Tú,

la del beso no encontrado,

la de la presente ausencia,

la de aquel cálido frío,

la de la vacante llena.

Aquella que al silencio calla,

que a la rapidez apremia,

que habla claro a la palabra

y a la soledad despierta.

¿Por qué querría olvidarte?,

aunque sin ti más viviera,

¿por qué?

 

Solo contigo destrozo

esta soledad eterna.

Solo con la juventud del tiempo

la vida se transforma en plena.

Solo con tu pensamiento

se abandonan las tinieblas.

Tú haces que mi verso surja

y mi sentir se estremezca

con solo escuchar mi nombre

saliendo de tu boca bella.

 

Una callada ruidosa,

una luz poco visible,

una eternidad pasada,

un hecho poco posible.

Un soñar  en cotidiano,

un despertar al dormir

e imaginarse una vida

como la mía feliz.

 

En cualquier lugar, da igual.

Cualquier tiempo, qué me importa.

Si al despertar tú estás,

si te tengo aquí conmigo,

qué sencillo el caminar,

y qué feliz este camino.

 

15 de octubre de 2018

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de Alberto Blanco González Publicado en Amor, Poesía

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