
Una preciosa mañana.
Con poca gente en la calle.
Un respirar a frescura
al pasear por el parque.
Un regreso de la fiesta
con la chica de la tarde.
Paramos a medio camino,
pedimos dos chocolates.
Después nos dimos un beso.
Seguimos sin decirnos nada,
hasta llegar a tu puerta:
-Adiós, tienes mi teléfono.
Acuérdate de llamarme.
Y no pierdas tu sonrisa,
que la misma te acompañe.
Imposible olvidarme de
esa chica y de esa tarde.
Y del beso de mañana,
del parque y del chocolate.
Albert0Blanco
21 de agosto de 2022





