Maestrillas aleccionadoras

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Hoy estoy triste.

¿Por qué?

Verás hay gente amargada que, quizá sin querer, amarga la vida a algunas personas que se encuentra en su camino.
A veces no lo saben, ni lo sospechan siquiera. Son tan ignorantes, que hasta creen que hacen el bien. Están orgullosos de sus actos, y creen que con ellos aleccionan a los que ellos consideran gente un tanto “chula” y merecedora de su lección ejemplarizante.

Y lo que realmente ignoran, es que tienen un complejo absurdo de inferioridad, que están llenas de una envidia insana, dañina. De entrada, si algo o alguien no les gusta, no esperes nada bueno. Prejuzgan y,  ya no cambian su opinión. No intentes razonar con ellos. No dan más de sí.

A veces se encuentran con otra persona como ella y, entonces ya juntas …

Es como intentar convencer a un necio. Como alguien ya dijo: en la mayoría de las ocasiones te bajará a su nivel, y te ganará por experiencia. El problema es cuando tienen el poder o, medios para poder hacer daño y lo hacen.
Además se sienten satisfechas, y hasta orgullosas, por haberse salido con la suya. Por haber dado una lección a alguien que se lo merecía. Incluso, aunque para dar esa lección, tengan que hacer daño a un tercero inocente. Son cobardes. La verdad es que, no se atreven a soltar a uno a la cara lo que realmente sienten.
Son vengativos. Son envidiosos, ridículos y asquerosos. Son malos.

Pero, también son complacientes. Son tan necios que, resultan comprensivos y muy complacientes con los que les doran la píldora.

Es una pena que haya personas así.

Hoy estoy triste.

Y estoy triste porque me he topado con una de ellas.

Además, es posible que no me quede otro remedio, que seguir topándome con ella durante un tiempo.

Si es así, espero poder tener la paciencia necesaria, y hasta “tragarme todos los sapos” que haga falta, con el fin de impedir que esta necia persona sea capaz de intentar dar otra de sus lecciones.

Quizá no merezcan un comentario como este. O quizá, se merezcan otra cosa distinta a un comentario como este. Pero, el escribir esto, no ha sido para que ellas aprendan o procuren rectificar, tomar conciencia. Eso es imposible.
Este comentario le hago para mí. Al escribir esto, lo que he conseguido es darme cuenta que no importan, que es mejor pasar de esta gente. Que mientras el daño que hacen sea reparable, lo más probable, es que sirva para hacernos cada vez un poco más inmunes a esta desgracia de seres.

25 de junio de 2015

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