Libertad

 

Sin barreras.
Sin complejos.
Sin ideas cegadoras.
Sin políticos a sueldo.
Bastaría.
Con más. Respeto.
Humanidad. Humildad.
Tolerancia a los demás.
Difícil no avasallar.
Muy difícil Ser. Opinar.
De forma diferente al popular.
Complicado Ser. Neutral.
Fácil.
Hablar. De Libertad.
Sin respetar.
Libre. Sin más.
Sin demostrar. Sin incendiar.
Sin increpar. Sin violentar.
Sin joder la vida a los demás.
Sin imponer. Sin insultar.

Libertad.
Para mí.
Para ti.
Y los demás.
Dejad que la gente viva.
En Paz.
Con Libertad.

Arte:
Capacidad. Habilidad.
Para hacer algo.
Para insultar:
Tu puta madre.
¿Arte? ¿Libertad?

 

ABG
22 de febrero de 2021

 

“Simplemente vivir no es suficiente -dijo la mariposa- uno debe tener sol, libertad y una pequeña flor.” — Hans Christian Andersen

Sencillamente los dos

Quisiera componeros versos que os recuerden quien soy.
Quisiera encontrar la música y escribiros mi canción.
Quisiera que nunca dudarais que siempre fuisteis Amor.
El amor que sin quererlo rebosa del corazón.
El amor que nunca acaba.
El que hace que uno se olvide
de todo lo que el mundo ofrece,
sin ninguna otra pretensión.

No espero que sea devuelto,
ni agradecido si quiera,
quizá solo recordado
cuando se apague mi voz.

Sabed que sois mi luz.
Y mi luna. Y mi sol.
El sol que de día brilla
y te señala el camino.
También aquella luna perfecta
que te ilumina en la noche,
y te transporta hacia el cielo.
Y que al verla te enamora.

A veces hasta susurra
entonando una canción.
Aquella que que yo querría
componeros a los dos.

ABG
21 de febrero de 2021

Infancia

 

Recordando mi infancia me siento soldado de paz en misiones lejanas. Feliz, recreando recuerdos de amor, y escuchando las canciones cantadas por mi madre a tope de voz, y con todo el sentir que ella daba.

Recuerdo con ternura el calor de aquellos largos y helados inviernos, y cómo mi pueblo brillaba, y aún sin luces, las calles lucían como nunca lucirán mañana.

Me sentía muy rico entre aquella pobreza. Feliz al acudir cada noche con la vieja lechera a por la leche de la vaca recién ordeñada.

A veces, según mi madre, añadían agua. Aún así, recuerdo el sabor de la leche más rica que jamás tomara.

Aquella infancia perdida no lo es tanto al ser recordada, y devuelve de nuevo a la vida, a ser feliz, y dar gracias por un despertar de nuevo, por disfrutar una vez más de una nueva y preciosa mañana.

Y es igual, aunque despierte lluviosa, tormentosa o fría, la mañana transmite sosiego y ganas de disfrutarla, pues inicia una vida nueva, y un presente que aprovechar, donde un simple vaso de leche, no digamos de chocolate caliente en esas mañanas heladas, nos hace sentir que tocamos nuestro particular cielo con simplemente acercarnos la taza.

Hablando de chocolate: Los andares, tras dejar el coche de línea que me trasladaba a Rioseco (Medina de Rioseco), por los soportales vacíos de gente, camino al colegio donde desde niño hasta adolescente el tiempo pasaba escuchando historias, haciendo ecuaciones, recitando versos, jugando en el patio con los compañeros, cogiendo experiencias y educando la mente para el devenir, me hacían ir primero a una parada previa, a comer los churros que con tanto cariño me servían, en aquel bar, que ahora no existe, pero que recuerdo como si ayer mismo allí me encontrara, tras esos cristales todo empañados que no permitían divisar la plaza. La señora muy amable me decía: “come hijo, que es muy pronto y hace mucho frío. Esto te hará entrar en calor”.  ¡Qué ricos estaban! ¡Cuánto cariño!

¡Oh! inviernos de antaño. Recuerdos de niño. Reviven mi alma. 

 

27 de diciembre de 2020

de Alberto Blanco Publicado en Otros