Pescando

Touro, Ribeira. 21 de julio de 2020 (ABG)

 

Mientras unos hombres pescan

en horario vespertino, 

yo les contemplo pensando, 

por dónde seguir camino. 

 

 

Alberto BG

25 de julio de 2020

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía

Abro los ojos

 

 

Abro los ojos.

Miro el reloj.

Son las siete.

¡Vaya!

Levanto persianas y corro cortinas.

Entran los primeros rayos del sol.

Me siento bien,

con fuerzas de empezar el día.

Con ganas de disfrutar

de una preciosa mañana.

Me aseo.

Tomo un zumo.

Me voy a pasear.

 

¡Qué olor a mañana nueva!

¡Qué delicia de brisa fresca!

¡Qué sensación de libertad!

 

¡Eres tú!

A lo lejos te veo aparecer.

¡Me voy a cruzar contigo!

¡Qué ganas de vivir!

Concentro la mirada.

Acelero mi paso.

Me pongo a soñar.

Imagino quién eres.

A qué te dedicarás.

Imagino que al verme,

igual que me pasa a mí,

se te alegra más el día.

 

Pienso que, 

quizá alguna vez sueñes conmigo.

Me sonrojo.

 

¿Quién sabe?

Quizá ni te acuerdes de mi tropezón,

de aquel no tan lejano día,

de la coincidencia de nuestros caminos,

de mi torpeza y de mi caída, 

y de cómo apareciste.

Me ayudaste a levantarme.

 

¡Ah!

Y tu simpatía.  

De cómo no pude evitarlo,

y sin más,

te solté que eras preciosa.

Que te quería.

Que te amaba.

Que nunca te olvidaría.

Tú me sonreíste.

Y seguiste andando.

Mientras,

yo te contemplaba.

Miré hasta que perdí tus pasos.  

 

Pero claro,

este solo es mi sueño.

Tú, ni te percatas.

Solo te cruzas con alguien.

Aunque,

justo al coincidir los dos,

te paras,

y sin más,

preguntas:

¿en serio que me quieres?

¿es de verdad que me amas?

 

ABG

 

 

20 de junio de 2020

 

 

 

 

de Alberto Blanco González Publicado en Amor, Poesía

Encuentro. Llegada

Llegada

Ya llegué a tu ciudad. A ver si encuentro el hotel. Estaba en el casco antiguo y espero poder entrar bien con el coche, ¡Genial ahí está! ¡Qué bonita plaza! Estoy deseando subir mis cosas a la habitación y salir a dar una vuelta. 

Bueno, pues ya estoy aquí. El de la recepción me ha indicado varios sitios y resulta que estoy en el centro de todo el meollo, estoy en el corazón de la villa. Vaya tarde que he pillado. Salí lloviendo y desde la mitad del camino he tenido un cielo limpio de nubes con un sol espectacular. Y ahora mismo, cuando el sol se está metiendo, aparece ese cielo rojizo que hace que uno quiera ir hacia él. Pero yo qué va, ¡qué bien me siento aquí! Estoy en el sitio que quiero estar, donde he soñado estar tantas veces.

Cuántas veces he mirado al horizonte o he visto ponerse el sol, y he pensado que quizá tú estarías mirando lo mismo, en ese mismo momento, desde tu espacio. Hasta puede que al verlo, en alguna ocasión, te acordaras de mí. Supongo que seguirás pensando que las cosas bellas de la vida son las cosas que demasiadas veces se nos escapan, que a menudo no sabemos apreciar, que las tenemos siempre ahí pero olvidadas, que son, casi siempre, cosas sencillas de ver y de hacer,  pero no de valorar. Por eso disfruto de estar aquí, viendo este cielo rojizo desde esta terraza de bar, tomándome un estupendo vino y degustando un pincho de patata con bacon, no sé si muy saludable, pero sí sabroso.

Desde mi observatorio estoy viendo pasar gente, bastante gente por cierto. Es martes y son las ocho de la tarde, y no pensé que habría tan buen ambiente por aquí. Estoy en una plazuela con dos terrazas y con varios bares y algún restaurante en las calles adyacentes. He visto que las tiendas siguen abiertas. Supongo que estarán a punto de cerrar. Quizá cierren a las nueve.

