Alberto Blanco González nace en Moral de la Reina, pueblo de la comarca de Tierra de Campos, provincia de Valladolid. Desde 1995 reside en Ponferrada (León). Desde joven aficionado a la poesía. En 2015 se decide a escribir algunas composiciones, consecuencia de lo cual surge su poemario "Paisajes interiores" (Ediciones Hontanar 2016). En el verano de 2017, su poema "El lenguaje del silencio (Mientras el Bierzo se quema)" es premiado en el III Certamen de Poesía El Último Templario del Bierzo, El Señor de Bembibre. A finales de ese mismo año publica el poemario "Solanas, silencios y musas" con la Editorial Círculo Rojo. En octubre de 2019 recibe el segundo premio en el III Certamen Internacional de Poesía Maribel Sansano con Ámbito Cultural de la ciudad de Elche, por su poemario "Hacia donde el alma vaya". En 2023 publica con la Editorial Círculo Rojo "No sentiré estar muerto", su cuarto libro de poesía. En diciembre de 2025 autoedita con KDP de Amazon su libro “Entre encuentros y sueños… versos”. Libro que mezcla textos en prosa con poemas.
Navidad intensa.
Tierra vacía.
Navidad con pena.
Tierra olvidada.
Navidad en soledad.
Con recuerdos que no pasan.
Navidad viva y navidad mágica.
Mirar al cielo ya dormido
desde esa tierra extensa,
desde esa tierra tan llana.
Percibir el infinito.
Y esos sueños imposibles
que se acercan a los niños,
a personas de bonanza.
Las estrellas que allí lucen
te acogen y te acompañan.
Siempre iluminando el camino,
hasta un regreso final a casa.
Navidad de aquellos pueblos,
perdidos entre la nada,
pueblos con los que uno sueña
porque siempre serán la casa
de aquella Navidad Feliz,
y nunca más olvidada.
Igual que aquella tierra extensa,
aquella tierra tan llana,
donde vivimos soñando
con alcanzar ese cielo,
que desde allí contemplábamos,
y que solo más tarde entendimos
que solo allí, y desde allí,
lo soñáramos.
Desde esa tierra vacía,
desde esa tierra olvidada,
percibimos la belleza,
la sencillez y la magia.
Gracias a esas tierras nuestras,
a esas tierras olvidadas,
a las tierras casi vacías,
a las tierras desgarradas
después de tanto abandono.
Seguro renacerán
como sueños imposibles,
pues sus gentes son conscientes
de su origen, de su casta,
y por eso ayudarán
a llenarlas de esperanza.
Cervecita compañera.
Cañita muy bien tirada.
Haces que olvide mis penas,
que reviva mis andanzas.
Que disfrute con amigos,
que no me encierre y me abra.
Que reavive mis sentidos,
que no corra y tome pausa.
Cuando con otros te encuentras
y disfrutas de una caña,
el tiempo va y se detiene,
se aprovecha y no se gasta.
¡Qué más se puede pedir!
¡Cómo conocer a gente
desde casa, en tu pantalla!
Puede que también así,
pero la caña es la caña.
Siempre con moderación
que la vejiga si no, estalla.
Ayer te volví a ver.
Después de tanto tiempo.
En principio quise hablarte.
Pero me escondí. Tú me viste.
Y como antaño, enamorados,
nos amamos.
Hoy desperté. Recordé
mis sentimientos hacia ti.
Y me volví a ir.
Quise haberte mentido.
Irme diciéndote que ya no.
Que ya no te quiero.
Que fue un tiempo que pasó.
Que se acabó aquello.
Pero no pude.
Porque solo has sido tú.
La chica a la que quise.
De la que me enamoré.
Por la que algo lloré.
Por la que siempre viví.
Con la que siempre soñé.
¡Ha pasado tanto tiempo!
¡Y tanto me cuesta volver!
Aunque sigues siendo tú.
Quien me incendia por dentro.
Quien me sigue sonriendo.
Quien me lleva hasta el cielo.
Quien me deja indefenso.
Y sin ti, solo mantengo.
Y me cuesta vivir.
No siento
En 2016 firmé ejemplares de mi primer poemario en la Feria del Libro de Ponferrada. También presenté el libro en mi pueblo natal, Moral de la Reina. Por vez primera también, la ya ausente Zaida Linares, me hizo mi primera entrevista radiofónica en Onda Bierzo, Onda Cero. En esa ocasión, y como fin de la entrevista recité mi poema «Mi principito». A pesar de que el trato recibido en la emisora fue inmejorable, reconozco que estuve un poco nervioso. Pero también y a pesar de esos pequeños nervios, guardo un muy entrañable recuerdo. Lástima no poder recordárselo a esa persona tan amable, a Zaida.
Pasado cinco años de esos inicios me apetecía volver a recordar el poema, uno de los que más he sentido al escribir, y con el que sigo sintiéndome yo mismo.
Mañana, 21 de marzo, se celebra el Día mundial de la Poesía. Uno de mis poetas de referencia, León Felipe, escribió un poema que me sigue emocionando, puede que incluso más que la primera vez. En su honor me atreví a escribir estos versos:
¡Qué pena! No te pude acompañar, y te llevaste contigo mi mitad del corazón. La otra mitad siempre llora recordando con pasión tu dulzura, tu inocencia, tu bondad, tu comprensión.
¡Qué lástima! Como aquella niña guapa, que camino del colegio iba de muy mala gana, y aplastaba su carita en la ventana, para que luego el poeta, un León de la poesía, su triste historia contara.
¡Qué lástima! Ojalá pudiera ser que en aquel lugar se vieran, y jugaran muy contentos por no tener que ir a la escuela.
Solo asistir a alguna clase para leer algún verso, y así entonces el poeta pudiera ser su maestro.
Sin barreras.
Sin complejos.
Sin ideas cegadoras.
Sin políticos a sueldo.
Bastaría.
Con más. Respeto.
Humanidad. Humildad.
Tolerancia a los demás.
Difícil no avasallar.
Muy difícil Ser. Opinar.
De forma diferente al popular.
Complicado Ser. Neutral.
Fácil.
Hablar. De Libertad.
Sin respetar.
Libre. Sin más.
Sin demostrar. Sin incendiar.
Sin increpar. Sin violentar.
Sin joder la vida a los demás.
Sin imponer. Sin insultar.
Libertad.
Para mí.
Para ti.
Y los demás.
Dejad que la gente viva.
En Paz.
Con Libertad.
Arte:
Capacidad. Habilidad.
Para hacer algo.
Para insultar:
Tu puta madre.
¿Arte? ¿Libertad?
ABG
22 de febrero de 2021
«Simplemente vivir no es suficiente -dijo la mariposa- uno debe tener sol, libertad y una pequeña flor.» — Hans Christian Andersen
Quisiera componeros versos que os recuerden quien soy.
Quisiera encontrar la música y escribiros mi canción.
Quisiera que nunca dudarais que siempre fuisteis Amor.
El amor que sin quererlo rebosa del corazón.
El amor que nunca acaba.
El que hace que uno se olvide
de todo lo que el mundo ofrece,
sin ninguna otra pretensión.
No espero que sea devuelto,
ni agradecido si quiera,
quizá solo recordado
cuando se apague mi voz.
Sabed que sois mi luz.
Y mi luna. Y mi sol.
El sol que de día brilla
y te señala el camino.
También aquella luna perfecta
que te ilumina en la noche,
y te transporta hacia el cielo.
Y que al verla te enamora.
A veces hasta susurra
entonando una canción.
Aquella que que yo querría
componeros a los dos.