Burguillos

 

La duda. La Oración

 Mira que el tiempo me apremia.
Que mi mal es fiero y fuerte.
Que estoy herido de muerte,
Tocada mi fe de anemia.

¿Es que tú nunca me oirás?
¿Es que mi angustia no basta?
Tu silencio, Dios me aplasta
Y yo ya no puedo más …

Perdido en la oscuridad,
ando errante, peregrino.
¿Cómo haré yo mi camino
Sin Dios, sin norte ni paz?

Si es que Tú existes , Señor,
también a mí, por tu amor,
ábreme tu pecho
que en él quiero entrar…
me duele la vida
y llego desecho
de tanto dudar.”

 

Una vida de búsqueda hasta el final

Por barbechos y rastrojos
rastreo y busco tus huellas …
Y de mirar las estrellas
me estoy quedando sin ojos.

 

Del libro: «La vida en un columpio» de Jesús Mª Burgos Giraldo (Moral de la Reina 1924)

 

 

 

Tú,

la del beso no encontrado,

la de la presente ausencia,

la de aquel cálido frío,

la de la vacante llena.

Aquella que al silencio calla,

que a la rapidez apremia,

que habla claro a la palabra

y a la soledad despierta.

¿Por qué querría olvidarte?,

aunque sin ti más viviera,

¿por qué?

 

Solo contigo destrozo

esta soledad eterna.

Solo con la juventud del tiempo

la vida se transforma en plena.

Solo con tu pensamiento

se abandonan las tinieblas.

Tú haces que mi verso surja

y mi sentir se estremezca

con solo escuchar mi nombre

saliendo de tu boca bella.

 

Una callada ruidosa,

una luz poco visible,

una eternidad pasada,

un hecho poco posible.

Un soñar  en cotidiano,

un despertar al dormir

e imaginarse una vida

como la mía feliz.

 

En cualquier lugar, da igual.

Cualquier tiempo, qué me importa.

Si al despertar tú estás,

si te tengo aquí conmigo,

qué sencillo el caminar,

y qué feliz este camino.

 

15 de octubre de 2018

Poema celeste

Las estrellas en el cielo ya no lucen como antaño.
El susurro de la luna he dejado de escuchar.
El cometa que al pasar me saludaba ya no lo hace.
La belleza que veía en ese cielo ha empezado a declinar.
Sin embargo,
cuando sueño siempre veo tu sonrisa
y ese cielo vuelve a estar como el de atrás.
Vuelve a ser aquel cielo esplendoroso
y tan claro,
que me hacía de pequeño imaginar,
que su luna susurraba a mi oído
y tú misma, desde lejos, la podías escuchar.

 

 

29 de septiembre de 2018

Pasión

 

 

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Mi pasión adolescente con el tiempo se ha atenuado.
La razón poco a poco va tapando al amor.
Las locuras que antes hice por conquistas
se acabaron.
Sin embargo,
cuando pienso en el pasado
y te recuerdo,
se acelera sin parar mi corazón.

 

27 de septiembre de 2018

Vida de surco

 

Estamos acostumbrados a dejarnos llevar. Nos marcan nuestro camino a seguir y es complicado desviarnos. Llevamos una vida de surco.

 

Vida de surco

desvía tu vista,

cambia el sentido,

sal del influjo

de la marea.

Corre,

escapa rápido

sin atrás mirar.

Quizá mañana

no puedas

y más tarde

no podrás.

Entonces,

puede que te arrepientas.

Pensarás

por qué no me decidí

a volar

sin rumbo preestablecido,

y ver

otros horizontes 

y disfrutar.

 

26 de septiembre  de 2018

Liviano camino

Amanecer en el campo

Liviano es este viaje nuestro,
liviana nuestra mochila,
liviano aquel sentimiento
que siempre nos pareció el mejor,
pero para el “siempre” nuestro.

Mujer amada a lo grande
nacido de tu interior
renazco un poco más cada día
intentando comprender
cómo se te va tu cante,
cómo termina tu voz.

La calle oscura ha quedado
después de tanto bullicio.
Tú te comías la noche
con tu despertar continuo.
Ahora, aunque mantienes tu esencia,
la noche acaba contigo.

El pueblo sigue viviendo
con un cante algo distinto
y poco a poco se olvida
de aquel canto tan alegre,
de aquel canto que acabó
y al terminar se llevó
la esperanza de aquel niño.

De un niño que no paraba
por las calles de ese sitio,
de un sitio que ha olvidado
cómo fue desde su inicio,
cómo transcurrió su vida,
tan extensa y tan liviana
como la de cualquier otro sitio.

Campanas a muerto tocan,
llantos en el campo se oyen.
Son solo los de un poeta
que al despertar de una noche
los escribe en un papel
de una forma un tanto torpe.

