Ayer te volví a ver

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Ayer te volví a ver.
Después de tanto tiempo.
En principio quise hablarte.
Pero me escondí. Tú me viste.
Y como antaño, enamorados,
nos amamos.
Hoy desperté. Recordé
mis sentimientos hacia ti.
Y me volví a ir.

Quise haberte mentido.
Irme diciéndote que ya no.
Que ya no te quiero.
Que fue un tiempo que pasó.
Que se acabó aquello.
Pero no pude.

Porque solo has sido tú.
La chica a la que quise.
De la que me enamoré.
Por la que algo lloré.
Por la que siempre viví.
Con la que siempre soñé.

¡Ha pasado tanto tiempo!
¡Y tanto me cuesta volver!

Aunque sigues siendo tú.
Quien me incendia por dentro.
Quien me sigue sonriendo.
Quien me lleva hasta el cielo.
Quien me deja indefenso.

Y sin ti, solo mantengo.
Y me cuesta vivir.
No siento

 

 

4 de julio de 2021
ABG

Sencillamente los dos

Quisiera componeros versos que os recuerden quien soy.
Quisiera encontrar la música y escribiros mi canción.
Quisiera que nunca dudarais que siempre fuisteis Amor.
El amor que sin quererlo rebosa del corazón.
El amor que nunca acaba.
El que hace que uno se olvide
de todo lo que el mundo ofrece,
sin ninguna otra pretensión.

No espero que sea devuelto,
ni agradecido si quiera,
quizá solo recordado
cuando se apague mi voz.

Sabed que sois mi luz.
Y mi luna. Y mi sol.
El sol que de día brilla
y te señala el camino.
También aquella luna perfecta
que te ilumina en la noche,
y te transporta hacia el cielo.
Y que al verla te enamora.

A veces hasta susurra
entonando una canción.
Aquella que que yo querría
componeros a los dos.

ABG
21 de febrero de 2021

Abro los ojos

 

 

Abro los ojos.

Miro el reloj.

Son las siete.

¡Vaya!

Levanto persianas y corro cortinas.

Entran los primeros rayos del sol.

Me siento bien,

con fuerzas de empezar el día.

Con ganas de disfrutar

de una preciosa mañana.

Me aseo.

Tomo un zumo.

Me voy a pasear.

 

¡Qué olor a mañana nueva!

¡Qué delicia de brisa fresca!

¡Qué sensación de libertad!

 

¡Eres tú!

A lo lejos te veo aparecer.

¡Me voy a cruzar contigo!

¡Qué ganas de vivir!

Concentro la mirada.

Acelero mi paso.

Me pongo a soñar.

Imagino quién eres.

A qué te dedicarás.

Imagino que al verme,

igual que me pasa a mí,

se te alegra más el día.

 

Pienso que, 

quizá alguna vez sueñes conmigo.

Me sonrojo.

 

¿Quién sabe?

Quizá ni te acuerdes de mi tropezón,

de aquel no tan lejano día,

de la coincidencia de nuestros caminos,

de mi torpeza y de mi caída, 

y de cómo apareciste.

Me ayudaste a levantarme.

 

¡Ah!

Y tu simpatía.  

De cómo no pude evitarlo,

y sin más,

te solté que eras preciosa.

Que te quería.

Que te amaba.

Que nunca te olvidaría.

Tú me sonreíste.

Y seguiste andando.

Mientras,

yo te contemplaba.

Miré hasta que perdí tus pasos.  

 

Pero claro,

este solo es mi sueño.

Tú, ni te percatas.

Solo te cruzas con alguien.

Aunque,

justo al coincidir los dos,

te paras,

y sin más,

preguntas:

¿en serio que me quieres?

¿es de verdad que me amas?

 

ABG

 

 

20 de junio de 2020