Incomprensible razón

2-3-4 abril 201525
Camino de Ameixida -Riveira

Nos llamó y llamó gritando.
Nadie, nadie la escuchó.
La voluntad aguanta, resiste.
Al final final cedió.

Pero pronto, raudo aparece.
Renace de su dolor.
Una gran fuerza se afianza
y rescata la ilusión.

El hombre desesperado,
renace con esplendor.
Vuelve a creer en él mismo.
Y vuelve a caer en su error.

Es un ciclo sin final,
del que nunca aprenderemos.
La razón supera todo.
El dolor, el sufrimiento,
el sentimiento, la fe.

El raciocinio domina
y debiera ser de otra forma.
La inteligencia debiera
respetar al caminante
e iluminar el camino.

Pero nunca discutir
sobre cuál es lo mejor.
Si ahorrar tiempo en el andar
o ir mirando al caminar
y disfrutar con pasión,
del camino y del vivir,
del comer y del beber,
y en catalán, del cardar.

La voluntad, el sentimiento,
lo animal ya no conviene.
La razón desvirtúa mucho
el camino hacia el final.

En una de estas será
que la fuerza no se afianze
y rescate la ilusión.

El hombre desesperado,
sin esplendor quedará.
El sentimiento se irá.
La esperanza, la pasión,
hasta lo animal caerá.

La Tierra, nuestro planeta,
al final pedecerá.

Aunque siempre hombres habrá
dispuestos a pelear.
A conseguir que con ganas,
con ímpetu, con voluntad
renazca La Tierra de nuevo
renazca de nuevo La Paz.

1 de diciembre de 2015

Paseando por El Plantío

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Parque Gil y Carrasco (El Plantío) de Ponferrada
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Fotos: Alberto Blanco González

Paseando por el parque.
Entre las hojas caídas.
No paraba de llover.
La mañana estaba fría.

22 de noviembre de 2015

Señoritos y pelotas

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¿Saben señores por qué
en la vida hay tanto idiota?
Pues es muy fácil de ver.
Porque hay mucho pelota.

Pelotas que ríen gracias.
Pelotas que se conforman
con estar al lado de …
el señorito de moda.

De moda por el dinero.
De moda por profesión.
De moda por ser el hijo
de algún insigne «bribón».

Si cómodo quieres vivir,
quizás debas aprender,
a cómo llegar a ser
un señorito de moda,
o quizás al menos ser
una persona pelota.

Hoy en día es complicado
ser humilde, noble, bueno.
Te las dan por todos lados.

Para mí que lo mejor,
sin dudarlo ni un momento
es ser listo, honrado, bueno.
Pero si no quieres que te den,
es mejor llegar a ser,
y si puedes escoger,
un señorito de moda.

Te ganarás bien la vida.
Te harán bien la pelota.
Te ligarás… muchas tías.
Te reirán tus tontas bromas.

Lo peor de todo eso:
Puede que nunca conozcas
a los hombres de valía.
A gente que aprovecha el tiempo
valorando otras cosas.

Las cosas realmente importantes
es raro que te las den
los señoritos de moda,
y nunca, nunca te las darán
las alimañas pelotas.

La sencillez, la nobleza.
Los amigos de verdad.
Aunque sean pocos, muy pocos.
Siempre, siempre los tendrás.

21 de noviembre de 2015

Mi Principito

 

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Uno de mis libros preferidos

Un día de mucho calor
decidí partir muy lejos.
Partir para no volver.
Perderme en lo más adentro.

Partir hacia el horizonte,
por donde el sol reaparece.
Partir sin decir adiós.
Y dejar de estar ausente.

Ausente en mi propia casa.
Ausente con mi propia gente.
El ignorado de muchos.
Pero siempre ausente, ausente.

Con mis propios pensamientos.

Dejadme vivir en paz.
Con mis propias diversiones.
Con mis propios sentimientos.
Con mis propias emociones.

No necesito cambiar.
Ni que nadie me aleccione.
Sólo quiero ser feliz.
Y vivir mis ilusiones.

Y si alguien no lo entiende,
que se ponga en mi lugar.
Yo tampoco os entiendo,
pero tengo que aguantar.
Aguantar vuestras rarezas,
aunque sean las normales,
las típicas, las generales.

Cada uno es como es.
Y a veces sin elección.
Lo mejor, creo que es,
que me aceptéis como soy.

Con mis propios sentimientos.

Con mis propias diversiones.
Con mis propios pensamientos.
Con mis propias emociones.