El día en su despertar
aparece despejado.
Aunque luego haya tormenta,
se oscurezca y desagrade,
termine y desaparezca,
otros amanecerán.
Y tras tanto amanecer
aquel día de un principio,
aquel día acabará.
Y acabará olvidado.
Y así, …
así pasará con todos.

 

16 de septiembre de 2018

Campos Góticos

El amanecer despierta
entre trigos y cebadas,

entre girasoles verdes
entre lentejas y alfalfas.
Campos extensos y llanos,
sin final y sin montañas,
solo con algunas lomas
que descubren las espaldas
de esos campos de secano,
de esas tierras de labranza
donde el frío del invierno
congela hasta las almas.

El rojo de la amapola
sobre el verde de las plantas
resalta en primavera
en esas tierras tan vastas,
en esos campos labrados
habitados por calandrias,
por perdices y aguiluchos,
codornices y avutardas.
Por ellos corren las liebres
como guepardos en Africa.
Ya se perdieron majuelos,
muchos de aquellos barbechos
y el sonar de las campanas
de esos viejos campanarios
donde las cigüeñas guardan
a sus pequeños polluelos.

Ya no hay tantos palomares,
aunque sí bastantes tapias
que recuerdan esas obras
fundidas con el paisaje
de esas tierras que sí, encantan,
no solo a los que allí habitan,
también a los que por allí pasan,
y perciben, sin querer,
la grandeza de esos campos,
la belleza de colores,
la pureza de la tierra,
la ignorancia del que ve
ese lugar como pobre.

Antes de irse la luz
nos regala despedida.
La tierra y el cielo juntan
su caras para bailar
y su contacto descubre
un rojo bello final
por la sonrojez de ambos
en su contacto al danzar.
Puesta que te maravilla
y que te transporta al cielo,
y si regresas y miras
descubres que es como el sueño:
es la misma tierra roja al fondo
por la que siempre caminas.

4 de septiembre de 2018

Verano

Camino cerca del cielo
cuando veo tu mirada,
tu risa ni te imaginas,
tu cuerpo me sobresalta.
Mujer que hueles a hierba,
al rocío de mañana
en la alameda de un pueblo
de la estepa castellana.

Mujer
de aquellos primeros sueños
en la inocencia de un niño,
en un tiempo de verano,
de besos y de rubores,
de cines y de verbenas,
de poesías y canciones.

Los sueños y la inocencia
de esos tiempos soleados
con sus versos y sus letras
que se pierden de un plumazo.

Y al perderse, caminamos
poniendo los pies en el suelo,
perdiendo aquella inocencia,
sin que aparezcan los sueños,
las canciones, la poesía,
los instantes temblorosos.

Luego, como cura,
aparece el intelectual
con camuflajes externos
y tristezas simuladas.

Mujer,
¿dónde paras?
hace tiempo que te busco.
– No es verdad.

Escucha,
cuando a veces pienso en ti
es porque siento el verano.
En mi cabeza volátil,
aún siendo mis sentires breves,
tú siempre estás,
tú, mujer, siempre apareces.

Camino cerca del cielo
cuando veo tu mirada,
tu sonrisa me enamora,
tu cuerpo me sobresalta
porque desde que te vi
mi sentir siempre fue claro,
y mi tiempo, y mi estación
siempre fue la del verano.

 

23 de agosto de 2018

Nublado

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Hoy amanece nublado.
El sol se esconde de mí.
Mi ánimo acompaña al tiempo.
Hoy tampoco estás aquí.
Me siento solo y dolido,
y sin embargo, feliz.

Siempre me queda el recuerdo
de aquel pasado vivido,
de aquellos bellos momentos
de todo lo que sentimos.

Nublado, solo y dolido,
y sin embargo, feliz.

Siempre nos queda el recuerdo
y también, y sobretodo,
lo que aún falta por vivir.

Mañana volverá a estar claro,
el sol volverá a lucir.

24 de julio de 2018

Poema vástagos

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Escucho en la callada noche,
oigo el lamento del solo,
pienso en la gente inocente,
y de forma clara veo
esa oscura realidad.

Qué mundo despreocupado
este que vive y lamenta
pero que pronto se olvida
de la triste soledad.

Expío mis muchos pecados
con la oración comprensible
del hombre bueno y humilde,
sin pretensiones absurdas,
desmedidas e inservibles,
y con la sola intención
de allanar desde el inicio
a los vástagos su camino,
y que entiendan cuanto antes
cuál ha de ser su motivo.

Vivir de manera firme,
con la humildad del que entiende
el paso breve del ser,
para volver otra vez
a la simple inexistencia.

Como el agua de aquel río
avanzamos impulsados
por la pendiente imparable
hacia otro río mayor.

Después solo nos diluimos
entre tanto y vital líquido
perdiendo nuestro color
para al final no ser nada.

Debemos desengancharnos
de esos ruines indecentes,
salvados por la campana
de la muerte desolada
tras una vida sin más.

 

24 de julio de 2018

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