
Pensando, soñando,
deshojando margaritas.
Tu sentimiento:
¿de amor, o solo de simpatía?
Necesito tu respuesta:
¿Te gusto, o no te gusto?
¿Me quieres,
o solamente me aprecias?

Pensando, soñando,
deshojando margaritas.
Tu sentimiento:
¿de amor, o solo de simpatía?
Necesito tu respuesta:
¿Te gusto, o no te gusto?
¿Me quieres,
o solamente me aprecias?

Sin musas, con apatía.
Esperando el momento,
confiado al nuevo día.
Navegando sin tormentas
por una mar de mentira.
Pasando puerto tras puerto
dejando melancolías,
guardando nuevos recuerdos
para enriquecer la vida.
Escribiendo en la bitácora
el transcurrir de los viajes.
El cuaderno algo monótono,
monótono también paisaje:
mar y bruma hacia lo lejos,
de cerca solo puntales.
El barco nunca se para,
aún con el ancla sujeta,
se mueve de un lado al otro
como pidiendo partir.
Y es que al final él espera
un cambio de personajes,
a tripulantes novatos,
que aprendan a navegar,
que descubran un mar nuevo,
y que sepan al llegar
que alcanzaron su destino.
Que no se alejen sin más
por buscar en otros puertos
lo que nunca encontrarán
al no querer apearse
y hacer frente a lo real.
9 de marzo de 2018
«Solanas, silencios y musas», disponible en la Librería Bécquer de Medina de Rioseco.
También en las librerías Simón y Quiñones de Ponferrada.


Solanas, silencios y musas
— Leer en editorialcirculorojo.com/solanas-silencios-y-musas/
Este es el aspecto de mi nuevo poemario, con cuarenta y tres poemas, editado por Círculo Rojo, y del que me siento muy satisfecho. Acabo de recibir los ejemplares y no he podido resistirme a mostrar esta imagen.
Si alguien estuviera interesado en adquirirlo que contacte conmigo a través del email: albertobg13@hotmail.es.
Su precio: 11€

DIÁLOGO V
– Hola amigo, o quizá solo confidente. Y fíjate que escribo «solo» y no «sólo», aunque equivalga a solamente. Norma que, aunque me cuesta, intento aceptar. Si me leyera quien para mí fue un querido profesor, seguro que agradecería mi respeto hacia la RAE. Lo cierto es que no estaría mal que pudieras transmitirle mi admiración y mi recuerdo. Creo que está en tu mano. Tú, que tanto me conoces, sabrás de quien te hablo. Pues bien, aquí estoy otra vez dispuesto a … como siempre no sé cómo llamarlo: charlar, divagar, ensoñar, …
– Hola de nuevo querido Alberto. Nunca dudes que soy tu amigo. Un amigo algo diferente, pero un AMIGO, con mayúsculas. Lo de tu recordado profesor no hace falta. Lo sabe, él y los demás.
Hace tiempo que no escribes. ¿Qué pasa, te abandonaron las musas? Pero sobre todo, hace mucho que no … yo diría que hace algo de terrenal tiempo que no vagamos. Vagamos sí, porque hablamos sin hablar, de manera libre, sin el orden, sin las ataduras que tiene vuestro mundo, porque nos entendemos sin palabras, sin sonidos, sin más de nada.
– Bien pues vaguemos.
Lo del tiempo que no escribo, no, no creo que sea porque me abandonaran las musas, aunque quizá últimamente no las haya buscado lo necesario. Lo que pasa es que, igual que al principio dudé mucho de mostrar mis escritos, ahora vuelvo a sentir ese recelo. Al principio me daba cierto miedo. Pensaba que la gente que pudiera leerlos acabaría sabiendo cosas de mí, que ni yo mismo sé. Me asustaba que conocieran mis sentimientos, mis mundos internos. Yo mismo me veo lleno de contradicciones, y no me gustaría que alguien pudiera encasillarme por algún texto escrito en un momento único para mí. Pues en otro momento, quizá hubiese escrito lo contrario. A pesar de esos miedos me decidí a mostrarlos.
– Y ahora entonces, ¿te han vuelto esos miedos?
– Pues sí. No me siento cómodo imaginando qué pensarán aquellos que tengan la paciencia y el humor de leer mis textos, mis poemas. Imagino que unos pueden pensar que soy un estúpido engreído por atreverme a escribir y publicar textos sin la suficiente calidad literaria, por fabricar simples ripios, mientras yo convencido pienso que compongo poemas con musicalidad, ritmo y sentimiento. Otros pueden ver textos sin contenido, vacíos del todo, y a los que mis palabras no les dirán nada. Alguien puede que me vea como un tipo con ideas trasnochadas, con ideas caducas, o quizá peor, sin ideas de nada. En fin, que vuelvo a sentir un temor que había conseguido apartar.
– ¿Y tu crees que alguien que escriba no imaginará cosas así? ¿ Tú crees que no sienten miedo de la opinión de la gente que pueda leer sus escritos? ¡Pues claro que sienten miedo! A no ser que tengan el ego tan subido que crean estar por encima de todo y de todos.
Mira apreciado amigo, ya hablamos de esto otra vez. Tú manifiesta en tus escritos y según tus formas lo que quieras transmitir o reflejar en ese momento. Seguro que dependiendo de quien lo lea se interpretará de una u otra manera. Algunos escritores, y sobre todo poetas, piensan que los textos, los poemas una vez escritos no son del autor. Son de cada uno de sus lectores, y cada uno de esos lectores les va a dar su interpretación, que puede que se distancie mucho de la interpretación inicial de su autor. Puede incluso, y tú lo sabes bien, que la primera intención del autor no coincida con la final al concluir el texto, el poema. Por eso a algunos no les gustará, pero siempre habrá alguien al que le encantará leer tu composición. Al fin y al cabo vas a expresar cosas que sientes, o que tú crees que otros pueden sentir. En alguna otra ocasión ya hemos comentado que no eres más que una persona entre el resto de millones de personas que existen, que existieron y que existirán en vuestro pequeño mundo. Y al final, y a pesar de la cantidad y de lo que veis como gran diversidad, no sois tan distintos. No eres más, y no es poco, que una persona. Eres un ser con pensamiento, sentimiento y raciocinio ¡Casi nada! Con las mismas cualidades que puede tener cualquier otra por muy ilustre que pueda ser considerada. Alguien entenderá la vida y los pequeños detalles de la misma de una manera muy parecida a como la entiendes tú, y por eso la gustará ver en un texto esa forma coincidente por la que se sentirá atraído o identificado. También gente que entienda o crea entender las cosas de otro modo puede sentir interés por tu personal percepción, o por tu personal transmisión de tu percepción.
Pero, ¿No es solo eso, verdad?
– Creo que no. Quizá también dude yo mismo de mí.
– ¡Vamos a ver! Cuando escribes y cuentas nuestros «diálogos» ¿Cómo te sientes?
– Bien. La verdad es que muy bien. Al escribir me evado, mis preocupaciones se disipan. Creo que siempre me fortalece el ánimo. No sé bien cómo expresarlo, pero …
– Después de escribir o vagar entre líneas de palabras has acabado reconfortado, y es porque te das cuenta que vuestros miedos no son más que insignificantes obstáculos. Pensáis demasiado en qué opinarán los demás. Hablo en plural porque es general entre vosotros. Pasa de eso, pasa de esas insignificantes piedras en medio del camino. Lo que los demás piensen de tus cosas, de tus percepciones, de tus reflexiones, de tus fantasías solo deben importarte si les sirven a ellos para emocionarse y acercarse a ti de manera positiva. Tú solo tienes que buscar las cosas que te sirvan para ser feliz, para emocionarte, para vivir. Si consigues un rato de felicidad al hacer algo, no dudes en hacerlo. Si además consiguieras alegrar, emocionar a alguien por un momento, mejor. Eso es ser sencillamente persona y, aunque seas uno más entre tantos, tendrás esos momentos de emoción en tu vida.
¿A cuántas personas aprecias de verdad? Seguro que no son tantas. Y si son muchas mejor, porque seguro que esas personas van a agradecer la salida de parte de ti hacia afuera a través de tus escritos. Las gustará más o menos, pero siempre lo valorarán. Y los más cercanos siempre tendrán algo más de ti.
– ¿Sabes amigo no definido, pero no del todo imaginado? Voy a seguir haciéndolo. Y para empezar trasladaré a un texto este último vagar, y lo publicaré.

