Furgón oscuro

 

 

En un furgón.

Una noche vinieron a llevarte,

descalzo y sin abrigo te subieron.

Las nubes de esa noche

no dejaban ver la luna.

Algún cachito sí, entre

los espacios libres descubiertos.

Y así, ese astro espejo

como mi alma rota parecía.

El vacío.

La nada tras la partida

del furgón oscuro de la noche.

Silencio sepulcral.

Sólo ese llanto en la noche oscura.

Sólo ese llanto en la noche

con mi alma llorosa como luna.

 

17 de septiembre de 2017

No te olvido

 

La pena por no verte me acompaña.
La desolación de tu partida perduró.
A veces en mis sueños te apareces.
Tu ausencia a mi vida entristeció.

Sin embargo,
los momentos que alegres pasamos
fueron tantos … 
que cubren para siempre mi dolor.
Te recuerdo.

 

Día Internacional del Desaparecido

30 de agosto de 2017

Víctimas y héroes

 

 

Amaneció  un nuevo día. Huellas de sangre en la acera.

Vidas que permanecerán, pero sólo en el recuerdo.

Un  joven amigo, un amor joven, una persona tan bella.

Un pequeño hijo querido.

Un padre, un hermano, un maestro.

Un camino, un sentido, una ilusión.

Ese por quien tú te desvivías.

Del que fuiste, mucho tiempo,

ese tierno protector.

Ese, ese mismo, yace muerto.

Su sangre anoche corría, y nadie pudo hacer nada.

Aquel que encontró el final,

siendo sólo un hombre bueno.

Amable y digno. Cabal.

Ejemplar, y sobre todo, valiente.

Pobre persona inocente,

que jamás regresará

por mucho que alguien lo espere.

¡Cuánto te echarán de menos!

Tus amigos no lo entienden. Tú nunca lo sospechaste.

Tu sangre anoche corría, y nadie pudo ayudarte.

Una vida más perdida.

Otras muchas desoladas.

Y siempre, … en cualquier lugar del mundo:

La VIDA, casi siempre, DESPRECIADA.

 

8 de junio de 2017

¡Qué pena!

Principito

Imagen de “El Principito”

 

¡Qué pena!
Recuerda niño que mi alma
está llorando por ti.
Estás tan lejos ahora
que no me podrás oír.
No obstante, mi bello niño,
mi alma, siempre, junto a ti.

¡Qué pena!
A pesar del lejano exilio
te sentiré siempre aquí,
aquí cerquita, a mi lado,
ahora  y siempre junto a mí.
Siento mucho no escucharte,
ni nada poderte decir.

Sólo,
con estos sencillos versos,
desahogo mi pesar,
mi enorme pena dolida.

Sólo,
intento poder mostrar
todo,
casi todo mi sentir.

Versos 
que sé, no podrán llegarte,
pero nunca están de más.
Aquel día que marchaste,
nos dejaste un gran dolor,
una eterna amargura.
Se acabó nuestra ilusión.

¡Qué pena!
No te pude acompañar,
y te llevaste contigo
mi mitad del corazón.
La otra mitad siempre llora
recordando con pasión
tu dulzura,
tu inocencia,
tu bondad,
tu comprensión.

¡Qué lástima!
Como aquella niña guapa,
que camino del colegio
iba de muy mala gana,
y aplastaba su carita
en la ventana,
para que luego el poeta,
un León de la poesía,
su triste historia contara.

¡Qué lástima!
Ojalá pudiera ser
que en aquel lugar se vieran,
y jugaran muy contentos
por no tener que ir
a la escuela.

Sólo
asistir a alguna clase
para leer algún verso,
y así entonces el poeta
pudiera ser su maestro.

 

 

1 de abril de 2017

Sin miedo

 

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Estoy cansado. Estoy perdido.
Desmotivado, aburrido.
Un poco harto. Ya no me encuentro.
Si no fuera por ti, cambiaría,
me iría lejos.

De puntillas, en la noche,
desaparecería.
Mientras los demás duermen
las estrellas me guiarían.
Buscaría un lugar, un espacio abierto,
una nueva forma de…
vivir… despierto.

Vivir los sueños, disfrutar del tiempo.
Pasear sintiendo, pasear viendo.
Correr, sólo lo justo,
para ver el sol, la luna, el cielo.

No es bueno el apego,
si no permite volar, ir hacia el cielo.
Pasear por la luna, disfrutar de su reflejo,
descubrir su cara oculta.
Eso quiero.
No tener miedo a perder lo que tenemos.
Si nos amamos, no lo perderemos.
Espero que decidas
acompañarme. Y entonces,
nos iremos.

10 de enero de 2017

Miradas

Sus miradas sin quererlo se cruzaron,
y el palpitar del corazón se aceleró.
No pudieron evitar su sobresalto,
la reacción irracional de su interior.

Se sentían en un gozoso trance,
del que no podían, ni querían escapar.
Sólo deseaban ¡Oh Dios mio! no acabese
esa jovial y radiante sensación.
Que el atasco de otros días aumentara,
que a aquel bus le costara progresar.
Que el momento que vivían perdurase,
que sus pasos se volvieran a encontrar.

En aquel autobús, aquel día,
sus miradas, sin quererlo, 
solamente se cruzaron,
y el palpitar de los dos se aceleró.
Descubrieron la importancia de un instante,
la felicidad indescriptible, el amor.
Sus entrañas rebosaban en su senos,
sus sentidos no sintieron nada igual.

Aún ahora, todavía se estremecen,
y se les acelera el latir del corazón,
cada vez que se cruzan sus miradas,
ya siempre queridas, buscadas,
radiantes,
y rebosantes de amor.

25 de noviembre de 2016