Ayer te volví a ver

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Ayer te volví a ver.
Después de tanto tiempo.
En principio quise hablarte.
Pero me escondí. Tú me viste.
Y como antaño, enamorados,
nos amamos.
Hoy desperté. Recordé
mis sentimientos hacia ti.
Y me volví a ir.

Quise haberte mentido.
Irme diciéndote que ya no.
Que ya no te quiero.
Que fue un tiempo que pasó.
Que se acabó aquello.
Pero no pude.

Porque solo has sido tú.
La chica a la que quise.
De la que me enamoré.
Por la que algo lloré.
Por la que siempre viví.
Con la que siempre soñé.

¡Ha pasado tanto tiempo!
¡Y tanto me cuesta volver!

Aunque sigues siendo tú.
Quien me incendia por dentro.
Quien me sigue sonriendo.
Quien me lleva hasta el cielo.
Quien me deja indefenso.

Y sin ti, solo mantengo.
Y me cuesta vivir.
No siento

 

 

4 de julio de 2021
ABG

Mi Principito

En 2016 firmé ejemplares de mi primer poemario en la Feria del Libro de Ponferrada. También presenté el libro en mi pueblo natal, Moral de la Reina. Por vez primera también, la ya ausente Zaida Linares, me hizo mi primera entrevista radiofónica en Onda Bierzo, Onda Cero. En esa ocasión, y como fin de la entrevista recité mi poema “Mi principito”. A pesar de que el trato recibido en la emisora fue inmejorable, reconozco que estuve un poco nervioso. Pero también y a pesar de esos pequeños nervios, guardo un muy entrañable recuerdo. Lástima no poder recordárselo a esa persona tan amable, a Zaida.

Pasado cinco años de esos inicios me apetecía volver a recordar el poema, uno de los que más he sentido al escribir, y con el que sigo sintiéndome yo mismo.

21 de marzo

Mañana, 21 de marzo, se celebra el Día mundial de la Poesía.
Uno de mis poetas de referencia, León Felipe, escribió un poema que me sigue emocionando, puede que incluso más que la primera vez. En su honor me atreví a escribir estos versos:

¡Qué pena!
No te pude acompañar,
y te llevaste contigo
mi mitad del corazón.
La otra mitad siempre llora
recordando con pasión
tu dulzura,
tu inocencia,
tu bondad,
tu comprensión.

¡Qué lástima!
Como aquella niña guapa,
que camino del colegio
iba de muy mala gana,
y aplastaba su carita
en la ventana,
para que luego el poeta,
un León de la poesía,
su triste historia contara.

¡Qué lástima!
Ojalá pudiera ser
que en aquel lugar se vieran,
y jugaran muy contentos
por no tener que ir
a la escuela.

Solo
asistir a alguna clase
para leer algún verso,
y así entonces el poeta
pudiera ser su maestro.