La ida

Imagen de René Schué en Pixabay

 

Con el umbral de aquel hilo
llegó ya mi despedida.
El hilo se quedó corto,
igual se pasó mi vida.
Cuando llegue al fin mi sueño
espero sea insonoro.
Espero no despertar
lamentos de los amados.
Solo recuerdos alegres y
cariñosos sentimientos.

Cuando mi rosa marchita
se retire del camino
deseo haya servido
para alegrar ese sitio.
Ahora allí estarán otras
con un esplendor distinto
que servirán al momento
para lograr el olvido.

En el devenir del tiempo
se espera ser recordado y
mientras formamos parte de él
caminamos.
Muchas veces sí,
con andares retorcidos,
solo pensando en lo nuestro,
sin apenas acordarnos
de aquellos que en el camino
a veces nos ayudaron.
Otras veces sí,
pensamos en los de al lado,
y estuvimos muy dispuestos
para los que nos rodearon.

 

13 de octubre de 2019

 

Anuncios

Una canción para imaginar

 

Una canción para imaginar (Che sarà)

Yo que pensaba que no tenía tiempo para volverme a enamorar.
Y apareciste tú.
Tú que creías que no te quedaba más amor para dar.
Pero esa no eras tú.
Yo salí aquella tarde de agosto como otras tantas a pasear.
Y de repente tú.
Tú que te cruzas y te paras junto a mí a escuchar
a aquel chico sonriente que,
acompañado de su guitarra,
cantaba la vieja canción de Jimmy:

¿Che sarà, che sarà, che sarà
che sarà , della mia vita chi lo sa?
So far tutto o forse niente ma domani si vedrà,
e sarà, sarà, quel che sarà.

Y acabamos cantando
¿Quién iba a imaginar?
Tú, yo, y esa canción.
La música, la vida, lo que vendrá.
¿Quién puede imaginar qué será?
Cualquiera.
Aquellos dispuestos a soñar,
deseosos de vivir y de cantar.

Tú eres aquella niña
con la que cuando era chico soñaba.
Aquella que cuando oía esa canción
en mi pequeño pueblo imaginaba.

Y ahora aquí estás. Conmigo.
Para amar, para cantar.

 

14 de agosto de 2019

 

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Amor en verano

Quisiera saber qué piensas
cuando ves un mar hermoso.
Yo suelo pensar en ti.
En que estás al otro lado.
O quizás aquí conmigo,
pues puede que tú también
estés lo mismo pensando.
Imagino que tú al ver
una noche despejada,
con estrellas en verano,
te acordarás de nosotros,
de aquellas noches primeras
de ese amor aún iniciando
que nos trasladó hasta el cielo
y que pudimos tocarlo.
No he logrado olvidarte,
más bien todo lo contrario.
Cuando veo algo hermoso
y sobre todo en verano,
me hace viajar en el tiempo.
Me ilusiono imaginando
que tú me veas contigo
en algún pensamiento aislado,
cuando mires el amanecer
o alguna puesta de sol,
de esas que juntos vivimos
en un tiempo solo nuestro,
en un tiempo ya pasado.

 

 

13 de julio de 2019

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía