Vida II

La verdad de la mentira,

la razón de nuestra fe,

el sonido del silencio,

la luz del anochecer.

El despertar de aquel sueño.

El avanzar sin correr,

en lugar de ir corriendo

sin nunca parar a ver.

Soñar, aún estando despiertos.

Querer a aquellos que odiamos.

Hacer que el tiempo se pare.

Decírselo a los que amamos.

Dejar vivir los sentidos,

dar luz a las emociones,

enfrentarse con los hechos

para buscar soluciones

Mirar sabiendo a la vida,

para poder apreciar

lo despreciable de mucho

que vemos como vital.

La inmediatez de lo lento,

la grandeza del finito,

la belleza de lo feo,

lo corto del infinito.

10 de junio de 2018

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Ojos ingenuos

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Ojos oscuros,
ojos sin base,
puertas abiertas,
laberintos de tapiales.

Casas en llanuras de amapolas,
de encinas y de trigales,
de perdices y avutardas,
de palomas y pardales.
Y los cantos,
esos ecos de calandrias.

Muchas tapias derruidas,
algunas pocas salvadas.
En tiempos,
fuertes de teja y arcilla,
de la tierra y de la paja.

¿Dónde están los que cuidaban
de esas tierras del pasado?
Pasado no tan ausente,
pero mucho sí olvidado.

Allí descubrí la vida,
el desaire, el abandono,
la infinitud y la muerte.
El amanecer del sol,
momento que todo puede.
A imaginar el inmenso
cuando el sol desaparece.
A soñar con el destino,
con un viaje tras la luz
para conocer más mundos,
hacia una vida sin fin.

Imaginando llanuras
de grandes
y bellas tierras,
con noches llenas de luces
alcanzables e infinitas.

Ojos ingenuos,
ojos nublados.
Ojos humildes,
ojos cansados.

Ojos abiertos

13 de mayo de2018

Alma

Pesando el alma

Pesando el alma

En un espacio remoto
de una tierra tan lejana,
en un tiempo sin medida,
con una mente más sabia.

Sin nada de territorios,
de banderas, ni de vallas;
de cañones, ni de guerras;
de enemigos, ni de rabias.
En compañía de gentes
en inmensidad cercana.

Qué difícil es creer.
Qué difícil de explicar.

¿Hacia dónde caminamos?
Hacia donde el alma vaya.
Si hacemos caso a la ciencia
el camino es a la nada.
Pero, si el alma existiese,
hacia donde el alma vaya.

Y hacia ese espacio remoto,
de una tierra tan lejana,
en un tiempo sin medida,
de existir,
hacia allí camina el alma.

Las almas de tantas gentes
que su vida de esperanza
fue rota en algún momento,
pero sin perder su calma.
Una calma conseguida
por la vida que da el alma.

 

31 de marzo de 2018

Sábado Santo

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía