Solo, poema incluido en «Solanas, silencios y musas». Poema para los solitarios, para todos.
Además mañana, 2 de abril, es el Día Mundial del Autismo.
Solo, poema incluido en «Solanas, silencios y musas». Poema para los solitarios, para todos.
Además mañana, 2 de abril, es el Día Mundial del Autismo.

Poetas que vais de divos, escritores de la esencia.
Jurados necios de pobres ilusionados bisoños.
Críticos con los sencillos versos. Inventores de poesía.
Poetas de amplios vocablos,
de figuras retorcidas,
de sentidos escondidos,
de la poesía sin rima.
Autores de cultos textos,
que seguro estudiará algún futuro erudito.
Quizá podáis transcender a la propia existencia,
lo cual sin duda está bien,
pero no sois solo vosotros,
solo vosotros poetas.
Estáis en todos fregaos,
la cultura es siempre vuestra.
Siempre podéis criticar.
Sois «progres» de toda vida.
De padres siempre educados.
Vuestra cultura es la viva.
¿Podíais alguna vez pensar
en esa gente sencilla?
¿Podíais alguna vez pensar
que la cultura en verdad
no es solo vuestra cultura?
Basta ya de despreciar
lo que pensáis que es banal,
cuando solo es comprensible.
También hay otra cultura.
Esa cultura espontánea,
esa que es tan natural,
una cultura vivida.
Bella por su sencillez
y a la vez por ser sentida.
Sentida, vivida, sencilla,
y además aporta vida.
Mayo de 2019

Algún tiempo preguntando
qué he de hacer para mi dicha.
Mi respuesta es muy sencilla,
la de vivir siempre amando.
27 de febrero de 2019

En mi soledad me arropo.
Entre gente me defiendo.
Con mis hijos me emociono.
Solo conmigo discrepo.
26 de febrero de 2019

Me acuerdo de ti cuando escribo.
Susurro tu nombre en algún verso.
Desahogo mi locura de juicio,
y así sosiego mi anhelo.
Alguna vez elucubro,
me pregunto qué habría sido,
dónde hubiésemos estado,
qué muros escalaríamos,
por qué no nos encontramos.
No obstante, no te vayas a creer,
no es por ti por quien compongo.
Ahora sentado, y en mi mesa,
delante de este teclado,
me doy cuenta de mi suerte,
de todo el sendero andado.
Solo pienso, alguna vez,
e imagino por descanso
un camino algo distinto
con otros posibles pasos.
Y al final me ratifico.
No me puedo arrepentir
de aquellos pasos ya dados.
Quizá, de los que no di.
20 de febrero de 2019

El día nace lluvioso,
las nubes no dejan pasar al sol,
varias noches sin que puedan verse estrellas,
el tiempo no acompaña al buen humor.
Sin embargo,
tus ojos al mirarme brillan tanto
que su luz me transmite tu ilusión,
y este día contigo compartido
es tan grato
que hasta un tiempo tan adverso
y enrabietado
acaba pareciéndose al mejor.
Al más agradable y alegre
de los climas.

20 de enero de 2019

Solo soy yo cuando siento.
Cuando sueño me transporto
y cuando escribo regreso.
4 de enero de 2018

Te fuiste
con el día amaneciendo.
Yo me desperté
y no estabas.
Cuando quise darme cuenta
tu puerta estaba cerrada.
Te perdí sin enterarme
como muchas otras veces,
sin percatarme de nada.
Al fin y solo,
cuando la noche caía,
comprendí que me faltabas.
Que mi vida con tu ausencia
no era vida si no estabas.
Pasó a ser
una simple y triste
mancha oscura
en la mitad de la nada.
Me faltaba un horizonte,
no tenía voluntad,
¿para qué seguir andando?
¿de qué sirve ya el mirar?
si no veo otra cosa
que la nada y nada más.
El tiempo se me pasó pronto
y a tu lado mucho más.
Pero qué largo es ahora
desde que tú ya no estás.
28 de diciembre de 2018
De mi libro «Paisajes interiores»
Navidad con ausencias
de los padres que ya no están,
de los hermanos distantes
que quizá no volverán.
Navidad en mi tierra,
de tímidos “majuelos”,
la de los altos llanos y yermos
y roquedas,
de campos sin arados,
regatos ni arboledas …
Navidad en el campo,
en pueblos de agrios campos,
que con el paso del tiempo
deshabitados se van quedando.
Navidad al fin,
con Nacimiento en la iglesia,
y petición del aguinaldo
por las casas calentitas,
saludando a los paisanos.
Navidad, sin dudarlo,
mágica alegría de los niños,
que los mayores disfrutamos
si conseguimos
en infantes transformarnos.
De mi libro «Paisajes interiores»
Navidad en mi tierra,
congelados paisajes, escarcha, frío,
“chupiteles” en tejados,
charcos helados,
sabañones en pies y manos.
Recuerdo
las estufas de piñones
y la gente alrededor
parloteando, mayormente,
de asuntos del labrador.
La familia reunida en casa,
sin ausencias,
ambiente navideño,
con la “gloria” quema y quema,
calentitos desde el suelo.
Recuerdo
las calles sin bombillas navideñas,
la amistad brillando,
y el intenso calor de la ilusión
que en los niños vivía.
Navidad en mi tierra
arcillosos paisajes interiores,
extensos campos de labranza,
arbustos escarchados,
claros recuerdos desbordados.