Pensar. No solo es una rosa

Camino por caminar.
Me enredo en banales pensamientos
para evitar el PENSAR.
Perdí aquella concepción del sentido de mi vida
que desde joven creé.
Ahora me siento vacío
y es que no encuentro razón
de la injusta realidad.

La rosa que se marchita
desde siempre se amustió.
Pero solo es una rosa.
Ese niño,
solo grande en su miseria,
que con nada se conforma,
siempre y sin más, se adaptó.

Gritos que ya no se escuchan.
Lamentos de todo un pueblo.
Solo palabras de memos,
indecentes vividores,
que engañan a parcos de conocimiento
con sus bellos circunloquios,
con sus frases tan correctas,
defensoras de lenguajes
solidarios, de igualdad,
que dicen hablar por ellos,
por todos los no escuchados.
Qué mentira o no verdad.
Pero enseguida se muestran,
aunque muchos no lo advierten.

Esto es así sin remedio.
Y por siempre continúa.
De una orilla y de otra orilla.
Da igual
La corriente sin más prosigue,
y hay que buscarse una barca
o aprender bien a nadar.
Un poco triste el camino,
y más cuando solo es
caminar por caminar.

 

7 de julio de 2019

Anuncios

Principios

Igualdad

También entiendo el enfado
que a veces se te provoca
cuando hablan en tu nombre,
cuando ponen en tu boca
con el tema paridad
esas palabras amorfas.

Que si cabella y cabello,
que si mechón y mechona,
que si poeta y poeto,
porque poetisa,
aunque bello,
resulta que infravalora.

¿Para qué esa verborrea?
que no solucionará nada,
que en poco o nada te importa.
Pues la IGUALDAD,
gente necia,
la IGUALDAD es otra cosa.

10 de noviembre de 2018

Necio

“El falso amigo es como la sombra que nos sigue mientras dura el sol.”
Carlo Dossi

No me importa lo que de mí pienses.
Es más, me preocupa que te agrade.
Ejemplos para imitar, y
aunque muchos nunca encuentran,
yo los tengo por demás.
Empezando por mis padres,
bastantes buenos maestros
de la vida y la existencia,
y algunas gentes de bien,
que muchos nunca valoran;
cegados del todo están,
con sus idas y venidas
buscando su bienestar,
buscando sin descansar,
desperdiciando su vida
de tanto buscar sin más
para nunca valorar
lo que ya tienen hallado.

Tú, por ejemplo,
con un cargo importante … (una mierda, con perdón)
te sientes más que el de al lado.
Y es que nunca entenderás,
trepador insatisfecho,
que  una persona valora
los valores penetrables,
no los de un simple carguito
por muy grande e importante
que pueda ser para un necio.
Eso solo gratifica a los seres muy ignorantes.
Por supuesto que no entiendes, ni te das por aludido:
delegado, consejero, secretario o ministro,
jefe de departamento, de dependencia o servicio.
No pretendo aconsejarte porque nunca entenderías
lo que es fácil de entender si se valora la vida.
El hecho de que te aguanten los que tú piensas que humillas,
es porque pasan de ti, y de tu próspera (podrida) vida.

27 de agosto de 2018

de Alberto Blanco González Publicado en Reflexiones

País

Bandera de España

En tus calles el bullicio.

En tus casas el sosiego.

Gente de sangre caliente,

siempre abierta a la amistad.

A veces sí, muy callada, 

acostumbrada a algún necio.

 

Impresionante grandeza 

hasta en sus cosas sencillas.

El puchero y su comida:

El cocido, la paella, 

el gazpacho, pan amb tomaquet, 

el botillo, escalivada. 

La siesta y el despertar.

El sol, el mar y la tierra.

Sus piedras ya  centenarias.

La fiesta y la tradición,

el arte y el sufrimiento.

 

Su variedad es su riqueza.

Su paciencia y su silencio,

a veces,

demasiadas veces rotos.

Y es que su historia es muy grande,

y da dirigentes torpes,

memos, malos;

rufianes y salvadores

de patrias y de ideales.

Mientras el pueblo se calla,

y algún rebaño engañado,

convencido de su agravio

se lanza contra la tapia.

Esta es la historia de siempre

que alguna vez se repite

en nuestra querida España.

 

Sufrimiento de una tierra

a la que no se hace daño,

ni tampoco a sus banderas.

Solo se daña a los pueblos,

a las gentes de un país,

que jamás son ofensores,

siempre sí, los que padecen

las consecuencias perversas

de los ruines intereses.

 

Quien engaña es quien agravia

a un pueblo que solo quiere

poder vivir sin peleas

con sus amigos de siempre.

Poder vivir libremente,

y siempre … 

con dignidad.

 

30 de septiembre de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Reflexiones