Mi musa de verdes ojos

 

Mi musa de verdes ojos,

mi pequeña fantasía,

la que de niño soñaba

y a veces aparecía.

Mi olor a fresco rocío

al amanecer del día,

en el secano verano

de la tierra de mi vida.

Musa que me acompañó

en todo mi recorrido,

y que cuando al fin paré

porque  encontré el bello sitio,

ella no se alejó,

quiso estar,

permanecer  a mi lado,

renunciar a ser quien era,

convertirse en la mujer.

Mujer soñada por mí

en mis noches sin descanso,

pensando que de mayor

algún día encontraría

aquel auténtico amor;

de la vida la alegría.

Así que cuando la vi,

enseguida me di cuenta,

enseguida comprendí,

que aquella chica tan guapa

era mi musa de siempre,

era mi amor verdadero, 

era aquella fantasía,

la que de niño soñaba

y a veces aparecía.

Eres tú, sin duda,

mi musa de verdes ojos.

 

 

9 de agosto de 2017

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de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Te fuiste

 

Las estrellas que brillaban  ya no lucen. 

A las flores, girasoles y margaritas, 

sólo creo ver llorar. 

El verano terminó y tú te fuiste. 

Ahora el campo me parece todo igual. 

La poesía de tus ojos mucho extraño, 

tu cara tan bonita de mi mente no se irá. 

Te veré por las noches a mi lado. 

Hablaré siempre contigo al despertar.

 

26 de julio de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Al amor


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Mientras hoy observo el mar 

pienso qué me ofrecerá el destino. 

Quizá te vuelva a encontrar, 

quizá sigas para mí perdido. 

En mi cabeza aún estás, 

y por eso es que te escribo. 

Para mí siempre serás 

como una historia de niños. 

De niños por la inocencia, 

por la sencillez en todo, 

por caminar sin premuras, 

por no buscar acomodo, 

por la ausencia de mentiras, 

por la ausencia de abandonos,

por la verdad de presencias, 

de las palabras sentidas;

por un compartirlo todo, 

lo mismo las alegrías, las penas,

las fatigas y los gozos.


No sé si todos lo sienten, 

pero yo sí lo sentí, 

y por eso conformarme 

es sin duda para mí, 

una triste decepción. 

Cuando tú apareciste, 

siempre fuiste lo primero; 

el resto, un segundo plano. 

Ahoro sólo, un recuerdo.  


18 de julio de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado