Ausencia

Te fuiste
con el día amaneciendo.
Yo me desperté
y no estabas.
Cuando quise darme cuenta
tu puerta estaba cerrada.
Te perdí sin enterarme
como muchas otras veces,
sin percatarme de nada.
Al fin y solo,
cuando la noche caía,
comprendí que me faltabas.
Que mi vida con tu ausencia
no era vida si no estabas.
Pasó a ser
una simple y triste
mancha oscura
en la mitad de la nada.
Me faltaba un horizonte,
no tenía voluntad,
¿para qué seguir andando?
¿de qué sirve ya el mirar?
si no veo otra cosa 
que la nada y nada más.
El tiempo se me pasó pronto
y a tu lado mucho más.
Pero qué largo es ahora
desde que tú ya no estás.

 

28 de diciembre de 2018

Recuerdos de Navidad II

De mi libro «Paisajes interiores»

Navidad con ausencias
de los padres que ya no están,
de los hermanos distantes
que quizá no volverán.

Navidad en mi tierra,
de tímidos “majuelos”,
la de los altos llanos y yermos
y roquedas,
de campos sin arados,
regatos ni arboledas …

Navidad en el campo,
en pueblos de agrios campos,
que con el paso del tiempo
deshabitados se van quedando.

Navidad al fin,
con Nacimiento en la iglesia,
y petición del aguinaldo
por las casas calentitas,
saludando a los paisanos.

Navidad, sin dudarlo,
mágica alegría de los niños,
que los mayores disfrutamos
si conseguimos
en infantes transformarnos.

Recuerdos de Navidad I

De mi libro «Paisajes interiores»

 

Navidad en mi tierra,
congelados paisajes, escarcha, frío,
“chupiteles” en tejados,
charcos helados,
sabañones en pies y manos.

Recuerdo
las estufas de piñones
y la gente alrededor
parloteando, mayormente,
de asuntos del labrador.

La familia reunida en casa,
sin ausencias,
ambiente navideño,
con la “gloria” quema y quema,
calentitos desde el suelo.

Recuerdo
las calles sin bombillas navideñas,
la amistad brillando,
y el intenso calor de la ilusión
que en los niños vivía.

Navidad en mi tierra
arcillosos paisajes interiores,
extensos campos de labranza,
arbustos escarchados,
claros recuerdos desbordados.

Felicidad

Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada y su barquillero (Navidad 2018)

 

Con la ilusión cada día,
con la vivencia presente,
con la esperanza por vida
y la siempre gratitud
por este tiempo prestado,
hallamos la felicidad
en un mundo,
muchas veces,
infeliz.

Algunos no se percatan,
y es que falta perspectiva,
un punto de situación,
recuperar la razón
y aclarar nuestra existencia.
Mirar la naturaleza,
observar alrededor,
aprender de la experiencia
del paso de tantas gentes
antes del paso del yo.

Mucho,
quizá todo ya esté escrito.
Solo debemos leer,
leer con tranquilidad.
Y siempre,
procurar aprovechar
lo que la vida nos presta,
lo que nuestros padres dejan
de enseñanzas al vivir,
pues el camino termina
y el andar pronto se acaba,
y al final de nuestro estar
siempre nos arrepentimos de
no haber valorar sabido
del paseo lo importante.

 

Feliz Navidad

21 de diciembre de 2018

Poema Campos Góticos en calendario 2019 de Bolaños de Campos

 

Alguna de las fotografías del I Concurso “Viaje al centro de la Tierra (de Campos)” que ilustran el calendario del Ayuntamiento de Bolaños de Campos. Es un gran honor para mí que hayan tenido a bien mostrar uno de mis poemas en dicho calendario, el titulado “Campos Góticos”.

Gracias por tal privilegio.

«Solanas, silencios y musas» (Introducción)

Solanas, silencios y musas

 

2018-01-10 16.07.44

Introducción

“Solanas, silencios y musas”, título para el poemario que nace del nombre de tres poemas representativos del mismo, pero que intenta manifestar algo más. Solanas, silencios, musas; tres palabras que tratan de expresar el sentir de estos cuarenta y tres poemas.

Solanas en las que, recuerdo siendo niño, en mis conocidos pueblos, principalmente los hombres hablaban y debatían. Opinaban de las cosas que en su entorno, y más allá, sucedían. Se hablaba del campo, de su labranza, por supuesto de si el tiempo acompañaba. Los paisanos comentaban las noticias que escuchaban en la radio, las imágenes que en la tele en blanco y negro aparecían. Eran las tertulias de solana, en mi opinión instructivas, poco que ver con las que ahora en algunos medios de comunicación se ofrecen por famosos tertulianos que, en demasiados casos, buscan no más que su protagonismo.
Las mujeres, y es que eran otros tiempos, también tenían sus momentos de tertulia. Comprando el pan en la tienda, o la fruta y hortalizas a aquel frutero ambulante que tocaba la bocina avisando de su llegada.
En este poemario aparecen temas que sin duda debatieron en esas tertulias de solana. Hechos, lugares y nombres distintos, pero los mismos temas de siempre. Temas como el terrorismo, las muertes de inocentes y valientes. Temas de refugiados, de fronteras y de guerras. Temas nada nuevos. Todos ellos persistentes.

Silencios que se deben escuchar, y también hacer oír. El silencio de aquel valle. El silencio de los buenos, de los pobres desahuciados. El silencio de los solos, de la gente diferente. El silencio del dolor. El silencio del camino, de nuestra existencia leve en este mundo cambiante. La vida sigue, pero la nuestra se acaba, en silencio. Solo hay que saber aceptarlo y disfrutar del instante. Disfrutar de los nuestros, intentar hacer la vida agradable para nosotros y los que nos acompañan.

Musas, gracias a las cuales compuse estos sencillos versos. Mi familia. Gente querida y amada. Desamores, recuerdos y fantasías. Lugares, naturaleza y momentos. Las marcas que deja la vida. El vivir.

Principios

Igualdad

También entiendo el enfado
que a veces se te provoca
cuando hablan en tu nombre,
cuando ponen en tu boca
con el tema paridad
esas palabras amorfas.

Que si cabella y cabello,
que si mechón y mechona,
que si poeta y poeto,
porque poetisa,
aunque bello,
resulta que infravalora.

¿Para qué esa verborrea?
que no solucionará nada,
que en poco o nada te importa.
Pues la IGUALDAD,
gente necia,
la IGUALDAD es otra cosa.

10 de noviembre de 2018

Burguillos

 

La duda. La Oración

 Mira que el tiempo me apremia.
Que mi mal es fiero y fuerte.
Que estoy herido de muerte,
Tocada mi fe de anemia.

¿Es que tú nunca me oirás?
¿Es que mi angustia no basta?
Tu silencio, Dios me aplasta
Y yo ya no puedo más …

Perdido en la oscuridad,
ando errante, peregrino.
¿Cómo haré yo mi camino
Sin Dios, sin norte ni paz?

Si es que Tú existes , Señor,
también a mí, por tu amor,
ábreme tu pecho
que en él quiero entrar…
me duele la vida
y llego desecho
de tanto dudar.”

 

Una vida de búsqueda hasta el final

Por barbechos y rastrojos
rastreo y busco tus huellas …
Y de mirar las estrellas
me estoy quedando sin ojos.

 

Del libro: «La vida en un columpio» de Jesús Mª Burgos Giraldo (Moral de la Reina 1924)

 

 

 

Tú,

la del beso no encontrado,

la de la presente ausencia,

la de aquel cálido frío,

la de la vacante llena.

Aquella que al silencio calla,

que a la rapidez apremia,

que habla claro a la palabra

y a la soledad despierta.

¿Por qué querría olvidarte?,

aunque sin ti más viviera,

¿por qué?

 

Solo contigo destrozo

esta soledad eterna.

Solo con la juventud del tiempo

la vida se transforma en plena.

Solo con tu pensamiento

se abandonan las tinieblas.

Tú haces que mi verso surja

y mi sentir se estremezca

con solo escuchar mi nombre

saliendo de tu boca bella.

 

Una callada ruidosa,

una luz poco visible,

una eternidad pasada,

un hecho poco posible.

Un soñar  en cotidiano,

un despertar al dormir

e imaginarse una vida

como la mía feliz.

 

En cualquier lugar, da igual.

Cualquier tiempo, qué me importa.

Si al despertar tú estás,

si te tengo aquí conmigo,

qué sencillo el caminar,

y qué feliz este camino.

 

15 de octubre de 2018

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