Vástagos

 

Escucho en la callada noche, y de forma clara veo esa oscura realidad. Expío mis muchos pecados con la oración comprensible del hombre bueno y humilde, sin pretensiones absurdas, desmedidas e inservibles, y con la sola intención de allanar desde el inicio a los vástagos su camino, y que entiendan cuanto antes cuál ha de ser su objetivo. Vivir de manera firme, con la humildad del que entiende el paso breve del ser, para volver otra vez a la simple inexistencia.

Que jamás sean esas pobres criaturas que nunca entienden la vida, y no saben apreciar a aquellas personas que aspiran a ser solo hombres buenos y conseguir ser felices. Criaturas que nunca ven la relatividad del ser, del sentir y del estar. Pobres ruines indecentes, salvados por la campana de la muerte desolada tras una vida sin más.

22 de julio de 2018

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Carta

 

Hola.

Te escribo esta carta a la espera de poder contar algún día nuestra historia.

No sabía cómo, no sabía qué decirte, pero desde aquella tarde que cruce contigo la mirada, tarde de cañas, en aquella terraza con amigos, decidí que tenía que conocerte. Ya te había visto varias veces con tu gente por la zona. Desde el principio me gustaste. Siempre aprovechaba cualquier momento para disimuladamente observarte, y me parecía que, a veces, tú también me mirabas. Pero cuando nuestras miradas se cruzaron, sentí un cosquilleo en el cuerpo, junto con una sensación del que se siente aceptado. Tu mirada transmitía simpatía y acercamiento. Espontáneamente hice un gesto, al que respondiste con una leve sonrisa.

Lo que pasó después ya lo sabes. Te había prometido escribir nuestra pequeña historia, y por eso estoy intentando hacerlo. Recordarás que te dije que no siempre consigo escribir aquello que me gustaría contar. A veces, historias como la nuestra no consigo reflejarlas en palabras. Y es que es puro sentimiento, pura emoción. Puro amor.

Mi primer amor, y durante mucho tiempo, mi único amor para mí, fue un amor de los que llamamos platónico. No pensé que sentiría por alguien lo que sentí por quien yo llamaba “mi chica”. Aunque era un amor desde las nubes, fue la chica del primer beso, la chica que además también me amaba, y a la que idealicé, pero porque era realmente ideal. Hasta ya madura mi juventud, no empecé a pensar que debía ser práctico en esto del amor, que nunca encontraría a alguien tan especial.  Que tendría que conformarme con una mujer cuyo amor sería más terrenal, porque el otro, pensaba, sólo lo sentía gente rara como yo. ¿Por qué, si no, hay tanta gente que siempre tiene a alguien, que siempre está enamorado, que cambia de pareja tan rápidamente? Quizá sólo sea porque no saben estar solos. Para mí, mi amor era único, y no podía imaginar a nadie más. Nadie podría ocupar el sitio de mi “chica”. Si no compartía mi vida con ella, no valdría la pena compartirla con nadie.

Pero cuando estaba empezando a pensar que debía ser práctico, apareciste tú. Lograste que siguiera con mi idea platónica del amor. Me enamoré de ti, y “mi chica” ya no era mi única chica.

Nuestra historia por ahora queda sin contar. Como te he dicho no encuentro las palabras para poder explicar lo que sentimos. Lo que hicimos sin lo que sentimos no reflejaría nuestros mágicos momentos. Para nosotros un simple vino en una simple terraza, un simple paseo en bicicleta, un baile en una verbena de verano, un beso a la luz de la luna. Para nosotros, esas simples cosas, era como subir al cielo y tocar las estrellas.

Como compensación te he escrito esta carta, para que sepas que te sigo queriendo, y que sigo tocando el cielo cada vez que estás conmigo.

Un beso

Néstor de María

 

26 de junio de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Otros

Je veux de l’amour, de la joie, de la bonne humeur

 

Toda una filosofía en esta canción.

Ofréceme joyas, limusinas, mansiones, sirvientes. ¿Para qué los quiero? No es tu dinero lo que me hará feliz.

Quiero morir con la mano en el corazón. Adiós hipocresía. Seamos libres. Hablemos alto y con sinceridad. Dejemos los chismorreos y prejuicios.

¡Vamos juntos! Descubramos mi libertad. Bienvenidos a mi realidad.

Quiero amor, alegría y buen humor.

Je Veux (compuesta por Kerredine Soltani)

Zaz

Donnez-moi une suite au Ritz, je n’en veux pas
Des bijoux de chez Chanel, je n’en veux pas
Donnez-moi une limousine, j’en ferais quoi ?
Offrez-moi du personnel, j’en ferais quoi ?
Un manoir à Neufchatel, ce n’est pas pour moi
Offrez-moi la Tour Eiffel, j’en ferais quoi ?

Je veux de l’amour, de la joie, de la bonne humeur
Ce n’est pas votre argent qui fera mon bonheur
Moi je veux crever la main sur le coeur
Allons ensemble, découvrir ma liberté
Oubliez donc tous vos clichés
Bienvenue dans ma réalité

J’en ai marre de vos bonnes manières, c’est trop pour moi
Moi je mange avec les mains et je suis comme ça
Je parle fort et je suis franche, excusez-moi
Finie l’hypocrisie, moi je me casse de là
J’en ai marre des langues de bois
Regardez-moi, de toute manière je vous en veux pas et je suis comme ça !

Je veux de l’amour, de la joie, de la bonne humeur
Ce n’est pas votre argent qui fera mon bonheur
Moi je veux crever la main sur le coeur
Allons ensemble, découvrir ma liberté
Oubliez donc tous vos clichés
Bienvenue dans ma réalité.

Enlace: https://m.youtube.com/watch?v=RJPBhWtqnGg&feature=youtu.be

de Alberto Blanco González Publicado en Otros