Entendedlo de una vez.
Dejadme vivir en paz.
Y si no, me marcharé.

10 de noviembre de 2015

Estrellas

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Desde mi humilde ventana
diviso un montón de estrellas.
Puede que sean las mismas.
Las mismas que divisaba,
en esas noches lejanas,
desde mi vieja meseta.

Estrellas que nos enseñan
cuánto pequeños que somos,
cuánto poco que vivimos y,
cuánto que nos perdemos.

En los días despejados
pasemos un poco el tiempo
mirando de noche estrellas,
cometas, lunas, planetas.

Pensemos mientras las vemos.
Cuántos mundos diferentes.
Cuántas personas distintas.
Cuántos muchos pensamientos.
Cuántas vidas tan perdidas.

Qué poco nos respetamos.
Qué de poco valoramos
nuestras cortas diferencias,
nuestras llamadas rarezas.

Cuánto de más valoramos
las pequeñeces terrenas,
las pasajeras riquezas.
Cosas que desaparecen
sin dejar ninguna huella.

Cuánta inmensidad, Dios mío.
Qué de variedad perfecta.

8 de noviembre de 2015

Nuestro moral

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Prado de San Andrés,
Árbol de las Moras.
Momentos de mi ayer,
recuerdos de mi historia.
Un verano los encontré,
y me refugié en su sombra.

El aire viento se hacía.
Las hojas me susurraban.
A veces se molestaban
de las cosas que pensaba,

y a veces, también,
de las cosas que sentía.

Mi cobijo y mi sosiego,
mis confidentes pasivos,
mis testigos de amorio,
y mis amigos ausentes.

Conocí al amor de la niñez,
al amor adolescente.

Algún libro allí leí.
Algunas cosas soñé,
algunas cosas viví,
y algunas las inventé.

Un día a tí, enseñé.
Un día me acompañaste.

Nos sentamos en sus ramas.
Nos dijimos pocas cosas,
aunque sí las necesarias.
Cosas que se guardaron
en un cachito de mi alma.

Desde entonces,
nuestro árbol, pasó a ser,
y nuestro prado también.
Nuestro instante favorito,
con el que tanto soñé.

30 de octubre de 2015

Otoño (Para los que se fueron)

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Empezó el otoño.  Empezó a llover.
Acabó el verano. Te dejé de ver.
Qué triste mi vida. Qué triste sin ti.
El pueblo, aburrido. El camino, frío.
El día, más corto. La noche,  más larga.

Qué corta la vida. Te fuiste enseguida.
Qué triste existencia desde que partiste.
Quisiera agarrarte y no separarnos.
Quisiera volar, cogerte y marcharnos.
Que tú aparecieras y me acompañaras.

Marcharnos lejos, muy lejos de aquí.
Donde ya la muerte no nos encontrara.
Y si un día apareciese y nos encontrase,
poder evitarla,  poder esquivarla.

La vida se vive. La vida se pasa.
La vida se gasta  en un santiamén.
Corriendo, corriendo desapareciste.
Corriendo, corriendo te reencontraré.

Pues la vida pasa,
se vive enseguida.
La vida se escapa.

Y la muerte… ¡ay!
La muerte  aparece,
tan rápidamente,
que asusta encontrarla.

6 de octubre de 2015

Para un poco

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¿Cuánto hace que no ves un amanecer?
¿Cuánto hace que no miras durante un buen rato las estrellas?
¿Te has parado alguna vez a observar mariposas?
Para un poco.
No pases la vida corriendo.

¿Te has parado a escuchar el canto de algún pájaro?
¿Has disfrutado del rocío de la mañana,
del olor del campo al despertar?
No pases la vida corriendo.
Para un poco.

¿Has visto un campo de amapolas sobre los campos de cebada verde?
¿Has visto un campo de margaritas sobre el verde de un prado?
¿Has visto una perdiz con sus polluelos?
¿Has escuchado el sonido de la cigüeña?
No pases corriendo.
Para un poco.

¿Crees que tienes que ser el primero?
No hace falta.
No pases la vida corriendo.
Para un poco.

¿Has parado a escuchar el sonido de un río?
¿Y el del mar?
¿Has parado a sentir el olor del mar?
¿Has parado alguna vez para ver el arco iris?
Para un poco.
No pases corriendo.

De verdad,
¿Crees que tienes que ser el primero?
En serio,
No hace falta.

No pases la vida corriendo.
Para un poco.

30 de mayo de 2015

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