Pasos

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Me acuerdo de ti cuando escribo.
Susurro tu nombre en algún verso.
Desahogo mi locura de juicio,
y así sosiego mi anhelo.

Alguna vez elucubro,
me pregunto qué habría sido,
dónde hubiésemos estado,
qué muros escalaríamos,
por qué no nos encontramos.

No obstante, no te vayas a creer,
no es por ti por quien compongo.

Ahora sentado, y en mi mesa,
delante de este teclado,
me doy cuenta de mi suerte,
de todo el sendero andado.

Solo pienso, alguna vez,
e imagino por descanso
un camino algo distinto
con otros posibles pasos.

Y al final me ratifico.
No me puedo arrepentir
de aquellos pasos ya dados.
Quizá, de los que no di.

 

20 de febrero de 2019

Felicidad

Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada y su barquillero (Navidad 2018)

 

Con la ilusión cada día,
con la vivencia presente,
con la esperanza por vida
y la siempre gratitud
por este tiempo prestado,
hallamos la felicidad
en un mundo,
muchas veces,
infeliz.

Algunos no se percatan,
y es que falta perspectiva,
un punto de situación,
recuperar la razón
y aclarar nuestra existencia.
Mirar la naturaleza,
observar alrededor,
aprender de la experiencia
del paso de tantas gentes
antes del paso del yo.

Mucho,
quizá todo ya esté escrito.
Solo debemos leer,
leer con tranquilidad.
Y siempre,
procurar aprovechar
lo que la vida nos presta,
lo que nuestros padres dejan
de enseñanzas al vivir,
pues el camino termina
y el andar pronto se acaba,
y al final de nuestro estar
siempre nos arrepentimos de
no haber valorar sabido
del paseo lo importante.

 

Feliz Navidad

21 de diciembre de 2018

de Alberto Blanco González Publicado en Reflexiones

Principios

Igualdad

También entiendo el enfado
que a veces se te provoca
cuando hablan en tu nombre,
cuando ponen en tu boca
con el tema paridad
esas palabras amorfas.

Que si cabella y cabello,
que si mechón y mechona,
que si poeta y poeto,
porque poetisa,
aunque bello,
resulta que infravalora.

¿Para qué esa verborrea?
que no solucionará nada,
que en poco o nada te importa.
Pues la IGUALDAD,
gente necia,
la IGUALDAD es otra cosa.

10 de noviembre de 2018

Vida de surco

 

Estamos acostumbrados a dejarnos llevar. Nos marcan nuestro camino a seguir y es complicado desviarnos. Llevamos una vida de surco.

 

Vida de surco

desvía tu vista,

cambia el sentido,

sal del influjo

de la marea.

Corre,

escapa rápido

sin atrás mirar.

Quizá mañana

no puedas

y más tarde

no podrás.

Entonces,

puede que te arrepientas.

Pensarás

por qué no me decidí

a volar

sin rumbo preestablecido,

y ver

otros horizontes 

y disfrutar.

 

26 de septiembre  de 2018

Liviano camino

Amanecer en el campo

Liviano es este viaje nuestro,
liviana nuestra mochila,
liviano aquel sentimiento
que siempre nos pareció el mejor,
pero para el “siempre” nuestro.

Mujer amada a lo grande
nacido de tu interior
renazco un poco más cada día
intentando comprender
cómo se te va tu cante,
cómo termina tu voz.

La calle oscura ha quedado
después de tanto bullicio.
Tú te comías la noche
con tu despertar continuo.
Ahora, aunque mantienes tu esencia,
la noche acaba contigo.

El pueblo sigue viviendo
con un cante algo distinto
y poco a poco se olvida
de aquel canto tan alegre,
de aquel canto que acabó
y al terminar se llevó
la esperanza de aquel niño.

De un niño que no paraba
por las calles de ese sitio,
de un sitio que ha olvidado
cómo fue desde su inicio,
cómo transcurrió su vida,
tan extensa y tan liviana
como la de cualquier otro sitio.

Campanas a muerto tocan,
llantos en el campo se oyen.
Son solo los de un poeta
que al despertar de una noche
los escribe en un papel
de una forma un tanto torpe.

El día en su despertar
aparece despejado.
Aunque luego haya tormenta,
se oscurezca y desagrade,
termine y desaparezca,
otros amanecerán.
Y tras tanto amanecer
aquel día de un principio,
aquel día acabará.
Y acabará olvidado.
Y así, …
así pasará con todos.

 

16 de septiembre de 2018

Necio

“El falso amigo es como la sombra que nos sigue mientras dura el sol.”
Carlo Dossi

No me importa lo que de mí pienses.
Es más, me preocupa que te agrade.
Ejemplos para imitar, y
aunque muchos nunca encuentran,
yo los tengo por demás.
Empezando por mis padres,
bastantes buenos maestros
de la vida y la existencia,
y algunas gentes de bien,
que muchos nunca valoran;
cegados del todo están,
con sus idas y venidas
buscando su bienestar,
buscando sin descansar,
desperdiciando su vida
de tanto buscar sin más
para nunca valorar
lo que ya tienen hallado.

Tú, por ejemplo,
con un cargo importante … (una mierda, con perdón)
te sientes más que el de al lado.
Y es que nunca entenderás,
trepador insatisfecho,
que  una persona valora
los valores penetrables,
no los de un simple carguito
por muy grande e importante
que pueda ser para un necio.
Eso solo gratifica a los seres muy ignorantes.
Por supuesto que no entiendes, ni te das por aludido:
delegado, consejero, secretario o ministro,
jefe de departamento, de dependencia o servicio.
No pretendo aconsejarte porque nunca entenderías
lo que es fácil de entender si se valora la vida.
El hecho de que te aguanten los que tú piensas que humillas,
es porque pasan de ti, y de tu próspera (podrida) vida.

27 de agosto de 2018

de Alberto Blanco González Publicado en Reflexiones

Vida

De niño,
hasta siempre jamás,
siendo amado.

Jugar, imaginar,
empaparte de saber
y disfrutar.

De joven, siempre,
soñar.

Caminar y avanzar,
analizar,
para después,
conocer a fondo lo real.

Luego … amar.
Valorar, recordar, y quizá
hacer algún sueño realidad,
escribir.

Y así, de esta manera
y hasta el fin … vivir.

27 de mayo de 2018

de Alberto Blanco González Publicado en Reflexiones

País

Bandera de España

En tus calles el bullicio.

En tus casas el sosiego.

Gente de sangre caliente,

siempre abierta a la amistad.

A veces sí, muy callada, 

acostumbrada a algún necio.

 

Impresionante grandeza 

hasta en sus cosas sencillas.

El puchero y su comida:

El cocido, la paella, 

el gazpacho, pan amb tomaquet, 

el botillo, escalivada. 

La siesta y el despertar.

El sol, el mar y la tierra.

Sus piedras ya  centenarias.

La fiesta y la tradición,

el arte y el sufrimiento.

 

Su variedad es su riqueza.

Su paciencia y su silencio,

a veces,

demasiadas veces rotos.

Y es que su historia es muy grande,

y da dirigentes torpes,

memos, malos;

rufianes y salvadores

de patrias y de ideales.

Mientras el pueblo se calla,

y algún rebaño engañado,

convencido de su agravio

se lanza contra la tapia.

Esta es la historia de siempre

que alguna vez se repite

en nuestra querida España.

 

Sufrimiento de una tierra

a la que no se hace daño,

ni tampoco a sus banderas.

Solo se daña a los pueblos,

a las gentes de un país,

que jamás son ofensores,

siempre sí, los que padecen

las consecuencias perversas

de los ruines intereses.

 

Quien engaña es quien agravia

a un pueblo que solo quiere

poder vivir sin peleas

con sus amigos de siempre.

Poder vivir libremente,

y siempre … 

con dignidad.

 

30 de septiembre de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Reflexiones

La noche

La oscuridad de la noche nos reaviva los recuerdos. Despeja mucho las dudas que se crean en el día. Los problemas importantes la noche relativiza. De las cosas más sencillas nos enseña su tesoro. La oscuridad de ese momento nos ilumina el camino. Permite ver los errores, resetear nuestro estado, y plantear el destino.

Por contra la luminosidad del día con frecuencia nos consume.

La vida se da un respiro para renacer al alba.

Hermosa y provechosa noche. Por eso es que la prefiero. Durante la noche amo, vivo y siento. En el día sólo gano el derecho a disfrutar la belleza de esa sombra.

Mi felicidad noctámbula es en realidad  mi vida.

de Alberto Blanco González Publicado en Reflexiones

Por todos esos muertos

En noviembre de 2015 con motivo del atentado en París compuse el poema que repito a continuación en homenaje a todos aquellos jóvenes y no tan jóvenes que mueren víctimas de atentados tan dolorosos como aquel de París y el de Manchester de ahora.

Además del dolor que provocan nos debe llevar a reflexionar sobre su origen, y sobre qué se podría hacer para que no se repitan.  Mi reflexión al respecto es muy clara, y aunque me limite a expresar algo de mi sentir en el poema, creo que al menos debemos plantearnos el mundo que queremos, y que quizá debamos intentar suprimir esas fronteras y muros económicos y de otro tipo entre los seres humanos.

Te estuve esperando …
Creí que vendrías …
Mientras, …
Fui recordando …

¿Te acuerdas cuando de niños
jugábamos y reíamos,
corríamos y saltábamos,
reñíamos, nos pegábamos?
Luego nos perdonábamos.

¿Te acuerdas?
Eramos niños.
Eramos niños amigos.
Y nos queríamos.

Te estuve esperando …
Creí que vendrías …
Mientras …
Estuve pensando …

Alguien me dijo que pagarías.
Por tu insolencia, por tu descaro.
Ahora recuerdo también que,
alguien me dijo que no vendrías.
Por tus ideas, por tus creencias.
Por sólo eso, … te matarían.

Alguien me dijo que te mataron.
¡Oh sí, que  te mataron!
Aquellos mismos niños que te querían.

¿Por qué odiamos
a aquellos con los que de niños
jugábamos, reíamos,
corríamos, saltábamos?

Eramos niños que reñíamos,
nos pegábamos,
pero que enseguida
nos perdonábamos.
Porque éramos niños que nos queríamos.

¿Por qué entonces matamos?
Matamos a semejantes.
A algunos que incluso amamos.
A los que no conocemos
¿Por qué razón los odiamos?

A nuestros niños pequeños.
A toda la gente honrada.
A tanto y tanto hombre bueno.
Que muere de forma absurda
sin nada “pa” merecerlo.

Hombres y niños matados
sin ningún remordimiento.
Por hombres que fueron niños,
y pudieron ser amigos 
de los que ahora están muertos.