No sé muy bien cómo expresarlo, pero estoy y me siento muy a gusto, me siento libre, y no me siento nada solo.

Acaban de empezar a tocar muy cerquita de mí unos músicos. Suenan muy bien.

A disfrutar del momento. Voy a pedirme otro vinito.

ABG

 

 

10 de abril de 2020

 

 

 

Encuentro. Viaje

Inicio: viaje

 

Hoy me decidí. He cogido el coche y aquí estoy, camino de tu ciudad. Llevaba tiempo pensando en ello. ¡Vaya!, tengo un cosquilleo de esos que solo siento cuando vivo un sueño. Después de estos años ¿qué voy hacer?, ¿qué voy a decirte?, ¿cómo haré para encontrarme contigo? Sí, he decidido ir a verte, pero no tengo claro cómo justificar nuestro encuentro. Bueno, lo primero es llegar, instalarme, andar las calles por las que tú habrás andado un millón de veces, y saborear el momento. Imagínate que precisamente en  estos días te hayas ido a algún sitio y no te vea. Bueno, no creo, no son días señalados para dejar de trabajar. Debo tener en cuenta que desde que empecé a dejar de pensar en lo que podría salirme mal, o no tan bien, soy feliz. Así que adelante, que seguro que coincido en tiempo y en espacio contigo una vez más, después de tanto tiempo. ¡Qué pasada! No puedo sentirme mejor. Solo con pensarlo siento que alcanzo el cielo.

¡Coño! ¡qué susto! casi me como el camión. 

Voy a poner música. Patricia Kaas, tú me hiciste escucharla. Y de paso repaso mi  francés, ya casi del todo olvidado.

ABG

 

9 de abril de 2020

Hacia donde el alma vaya. Prólogo de Maribel Sansano

III Certamen Internacional de Poesía “Maribel Sansano con Ámbito Cultural”

“HACIA DONDE EL ALMA VAYA”

PRÓLOGO

Querido amigo lector, cuando un bello libro como el que tienes en tus manos (la belleza forma parte del mundo del poeta), se acerca a tu vida, recíbelo a corazón abierto, y más, cuando un poeta como Alberto Blanco desde lo más hondo de su sentir comienza su poemario con estas palabras:

Sentir
Solo soy yo cuando siento
Cuando sueño me transporto
y cuando escribo regreso.

Ante la magnitud de estas palabras solo podemos quedar inertes, evadirnos del mundanal ruido que nos acosa y abrir los sentidos y el alma ante las páginas que tenemos delante para saborearlas al máximo y disfrutarlas en su plenitud.

Contemplar el “sentir del poeta, la grandeza de sus sueños y la riqueza de sus escritos al regresar, es tener la gran suerte de recibir ese guiño al corazón que nos hace Alberto en el maravilloso poemario “Hacia donde el alma vaya”.

Hacer
Algún tiempo preguntando
que he de hacer para mi dicha.
Mi respuesta es muy sencilla,
la de vivir siempre amando.

Vivir siempre amando es el escudo y bandera de quien prologa este libro, desde siempre ha sido mi equipaje de ir por la vida, vivir amando, quizás por ello los versos de este poemario han calado con facilidad por las rendijas de mi alma y quizás por ello también con las palabras de Alberto siento empatía, ya que él, al pensar así, al expresarse así, con la magia de la poesía obtiene el extraordinario resultado final que es, convertir el dolor en compasión y la compasión en Amor.

La vida del poeta puede ser increíble y fantástica, vivir de la poesía y para la poesía es una forma de rebeldía y una entrega existencial que engrandece la vida.

Los poemas de Alberto nos recuerdan en cada momento, las más sencillas, cálidas y hasta profundas pasiones por las que todos hemos pasado.Van surgiendo de la fuente inagotable del sentir en el hacer, dedicándole poemas a la vida, al alma, a su tierra, a su madre, a su padre en la tumba, a los compañeros de viaje, a la felicidad, etc.etc.

Invito al lector a que sin prisa pero sin pausa, lea estos versos que nos regala Alberto, que fluyen con docilidad despertándonos los sentidos, haciéndonos recobrar la consciencia y transportándonos a ese espacio que todo lo abraza.

Maribel Sansano Antón
Escritora y Poeta