Una canción para imaginar

 

Una canción para imaginar (Che sarà)

Yo que pensaba que no tenía tiempo para volverme a enamorar.
Y apareciste tú.
Tú que creías que no te quedaba más amor para dar.
Pero esa no eras tú.
Yo salí aquella tarde de agosto como otras tantas a pasear.
Y de repente tú.
Tú que te cruzas y te paras junto a mí a escuchar
a aquel chico sonriente que,
acompañado de su guitarra,
cantaba la vieja canción de Jimmy:

¿Che sarà, che sarà, che sarà
che sarà , della mia vita chi lo sa?
So far tutto o forse niente ma domani si vedrà,
e sarà, sarà, quel che sarà.

Y acabamos cantando
¿Quién iba a imaginar?
Tú, yo, y esa canción.
La música, la vida, lo que vendrá.
¿Quién puede imaginar qué será?
Cualquiera.
Aquellos dispuestos a soñar,
deseosos de vivir y de cantar.

Tú eres aquella niña
con la que cuando era chico soñaba.
Aquella que cuando oía esa canción
en mi pequeño pueblo imaginaba.

Y ahora aquí estás. Conmigo.
Para amar, para cantar.

 

14 de agosto de 2019

 

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Mi musa de verdes ojos

 

Mi musa de verdes ojos,

mi pequeña fantasía,

la que de niño soñaba

y a veces aparecía.

Mi olor a fresco rocío

al amanecer del día,

en el secano verano

de la tierra de mi vida.

Musa que me acompañó

en todo mi recorrido,

y que cuando al fin paré

porque  encontré el bello sitio,

ella no se alejó,

quiso estar,

permanecer  a mi lado,

renunciar a ser quien era,

convertirse en la mujer.

Mujer soñada por mí

en mis noches sin descanso,

pensando que de mayor

algún día encontraría

aquel auténtico amor;

de la vida la alegría.

Así que cuando la vi,

enseguida me di cuenta,

enseguida comprendí,

que aquella chica tan guapa

era mi musa de siempre,

era mi amor verdadero, 

era aquella fantasía,

la que de niño soñaba

y a veces aparecía.

Eres tú, sin duda,

mi musa de verdes ojos.

 

 

9 de agosto de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Te fuiste

 

Las estrellas que brillaban  ya no lucen. 

A las flores, girasoles y margaritas, 

sólo creo ver llorar. 

El verano terminó y tú te fuiste. 

Ahora el campo me parece todo igual. 

La poesía de tus ojos mucho extraño, 

tu cara tan bonita de mi mente no se irá. 

Te veré por las noches a mi lado. 

Hablaré siempre contigo al despertar.

 

26 de julio de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Al amor


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Mientras hoy observo el mar 

pienso qué me ofrecerá el destino. 

Quizá te vuelva a encontrar, 

quizá sigas para mí perdido. 

En mi cabeza aún estás, 

y por eso es que te escribo. 

Para mí siempre serás 

como una historia de niños. 

De niños por la inocencia, 

por la sencillez en todo, 

por caminar sin premuras, 

por no buscar acomodo, 

por la ausencia de mentiras, 

por la ausencia de abandonos,

por la verdad de presencias, 

de las palabras sentidas;

por un compartirlo todo, 

lo mismo las alegrías, las penas,

las fatigas y los gozos.


No sé si todos lo sienten, 

pero yo sí lo sentí, 

y por eso conformarme 

es sin duda para mí, 

una triste decepción. 

Cuando tú apareciste, 

siempre fuiste lo primero; 

el resto, un segundo plano. 

Ahoro sólo, un recuerdo.  


18 de julio de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Luna llena

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Luna llena que revives
mis recuerdos de verano,
ya hace tiempo algo perdidos,
nunca del todo olvidados.
Noches de pasar al fresco,
de verbenas en las plazas;
y en lugares emblemáticos
los conciertos, las terrazas,
esos cines de verano.

Esas noches tan calladas,
en ese pequeño pueblo,
donde el cielo se percibe
con su inmensidad de estrellas,
que te lleva a imaginar,
a viajar por tus deseos,
a sentirte muy pequeño
y a la vez afortunado.

Viendo tumbado en el campo
sobre la hierba tan fresca
todo ese firmamento,
esas pequeñas estrellas.
Tantas y tantas luces,
que descubren la grandeza
y demuestran lo que somos,
un simple grano de arena.

Imagino que aún recuerdes
cómo se nos iba el tiempo
buscando nuevas figuras
con las estrellas de agosto,
mientras prometimos siempre
recordar esos momentos
en las noches despejadas,
cuando mirando hacia el cielo
viéramos esa luna llena,
y esas luces tan pequeñas,
tan bellas, tan numerosas.

Y claro, y para que lo sepas,
y no dudes que es por ti,
nuestra bella casiopea.

 

11 de julio de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Tu recuerdo

 

Un amor primero, un beso robado.

Un beso inocente, un amor cegado.

La luna que luce, tu cara parece.

El sol se refleja en tu falda alegre.

Descubre tu pecho la lluvia en verano.

Me siento dichoso de estar a tu lado.

 

29 de mayo de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

La más bella flor

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La flor más bella que existe,

la que siempre está florida,

sin depender de estaciones,

sin depender de los climas.

La flor que todos tenemos,

la flor que se nos regala,

al menos por algún tiempo,

desde ya antes de nacer,

para que la disfrutemos.

A esa flor que siempre está

para alegrarnos la vida,

para que reconozcamos

la verdadera belleza,

la verdadera pasión,

el sentimiento de pena

y el sentimiento de amor.

La verdad del sufrimiento

y de la dedicación.

Todos esos sentimientos

los vemos en esa flor.

La flor más bella que existe,

la que siempre está florida

y que sólo se marchita

cuando algún hijo la olvida.

La flor se llama “madre”,

y debemos apreciarla

pues en este mundo nuestro,

sin duda, es de lo que más vale.  

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30 de abril de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Homenaje

 

A MI MADRE

Cuando la noche aparece

en la mitad de mis días,

recuerdo que siendo niño

en tus brazos me cogías.

Velabas siempre mis sueños

para hacerlos realidad.

Yo casi siempre soñaba

con teneros a mi lado,

a los dos, y por igual;

a mi madre y a mi padre,

sin nunca decepcionar.

Una vida de trabajo

para que el pan y el calor

en casa nunca faltaran.

Sin transmitir nunca penas,

los dos siempre por igual;

madre y padre,

sin nunca desanimar.

Tu porfía, tu esperanza

y tu alegría;

el amor que derrochaste

siempre estarán en mi vida.

Comprendí ya desde niño

que nunca abandonarías,

que todo tu empeño iría,

en allanar el camino,

hacernos siempre de guía

y mejorar nuestro paso.

Nunca pensaste en tí,

en hacer tu vida fácil.

Siempre tus hijos primero.

Te privaste de lo tuyo

para centrarte en lo nuestro.

¡Dios mío, qué suerte tuve

de tenerte como madre!

pues hiciste el milagro

de sacarme hacía adelante

a pesar de la pobreza,

de aquella época dura.

No sé cómo reflejar,

cómo expresar mi emoción.

Intento con estos versos

transmitirte mi cariño.

Decirte madre que siempre

me acordaré de tu esfuerzo,

del amor que siempre tuve,

de lo mucho que te quiero.

 

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27 de abril de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado