La cuesta hasta tu casa

Al otro lado del pueblo
vivía la dama querida.
El día que se marchó
se fue con ella mi vida.

No quise subir la cuesta
para acercarme a tu casa,
por eso la bajaste tú
para cubrir la distancia.

Al pasar por tu ventana
me pregunto ahora el porqué:
¿por qué me escondía al verte?
¿por qué nunca te besé?

Mi vida, contigo en ella,
era un vibrar de sentidos.
Ahora que tú ya no estás,
no me encuentro en el camino.

Por eso, y desde entonces,
ando errante sin parar,
sin ningún destino fijo.
Solo esperando el final
para despertar contigo.

Qué sentido pues, podría
encontrar en cada instante.
Qué esperanza, qué alegría.

Qué ilusión puedo tener
por desear seguir aún vivo.
Solo contigo quería
alcanzar nuevos destinos.

La cuesta ya no la subo.
La cuesta ya no la bajas.
Ya se ha borrado el sendero.
Ya desapareció tu casa.

12 de enero de 2021

ABG

Infancia

 

Recordando mi infancia me siento soldado de paz en misiones lejanas. Feliz, recreando recuerdos de amor, y escuchando las canciones cantadas por mi madre a tope de voz, y con todo el sentir que ella daba.

Recuerdo con ternura el calor de aquellos largos y helados inviernos, y cómo mi pueblo brillaba, y aún sin luces, las calles lucían como nunca lucirán mañana.

Me sentía muy rico entre aquella pobreza. Feliz al acudir cada noche con la vieja lechera a por la leche de la vaca recién ordeñada.

A veces, según mi madre, añadían agua. Aún así, recuerdo el sabor de la leche más rica que jamás tomara.

Aquella infancia perdida no lo es tanto al ser recordada, y devuelve de nuevo a la vida, a ser feliz, y dar gracias por un despertar de nuevo, por disfrutar una vez más de una nueva y preciosa mañana.

Y es igual, aunque despierte lluviosa, tormentosa o fría, la mañana transmite sosiego y ganas de disfrutarla, pues inicia una vida nueva, y un presente que aprovechar, donde un simple vaso de leche, no digamos de chocolate caliente en esas mañanas heladas, nos hace sentir que tocamos nuestro particular cielo con simplemente acercarnos la taza.

Hablando de chocolate: Los andares, tras dejar el coche de línea que me trasladaba a Rioseco (Medina de Rioseco), por los soportales vacíos de gente, camino al colegio donde desde niño hasta adolescente el tiempo pasaba escuchando historias, haciendo ecuaciones, recitando versos, jugando en el patio con los compañeros, cogiendo experiencias y educando la mente para el devenir, me hacían ir primero a una parada previa, a comer los churros que con tanto cariño me servían, en aquel bar, que ahora no existe, pero que recuerdo como si ayer mismo allí me encontrara, tras esos cristales todo empañados que no permitían divisar la plaza. La señora muy amable me decía: “come hijo, que es muy pronto y hace mucho frío. Esto te hará entrar en calor”.  ¡Qué ricos estaban! ¡Cuánto cariño!

¡Oh! inviernos de antaño. Recuerdos de niño. Reviven mi alma. 

 

27 de diciembre de 2020

de Alberto Blanco Publicado en Otros

A pesar de todo … Es Navidad

 

 

Navidad bajo nubes que cubren esperanzas.

Navidad con muros entre humanos asustados.

Navidad en tierras repletas de fantasmas.

Como hace nada no imaginábamos,

Navidad oscura y muy, muy ácida.

Navidad con parecidas o mejores luces

a las que hace un año asombraban,

y llenaban de brillo nuestras calles, 

nuestras plazas.

Pero hoy, Navidad de sombras.

Y de recuerdos muy recientes.

De presentes ausencias en las mesas;

de invitados diminutos repelentes. 

Navidades de antaños muy añorados.

Navidades más iguales para todos,

por estar más cerca del desánimo.

Navidades a pasar, sin más detalles, 

con la ilusión de aguantar tal como estamos.

Navidades con este único deseo:

Que las próximas vuelvan a ser

… como las de antes.

Caminemos con respeto en estos días,

pero alegres de aún estar en el camino.

No olvidemos que la vida es un regalo,

y en Navidad,

al igual que en otro día,

debemos estar siempre agradecidos.

Y al igual que siempre en estas fechas:

Navidad de los queridos recordados,

de los amados ausentes,

de los amigos perdidos.

De los sueños incompletos,

y de los sueños cumplidos.

¡Feliz Navidad!

 

ABG

24 de diciembre de 2020

 

7 de diciembre

Triste despertar el mío
lleno de dudas y sombras.
Hoy especialmente sombrío
tras la falsedad que torna.
Lleno está de hipocresía,
de mentiras y de mofas.
De gente que se cree perfecta
y que la otra le estorba.
Gente que se siente no querida
y, hasta el final de su historia,
mantiene que es despreciada
por todo el que la incomoda.
¿Por qué no se miraran adentro?
Encontrarán que les sobra,
tanto egoísmo sentido,
tanto creerse tan buenos,
tanto desprecio a personas.
Justo lo que ellos critican.
Creadores de falacias
que, se creen al mismo instante
que se emiten por su boca.
No saben ver más allá,
ni tampoco les importa.
Lo suyo es vituperar
sin pensar en el de al lado.
Pero, ojo si tú les criticas.
Harto estoy de tanto idiota.
Te demolerán a palos.

7 de diciembre de 2020
ABG

“Banzos”

“BANZOS”

Un día resurgiremos de entre viejos matorrales.

Entre artesas con lavanda renaceremos de nuevo.

Viviremos nuevas vidas,

y de nuevo desearemos ocuparnos de la flor.

Por la ladera del río, quizá solo regato, caminaremos despacio.

Encontraremos la luz que en la noche agradecida ayuda al caminante.

Estaremos ocupados en guerras que lamentar,

y así pasarán de largo las deseadas escenas

con personajes amados en noches de reflexión.

Despreciaremos a gente con la que no coincidimos.

Por la colada se irán los sueños y los deseos,

que el mismo agua de lluvia nos ayudó a crear.

Después, en escalones vacíos, tropezaremos ausentes.

Olvidaremos las tierras que quedarán en barbecho

hasta el final del final.

Con suerte lamentaremos torpezas que ya se fueron,

y entonces por un instante hallaremos el alivio.

Recordaremos el “banzo” de nuestra puerta de entrada,

que nos sirve de maestro y nos hace sonreír.

Nos servirá de recuerdo en las crisis continuadas

como vecinas presentes,

a las que aún no queriendo, las ponemos buena cara.

Mantendremos la esperanza,

a pesar de nuestro enfado, de conseguir mejorar.

Nuestra sonrisa sencilla,

reflejo de gratitud con humildad añadida,

hará que la flor cuidada se muestre hermosa por siempre,

pues siempre renacerá.

Entre artesas con lavanda resurgiremos de nuevo.

Viviremos nuevas vidas,

y de nuevo desearemos ocuparnos de la flor.

Aprenderemos despacio, pero al fin aprenderemos

a superar esos banzos, y poder entrar en la casa

cuya puerta abierta espera, la que nunca se cerró.

ABG

Noviembre 2020

Aclaración: La palabra “banzo” en zonas de Valladolid y zonas de Tierra de Campos se emplea para referirse a un desnivel, especialmente a un escalón. Muy común para referirse al escalón de las puertas de entrada a las casas. Palabra no recogida en el Diccionario de la REA, pero usado ampliamente en ciertas zonas, quizá eso sí, muy concretas. El escritor vallisoletano Miguel Delibes la usó en alguno de sus libros.

Gotas

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En la inmensidad del cielo buscamos nuestra razón.
Aquella gota de lluvia de entre tantos aguaceros.
Aquella pequeña gota, que junto a otras muchas más,
forman ese rocío. Leve, pasajero, casi invisible.
Rocío que refresca la mañana.
Mientras,
el madrugador amante, al despertar de su sueño,
al recorrer el camino, piensa.
Hoy, por fin, se ha hecho real.
Hoy, parece, ha cambiado el mundo.
Hoy, sin más, vuelvo a sentir la frescura.
Vuelvo a oler al despertar de mi infancia.
En aquel pueblo olvidado.
A disfrutar del rocío, en una estación de antaño.
De esas pequeñas gotas de lluvia.
Para muchos invisibles. Pero para mí grandiosas.
¡Qué suerte de mi razón!¡Que hallazgo el de esas gotas!

11 de noviembre de 2020
ABG