El momento de la vida

 

Entre momento y momento
sentido, disfrutado, o
solamententre vivido.
Entre pesar y pesar,
se pasa el vivir tan breve,
que más tarde o más temprano
hasta el recuerdo se pierde.

La verdad se distorsiona,
no menos el sentimiento.
El hombre cree entender
la levedad de su tiempo.
Sólo acepta un hombre sabio
la cortedad de su ser.

El astro rey aparece
cada día que revive.
Cada tarde que se marcha
su puesta nos maravilla.
Las flores en primavera,
tan vivas y esplendorosas,
tan preciosas coloridas.
Luego en muy poco tiempo
se marchitan y se mueren.
Enseguida, otras nacen,
iguales de esplendorosas,
lo mismo de coloridas,
y puede que más hermosas.

La vida nace y se muere
en el mundo cada día.
Unos van, otros vienen.
Una y una, y otra vez,
desde antes, y hasta siempre.

Atesora el miserable,
roba a su vida la dicha,
no disfruta del momento.
Es una historia muy larga,
pero siempre repetida.
Y de nuevo a empezar,
aunque los de aquí no vivan.
Idiotez es el pensar
“mañana será otro día”,
idiotez, quizá,
o quizá sabiduría.

El momento de vivir,
breve, muy breve será,
pero cierto es el decir,
que tiempo nos sobrará.
Si apreciamos los tesoros
que la vida nos enseña,
disfrutaremos del tiempo,
beberemos la bebida
más rica y más refrescante,
tendremos en nuestras manos
la belleza del instante.
No nos interesarán secretos
de piedras filosofales.

La alegría por vivir,
aunque sólo sea un momento,
es el único tesoro.
La amargura de la vida,
no es más que una vida exigua
al quitarla toda risa.
No dejemos de pensar que,
aunque las flores marchitan,
aparecen unas nuevas
todavía más bonitas.

5 de julio de 2017

Amapola

Amapolas en el campo de Moral
Amapolas en el campo de Moral

 

Bella amapola  que enseñas tu rojo color al viento.

Entre todo el trigo verde luces esplendorosa.

Tu suave ligereza es envidia del terreno.

Tus sublimes movimientos

explican lo que es hermoso.

De pueblo como lo simple,

pero auténtico como el pueblo.

Linda, bella y no orgullosa.

Sencillamente perfecta,

sencillamente hermosa.

 

1 de julio de 2017

Carta

 

Hola.

Te escribo esta carta a la espera de poder contar algún día nuestra historia.

No sabía cómo, no sabía qué decirte, pero desde aquella tarde que cruce contigo la mirada, tarde de cañas, en aquella terraza con amigos, decidí que tenía que conocerte. Ya te había visto varias veces con tu gente por la zona. Desde el principio me gustaste. Siempre aprovechaba cualquier momento para disimuladamente observarte, y me parecía que, a veces, tú también me mirabas. Pero cuando nuestras miradas se cruzaron, sentí un cosquilleo en el cuerpo, junto con una sensación del que se siente aceptado. Tu mirada transmitía simpatía y acercamiento. Espontáneamente hice un gesto, al que respondiste con una leve sonrisa.

Lo que pasó después ya lo sabes. Te había prometido escribir nuestra pequeña historia, y por eso estoy intentando hacerlo. Recordarás que te dije que no siempre consigo escribir aquello que me gustaría contar. A veces, historias como la nuestra no consigo reflejarlas en palabras. Y es que es puro sentimiento, pura emoción. Puro amor.

Mi primer amor, y durante mucho tiempo, mi único amor para mí, fue un amor de los que llamamos platónico. No pensé que sentiría por alguien lo que sentí por quien yo llamaba “mi chica”. Aunque era un amor desde las nubes, fue la chica del primer beso, la chica que además también me amaba, y a la que idealicé, pero porque era realmente ideal. Hasta ya madura mi juventud, no empecé a pensar que debía ser práctico en esto del amor, que nunca encontraría a alguien tan especial.  Que tendría que conformarme con una mujer cuyo amor sería más terrenal, porque el otro, pensaba, sólo lo sentía gente rara como yo. ¿Por qué, si no, hay tanta gente que siempre tiene a alguien, que siempre está enamorado, que cambia de pareja tan rápidamente? Quizá sólo sea porque no saben estar solos. Para mí, mi amor era único, y no podía imaginar a nadie más. Nadie podría ocupar el sitio de mi “chica”. Si no compartía mi vida con ella, no valdría la pena compartirla con nadie.

Pero cuando estaba empezando a pensar que debía ser práctico, apareciste tú. Lograste que siguiera con mi idea platónica del amor. Me enamoré de ti, y “mi chica” ya no era mi única chica.

