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Un día como otros tantos,

un paseo matinal.

Un casual cruce de ambos,

un resbalón al pisar.

¿Estás bien? -Tú me preguntas.

No podía caminar.

Entonces tú me acompañas

hasta un banco del paseo,

no paramos de charlar.

Que muchas gracias por todo

-que un placer, faltaría más.

Así es como te conocí,

de una forma muy casual.

Después de días paseando

esperándote encontrar,

no hubo suerte en el intento

y empecé a desesperar.

Otro día, como otros tantos,

cuando iba a trabajar

coincidí en el bus contigo y

aunque intenté decirte algo

mis labios paralizados

no me dejaron hablar.

Al bajar en mi parada

fue cuando oí a mi lado:

¡no vayas a resbalar!

Tú nuevamente al rescate.

¿Tienes tiempo de un café?

-¿Por qué no? Faltaría más.

21 de abril de 2019

 

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de Alberto Blanco González Publicado en Amor, Poesía

Procesión

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El paso ocupa la rúa, bailando al son de un tambor. 

La gente en silencio escucha mientras piensa en su oración.

Qué belleza de figura, qué tristeza cuando pasa,

qué sufrimiento transmite, qué grandeza de expresión.

Tantas y tantas gentes, y con tanta devoción, 

y aunque sea ya costumbre,

cada año nuevamente el sentimiento renace,

la gente lo espera, explosiona, llora,

una y otra, generación y generación. 

Este año hasta la luna quiso manifestar su  pesar,

como ya lo manifestó aquel día

que año a año se recuerda

en cada grande o sencilla,

desolada o muy repleta,

anónima o reconocida,

pero siempre muy sentida,

procesión tras procesión.

Procesión del pueblo humilde,

que transmite su creencia con su arte y su pasión.

19 de abril de 2019

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía

Bullicio (El sueño de la razón produce monstruos)

El sueño de la razón produce monstruos (Francisco de Goya) Museo del Prado

 

Como una callada ausencia
me desdoblo en el silencio,
busco en el bullicio del alma
el fin de un desasosiego,
que hace algún tiempo resuena
aunque siempre estuvo adentro.
Mis temores no se espantan,
sí que a veces se refugian
en cuevas y nidos viejos.
Son todos bien conocidos
y también muy respetados,
pero siempre combatidos.

De vez en cuando se olvidan
pero,
después de un dormir latente
aparecen como nuevos.
Luego y muy serenamente,
esos temores me dejan,
y puede que un día regresen
como hechos ya realizados
de un acontecer dolido.
Sin embargo y hasta ahora,
he logrado levantarme,
buscando entre mis adentros
la luz del alma escondida.

Esta sociedad espanta
cuando la miras de afuera.
Hay que mirar desde adentro
y salir para comerla.

 

29 de marzo de 2019