Hay encuentros que no obedecen al tiempo ni al azar. Ocurren en el espacio sutil donde los sueños y los versos se entrelazan. Como si el alma, en su lenguaje secreto, recordara algo que el cuerpo aún no ha vivido. Este libro es un rastro de esos instantes: de lo que no se dice, pero se siente, de lo que se sueña con los ojos abiertos, de lo que ocurre cuando dos emociones se reconocen antes que las miradas.
Porque a veces escribir es recordar sin tener memoria, y leer es regresar a un lugar donde aún no hemos estado, pero que ya nos espera desde siempre.
Poemario «Hacia donde el alma vaya»: Segundo Premio del III Certamen Internacional de Poesía «Maribel Sansano con Ámbito Cultural».
La poesía me hace reflexionar y sobre todo me hace sentir y valorar. Me ayuda a vivir. Creo que las preguntas claves de nuestra vida son simples y las respuestas también. Lo que sucede es que nuestro modo de vida hace que se nos olviden las unas y las otras. Con este poemario intento reflexionar sobre eso, y a través de unos sencillos versos recuperar nuestra ALMA. Nunca debemos perderla. Siempre debemos caminar con ella: «Hacia donde el alma vaya».
En Tierra de Campos nació mi Navidad, entre escarcha, campanas y silencios; los pueblos guardaban viejos juramentos de ayuda fiel, sencilla y fraternal.
Campos dorados duermen su lealtad, olvidados por trenes y por tiempos; había corrillos, manos y alimentos, y el vecino era casa, era cordialidad.
Vuelve la infancia al fuego del hogar, la voz de los padres, el pan recién cortado, la calle estrecha, y el teleclub donde esperar.
Navidad es recuerdo compartido: ser niño, y ver que el mundo fue cuidado por gente buena… aunque se haya ido.
El día 11 de septiembre de 2025 tuve el grandísimo honor de dar el pregón de las Fiestas de Moral de la Reina, mi pueblo, en honor al Cristo de los Afligidos. Quiero agradecer a todos el cariño recibido. Fue un día que no olvidaré. Un reencuentro muy emotivo. GRACIAS.
Poema compuesto para la Revista «Nazareno» de la Real Hermandad de Jesús Nazareno con motivo de la Semana Santa de Ponferrada 2025.
Un nazareno cualquiera. Un destino que tocó. Una cruz que mucho pesa. Una vida y un dolor. Un nazareno que sufre por alguien que ayer perdió. Y una madre a la que cuesta aceptar lo que pasó. Mirando a Cristo en la Cruz, viendo a La Madre llorar, parece que ven la luz, parecen encontrar la paz.
Más nazarenos como él, orgullosos de allí estar, le ayudan en el camino, y le alivian su penar. Al compartirlo entre ellos su peso se hace liviano y el paso pueden llevar. La conjunción en su marcha los lleva a un mismo destino, juntos siempre, y sin parar. Caminando hacia ese Cristo, que les señala el camino, que les ayuda en su andar.
Son humildes porteadores, que nos hacen ver a todos el amor que es de verdad, el que alivia el sufrimiento, el que nos hace avanzar.
Todos somos nazarenos. Todos llevamos la cruz. Todos necesitamos a otros, que compartan nuestra pena, que nos hagan ver la luz.
Los nazarenos se ayudan por sentir cerca el dolor, la muerte, la desesperanza, la Pasión, el Gran Amor. Un amor que año tras año les acerca tanto a Dios.
De esta forma siempre entienden que el dolor se hace menor, cuando otros semejantes te acompañan y te ayudan, con amor, con devoción, a soportar esa carga, como tú lo hiciste antes, como tú lo harás mañana. Como todo nazareno.
Y lo harás si es necesario. Y sentirás muy adentro las palabras de ese Hijo, la mirada de la Madre, que desde el cielo agradecen que les portes de ese talle.
Porque portar, sólo no es eso. Los nazarenos lo saben: Portar es hacerse uno, es comunión confortable. Es acompañar al Señor, es aceptar su Perdón, es abrirse y no cerrarse. Es despertar a la luz. Es vivir para entregarse.
Un nazareno cualquiera, un humilde porteador, un hombre como otros tantos, un amante, un soñador. Su fe le hace escuchar. Y oye a Jesús que le pide, que le pide y le agradece: no dejes de caminar. Lleva mi cruz nazareno, acompáñame en mi andar. Algún día, te aseguro, a mi lado tú estarás.
Una Navidad más, unas nuevas esperanzas. Unos deseos sinceros. Nuevas vidas empezadas. Puede que alguna ausencia en la mesa de la que sentir su falta, pero siempre agradecidos por llegar hasta mañana. Algunas personas partieron. Quedan personas amadas. Y seguro que son muchas.
La vida es un corto camino. Sé feliz con disfrutarla. Aprovecha los momentos. Disfruta las madrugadas. Quizá te resulten breves, pero llenarán tu alma. Cuida bien de tus amigos. Disfruta de los que te aman. Siempre estarán a ti unidos, y tú con ellos mañana.