Vida de surco

 

Estamos acostumbrados a dejarnos llevar. Nos marcan nuestro camino a seguir y es complicado desviarnos. Llevamos una vida de surco.

 

Vida de surco

desvía tu vista,

cambia el sentido,

sal del influjo

de la marea.

Corre,

escapa rápido

sin atrás mirar.

Quizá mañana

no puedas

y más tarde

no podrás.

Entonces,

puede que te arrepientas.

Pensarás

por qué no me decidí

a volar

sin rumbo preestablecido,

y ver

otros horizontes 

y disfrutar.

 

26 de septiembre  de 2018

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Liviano camino

Amanecer en el campo

Liviano es este viaje nuestro,
liviana nuestra mochila,
liviano aquel sentimiento
que siempre nos pareció el mejor,
pero para el “siempre” nuestro.

Mujer amada a lo grande
nacido de tu interior
renazco un poco más cada día
intentando comprender
cómo se te va tu cante,
cómo termina tu voz.

La calle oscura ha quedado
después de tanto bullicio.
Tú te comías la noche
con tu despertar continuo.
Ahora, aunque mantienes tu esencia,
la noche acaba contigo.

El pueblo sigue viviendo
con un cante algo distinto
y poco a poco se olvida
de aquel canto tan alegre,
de aquel canto que acabó
y al terminar se llevó
la esperanza de aquel niño.

De un niño que no paraba
por las calles de ese sitio,
de un sitio que ha olvidado
cómo fue desde su inicio,
cómo transcurrió su vida,
tan extensa y tan liviana
como la de cualquier otro sitio.

Campanas a muerto tocan,
llantos en el campo se oyen.
Son solo los de un poeta
que al despertar de una noche
los escribe en un papel
de una forma un tanto torpe.

El día en su despertar
aparece despejado.
Aunque luego haya tormenta,
se oscurezca y desagrade,
termine y desaparezca,
otros amanecerán.
Y tras tanto amanecer
aquel día de un principio,
aquel día acabará.
Y acabará olvidado.
Y así, …
así pasará con todos.

 

16 de septiembre de 2018

Necio

“El falso amigo es como la sombra que nos sigue mientras dura el sol.”
Carlo Dossi

No me importa lo que de mí pienses.
Es más, me preocupa que te agrade.
Ejemplos para imitar, y
aunque muchos nunca encuentran,
yo los tengo por demás.
Empezando por mis padres,
bastantes buenos maestros
de la vida y la existencia,
y algunas gentes de bien,
que muchos nunca valoran;
cegados del todo están,
con sus idas y venidas
buscando su bienestar,
buscando sin descansar,
desperdiciando su vida
de tanto buscar sin más
para nunca valorar
lo que ya tienen hallado.

Tú, por ejemplo,
con un cargo importante … (una mierda, con perdón)
te sientes más que el de al lado.
Y es que nunca entenderás,
trepador insatisfecho,
que  una persona valora
los valores penetrables,
no los de un simple carguito
por muy grande e importante
que pueda ser para un necio.
Eso solo gratifica a los seres muy ignorantes.
Por supuesto que no entiendes, ni te das por aludido:
delegado, consejero, secretario o ministro,
jefe de departamento, de dependencia o servicio.
No pretendo aconsejarte porque nunca entenderías
lo que es fácil de entender si se valora la vida.
El hecho de que te aguanten los que tú piensas que humillas,
es porque pasan de ti, y de tu próspera (podrida) vida.

27 de agosto de 2018

de Alberto Blanco González Publicado en Reflexiones