Abro los ojos

 

 

Abro los ojos.

Miro el reloj.

Son las siete.

¡Vaya!

Levanto persianas y corro cortinas.

Entran los primeros rayos del sol.

Me siento bien,

con fuerzas de empezar el día.

Con ganas de disfrutar

de una preciosa mañana.

Me aseo.

Tomo un zumo.

Me voy a pasear.

 

¡Qué olor a mañana nueva!

¡Qué delicia de brisa fresca!

¡Qué sensación de libertad!

 

¡Eres tú!

A lo lejos te veo aparecer.

¡Me voy a cruzar contigo!

¡Qué ganas de vivir!

Concentro la mirada.

Acelero mi paso.

Me pongo a soñar.

Imagino quién eres.

A qué te dedicarás.

Imagino que al verme,

igual que me pasa a mí,

se te alegra más el día.

 

Pienso que, 

quizá alguna vez sueñes conmigo.

Me sonrojo.

 

¿Quién sabe?

Quizá ni te acuerdes de mi tropezón,

de aquel no tan lejano día,

de la coincidencia de nuestros caminos,

de mi torpeza y de mi caída, 

y de cómo apareciste.

Me ayudaste a levantarme.

 

¡Ah!

Y tu simpatía.  

De cómo no pude evitarlo,

y sin más,

te solté que eras preciosa.

Que te quería.

Que te amaba.

Que nunca te olvidaría.

Tú me sonreíste.

Y seguiste andando.

Mientras,

yo te contemplaba.

Miré hasta que perdí tus pasos.  

 

Pero claro,

este solo es mi sueño.

Tú, ni te percatas.

Solo te cruzas con alguien.

Aunque,

justo al coincidir los dos,

te paras,

y sin más,

preguntas:

¿en serio que me quieres?

¿es de verdad que me amas?

 

ABG

 

 

20 de junio de 2020

 

 

 

 

de Alberto Blanco González Publicado en Amor, Poesía

Contigo

 

Te conocí
Algo tenías
Me gustó

Te acompañé
Por un mundo perdido
Sin ilusión

Me mostré
Me enseñaste a compartir
Sin pretensión

Contigo caminé
Poco a poco
Te comprendí

Al final
Me enamoré

28 de junio de 2019

de Alberto Blanco González Publicado en Amor, Poesía

Inicio

Un día como otros tantos,

un paseo matinal.

Un casual cruce de ambos,

un resbalón al pisar.

¿Estás bien? -Tú me preguntas.

No podía caminar.

Entonces tú me acompañas

hasta un banco del paseo,

no paramos de charlar.

Que muchas gracias por todo

-que un placer, faltaría más.

Así es como te conocí,

de una forma muy casual.

Después de días paseando

esperándote encontrar,

no hubo suerte en el intento

y empecé a desesperar.

Otro día, como otros tantos,

cuando iba a trabajar

coincidí en el bus contigo y

aunque intenté decirte algo

mis labios paralizados

no me dejaron hablar.

Al bajar en mi parada

fue cuando oí a mi lado:

¡no vayas a resbalar!

Tú nuevamente al rescate.

¿Tienes tiempo de un café?

-¿Por qué no? Faltaría más.

21 de abril de 2019

 

de Alberto Blanco González Publicado en Amor, Poesía

Ausencia

Te fuiste
con el día amaneciendo.
Yo me desperté
y no estabas.
Cuando quise darme cuenta
tu puerta estaba cerrada.
Te perdí sin enterarme
como muchas otras veces,
sin percatarme de nada.
Al fin y solo,
cuando la noche caía,
comprendí que me faltabas.
Que mi vida con tu ausencia
no era vida si no estabas.
Pasó a ser
una simple y triste
mancha oscura
en la mitad de la nada.
Me faltaba un horizonte,
no tenía voluntad,
¿para qué seguir andando?
¿de qué sirve ya el mirar?
si no veo otra cosa 
que la nada y nada más.
El tiempo se me pasó pronto
y a tu lado mucho más.
Pero qué largo es ahora
desde que tú ya no estás.

 

28 de diciembre de 2018

de Alberto Blanco González Publicado en Amor, Poesía

Tú,

la del beso no encontrado,

la de la presente ausencia,

la de aquel cálido frío,

la de la vacante llena.

Aquella que al silencio calla,

que a la rapidez apremia,

que habla claro a la palabra

y a la soledad despierta.

¿Por qué querría olvidarte?,

aunque sin ti más viviera,

¿por qué?

 

Solo contigo destrozo

esta soledad eterna.

Solo con la juventud del tiempo

la vida se transforma en plena.

Solo con tu pensamiento

se abandonan las tinieblas.

Tú haces que mi verso surja

y mi sentir se estremezca

con solo escuchar mi nombre

saliendo de tu boca bella.

 

Una callada ruidosa,

una luz poco visible,

una eternidad pasada,

un hecho poco posible.

Un soñar  en cotidiano,

un despertar al dormir

e imaginarse una vida

como la mía feliz.

 

En cualquier lugar, da igual.

Cualquier tiempo, qué me importa.

Si al despertar tú estás,

si te tengo aquí conmigo,

qué sencillo el caminar,

y qué feliz este camino.

 

15 de octubre de 2018

de Alberto Blanco González Publicado en Amor, Poesía

Poema celeste

Las estrellas en el cielo ya no lucen como antaño.
El susurro de la luna he dejado de escuchar.
El cometa que al pasar me saludaba ya no lo hace.
La belleza que veía en ese cielo ha empezado a declinar.
Sin embargo,
cuando sueño siempre veo tu sonrisa
y ese cielo vuelve a estar como el de atrás.
Vuelve a ser aquel cielo esplendoroso
y tan claro,
que me hacía de pequeño imaginar,
que su luna susurraba a mi oído
y tú misma, desde lejos, la podías escuchar.

 

 

29 de septiembre de 2018

Pasión

 

 

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Mi pasión adolescente con el tiempo se ha atenuado.
La razón poco a poco va tapando al amor.
Las locuras que antes hice por conquistas
se acabaron.
Sin embargo,
cuando pienso en el pasado
y te recuerdo,
se acelera sin parar mi corazón.

 

27 de septiembre de 2018

Verano

Camino cerca del cielo
cuando veo tu mirada,
tu risa ni te imaginas,
tu cuerpo me sobresalta.
Mujer que hueles a hierba,
al rocío de mañana
en la alameda de un pueblo
de la estepa castellana.

Mujer
de aquellos primeros sueños
en la inocencia de un niño,
en un tiempo de verano,
de besos y de rubores,
de cines y de verbenas,
de poesías y canciones.

Los sueños y la inocencia
de esos tiempos soleados
con sus versos y sus letras
que se pierden de un plumazo.

Y al perderse, caminamos
poniendo los pies en el suelo,
perdiendo aquella inocencia,
sin que aparezcan los sueños,
las canciones, la poesía,
los instantes temblorosos.

Luego, como cura,
aparece el intelectual
con camuflajes externos
y tristezas simuladas.

Mujer,
¿dónde paras?
hace tiempo que te busco.
– No es verdad.

Escucha,
cuando a veces pienso en ti
es porque siento el verano.
En mi cabeza volátil,
aún siendo mis sentires breves,
tú siempre estás,
tú, mujer, siempre apareces.

Camino cerca del cielo
cuando veo tu mirada,
tu sonrisa me enamora,
tu cuerpo me sobresalta
porque desde que te vi
mi sentir siempre fue claro,
y mi tiempo, y mi estación
siempre fue la del verano.

 

23 de agosto de 2018

de Alberto Blanco González Publicado en Amor, Poesía