Tú, mi árbol, mi otoño

Ya se limpiaron las hojas
del manto del viejo parque.
Hay árboles ya desnudos
al pasear por las calles.
El frío recorre el cuerpo,
y la bufanda renace.

El otoño languidece,
después de habernos dejado
un colorido especial que,
año tras año sorprende.
El rojo y el amarillo
en contraste con el verde,
con el marrón de la tierra,
con el azul de ese cielo
que a la tierra embellece
en esta estación de ocaso.

Cielo, que
parece agradecido
por permitirle observar
desde su atalaya enorme
el paisaje terrenal,
tan hermoso en este tiempo.

Tú,
mi árbol,
no hace tanto tan hermoso,
con tus bellas hojas rojas
destacando de entre todos.
Has perdido tu sonrisa,
te has quedado sin tus ramas,
camuflándote entre los otros.

Tú,
mi árbol,
no te apures, pues ya sabes,
que tu destacar es breve,
haces que nadie te olvide,
y así te espere otro año,
en esos reducidos días
que destacas sobre todo.
Y reluces de tal forma que,
haces que la gente sienta
querer vivir otro otoño,
solo por volver a verte
el más bello entre los otros.

 

9 de diciembre de 2019

Memoria. Mi Allie, mi Noah

Imagen de Susanne Pälmer en Pixabay

 

Me ves y no me saludas.
Te vas sin decirme adiós.
Después de un amor tan grande
no me hablas.

Sin embargo,
aunque al verme no consigas recordarme,
yo siempre al mirarte me emociono,
renace al momento aquel amor.
Y sé que, aunque tú no sepas qué contarme,
se te enciende una chispita de ilusión.
Y con eso, y solo con eso,
ya me vale.

 

 

17 de noviembre de 2019