Nuestra historia por ahora queda sin contar. Como te he dicho no encuentro las palabras para poder explicar lo que sentimos. Lo que hicimos sin lo que sentimos no reflejaría nuestros mágicos momentos. Para nosotros un simple vino en una simple terraza, un simple paseo en bicicleta, un baile en una verbena de verano, un beso a la luz de la luna. Para nosotros, esas simples cosas, era como subir al cielo y tocar las estrellas.

Como compensación te he escrito esta carta, para que sepas que te sigo queriendo, y que sigo tocando el cielo cada vez que estás conmigo.

Un beso

Néstor de María

 

26 de junio de 2017

Buenos, malos

 

 

Interpreta e interpreta.

Sigue pensando y pensando,

que sólo tú eres el bueno,

y los demás malos, muy malos.

Júzgate alguna vez:

Quizá  andes algo errado,

quizá no interpretes bien.

Los otros también lo sienten,

y pueden interpretar,

también equívocamente.

Tú no te sientes querido,

siempre piensas que te ofenden.

¿Es que crees que a los demás,

nunca molestan tus actos?

¿Por qué crees que eres perfecto,

y que los demás dan tanto asco?

Piensa objetivamente,

analiza sin prejuicios,

y perdona alguna vez.

Nadie es totalmente bueno,

pero tampoco tan malo.

Dales la oportunidad,

que hasta el más ruin se merece.

Sólo depende de ti.

Procuran ser buena gente,

aunque a veces se confundan.

Como todos interpretan.

Y por eso, quizá, hasta se molestan

y no se sientan queridos.

Algunos, sólo algunos, sois verdad,

el resto mienten y mienten.

Intenta un poco entender:

Lo importante es ser feliz.

Se merecen comprensión.

Es necesario sentir, y tener siempre presente

lo de la voz popular,

que sabiamente nos dice:

Nada es verdad ni mentira,

todo depende al final

del cristal con que se mira.

Que las cosas son así,

y hay que saber aceptar,

que la verdad, la mentira, el sentir, la pasión,

la humildad y la soberbia, la maldad, el amor

cada persona lo siente de manera algo distinta,

pero todos se merecen un respeto en esta dicha.

 

23 de junio de 2017

Poema a mi noche

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La oscuridad de la noche nos reaviva los recuerdos. Despeja mucho las dudas que se crean en el día. Los problemas importantes la noche relativiza. De las cosas más sencillas nos enseña su tesoro. La oscuridad de la noche nos ilumina el camino. Permite ver los errores, resetear nuestro estado, y plantear el destino.

Por contra la luminosidad del día con frecuencia nos consume.

La vida se da un respiro para renacer al alba.

Hermosa y provechosa noche. Por eso es que la prefiero. Durante la noche amo, vivo y siento. En el día sólo gano el derecho a disfrutar la belleza de esa sombra.

 

LA NOCHE


Hermosa y provechosa noche.

Parte grande de la vida.

Pocas personas andando,

algunas pocas perdidas.

Caminantes solitarios,

andando más bien deprisa,

buscando ya su descanso.

 

La noche inspira a poetas,

y a muchos otros artistas;

a los que sueñan despiertos

y sobre todo de día.

Por la noche sólo viven.

La noche les da verdad,

y por eso es un misterio.

La oscuridad de la noche nos ofrece lo real,

sin engaños, sin mentiras.

Sus sombras de luz de luna, 

escasos ruidos, sonidos limpios y claros,

para algunos algo extraños,

nos enseñan a mirar,

a verlo todo por dentro, 

a saber diferenciar.

 

Hermosa y provechosa noche.

En tu soledad me abrigo,

me recojo en tu manto

y me convierto en un niño. 

Fantaseo con mi suerte,

imagino el nuevo día.

Me entiendo hablando contigo

y a mí mismo me descubro.

Hermosa y provechosa noche.

Luna llena o con lunar.

Hermoso manto es el tuyo

que me sabe cobijar.


18 de junio de 2017

La noche

La oscuridad de la noche nos reaviva los recuerdos. Despeja mucho las dudas que se crean en el día. Los problemas importantes la noche relativiza. De las cosas más sencillas nos enseña su tesoro. La oscuridad de ese momento nos ilumina el camino. Permite ver los errores, resetear nuestro estado, y plantear el destino.

Por contra la luminosidad del día con frecuencia nos consume.

La vida se da un respiro para renacer al alba.

Hermosa y provechosa noche. Por eso es que la prefiero. Durante la noche amo, vivo y siento. En el día sólo gano el derecho a disfrutar la belleza de esa sombra.

Mi felicidad noctámbula es en realidad  mi vida.

Víctimas y héroes

 

 

Amaneció  un nuevo día. Huellas de sangre en la acera.

Vidas que permanecerán, pero sólo en el recuerdo.

Un  joven amigo, un amor joven, una persona tan bella.

Un pequeño hijo querido.

Un padre, un hermano, un maestro.

Un camino, un sentido, una ilusión.

Ese por quien tú te desvivías.

Del que fuiste, mucho tiempo,

ese tierno protector.

Ese, ese mismo, yace muerto.

Su sangre anoche corría, y nadie pudo hacer nada.

Aquel que encontró el final,

siendo sólo un hombre bueno.

Amable y digno. Cabal.

Ejemplar, y sobre todo, valiente.

Pobre persona inocente,

que jamás regresará

por mucho que alguien lo espere.

¡Cuánto te echarán de menos!

Tus amigos no lo entienden. Tú nunca lo sospechaste.

Tu sangre anoche corría, y nadie pudo ayudarte.

Una vida más perdida.

Otras muchas desoladas.

Y siempre, … en cualquier lugar del mundo:

La VIDA, casi siempre, DESPRECIADA.

 

8 de junio de 2017

Tu recuerdo

 

Un amor primero, un beso robado.

Un beso inocente, un amor cegado.

La luna que luce, tu cara parece.

El sol se refleja en tu falda alegre.

Descubre tu pecho la lluvia en verano.

Me siento dichoso de estar a tu lado.

 

29 de mayo de 2017

Por todos esos muertos

En noviembre de 2015 con motivo del atentado en París compuse el poema que repito a continuación en homenaje a todos aquellos jóvenes y no tan jóvenes que mueren víctimas de atentados tan dolorosos como aquel de París y el de Manchester de ahora.

Además del dolor que provocan nos debe llevar a reflexionar sobre su origen, y sobre qué se podría hacer para que no se repitan.  Mi reflexión al respecto es muy clara, y aunque me limite a expresar algo de mi sentir en el poema, creo que al menos debemos plantearnos el mundo que queremos, y que quizá debamos intentar suprimir esas fronteras y muros económicos y de otro tipo entre los seres humanos.

Te estuve esperando …
Creí que vendrías …
Mientras, …
Fui recordando …

¿Te acuerdas cuando de niños
jugábamos y reíamos,
corríamos y saltábamos,
reñíamos, nos pegábamos?
Luego nos perdonábamos.

¿Te acuerdas?
Eramos niños.
Eramos niños amigos.
Y nos queríamos.

Te estuve esperando …
Creí que vendrías …
Mientras …
Estuve pensando …

Alguien me dijo que pagarías.
Por tu insolencia, por tu descaro.
Ahora recuerdo también que,
alguien me dijo que no vendrías.
Por tus ideas, por tus creencias.
Por sólo eso, … te matarían.

Alguien me dijo que te mataron.
¡Oh sí, que  te mataron!
Aquellos mismos niños que te querían.

¿Por qué odiamos
a aquellos con los que de niños
jugábamos, reíamos,
corríamos, saltábamos?

Eramos niños que reñíamos,
nos pegábamos,
pero que enseguida
nos perdonábamos.
Porque éramos niños que nos queríamos.

¿Por qué entonces matamos?
Matamos a semejantes.
A algunos que incluso amamos.
A los que no conocemos
¿Por qué razón los odiamos?

A nuestros niños pequeños.
A toda la gente honrada.
A tanto y tanto hombre bueno.
Que muere de forma absurda
sin nada “pa” merecerlo.

Hombres y niños matados
sin ningún remordimiento.
Por hombres que fueron niños,
y pudieron ser amigos 
de los que ahora están muertos.

Frases


El sonido del silencio me conforta.

El no oír a los que gritan me atormenta.
La soledad entre la gente me preocupa.
Los llantos de los niños me rebelan.
La bondad del humilde me la creo.
La palmadita del pelota me molesta.
El malhumor del mutilado lo comprendo.
La palabra del político, una mierda.
El valor de la vida, lo primero.
El fin de alguna vida, despreciable.
El desprecio a los pobres, miserable.
El valor de la palabra, una rareza.
El dinero sin dudarlo, al avaro, al miserable.
La alegría de la vida para el resto de mortales.
La esperanza en la vida no la pierdo.
El amor sin interés, el de los padres.
La felicidad se encuentra,
si se entiende, en cada instante.
La honestidad, a día de hoy, ya no se lleva.
Tu amistad, para mí, es lo importante.

Esperanza

20 de mayo de 2017

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