En estos días de celebración de La Navidad, aprovechando que muchos estamos más receptivos, aunque deberíamos tenerlo presente todos los demás días de nuestra vida, me gustaría que recordáramos a todos aquellos que por unas u otras causas lo están pasando mal, víctimas de la guerra, del hambre, de la exclusión, de la explotación … Pensando en ellos, de uno y del otro lado del mundo, escribí hace un año este poema que vuelvo a reproducir.

Es Navidad.
Días y noches de Navidad,
tristes y alegres, pobres y ricas.
Celebradas y maldecidas.
Impías o indiferentes y devotas o festivas.
Casas calientes, casas frías.
Exiguas viandas, espléndidas comidas.
Calles con luces, calles con risas
con villancicos sonando
con alegría.
Niños con padres, con hermanos
en familia
esperando sus regalos
disfrutando de esos días.
Es Navidad.
Días y noches de Navidad.
Sin magia, sin alegría.
Ciudades devoradas por muchas bombas caídas,
por proyectiles lanzados sin nada de miramiento.
Calles con gente asustada, con niños con sufrimiento.
Con carros llenos de vidas
ya muertas o terminadas
ya para siempre vacías.
Casas caídas, devoradas por el fuego.
Familias rotas enteras.
Es Navidad y es la guerra.
Los villancicos no suenan.
El ruido de los aviones
y el silbido de sus bombas,
junto al llanto de los niños
es lo único que se oye.
Es Navidad.
Es Navidad en Belén y es Navidad en … Alepo.
Es Navidad y persiste todo ese sufrimiento.
20 de diciembre de 2017

Hacia el andar más despacio
se encamina mi existencia.
La huella que voy dejando
la borran las inclemencias
del tiempo que va pasando
según recorro el camino.
A la vez que sigo andando
la gente que me acompaña,
la que a ratos va conmigo,
siempre ayuda a recordar
que a pesar de algunos baches
no es en vano el caminar.

En tus calles el bullicio.
En tus casas el sosiego.
Gente de sangre caliente,
siempre abierta a la amistad.
A veces sí, muy callada,
acostumbrada a algún necio.
Impresionante grandeza
hasta en sus cosas sencillas.
El puchero y su comida:
El cocido, la paella,
el gazpacho, pan amb tomaquet,
el botillo, escalivada.
La siesta y el despertar.
El sol, el mar y la tierra.
Sus piedras ya centenarias.
La fiesta y la tradición,
el arte y el sufrimiento.
Su variedad es su riqueza.
Su paciencia y su silencio,
a veces,
demasiadas veces rotos.
Y es que su historia es muy grande,
y da dirigentes torpes,
memos, malos;
rufianes y salvadores
de patrias y de ideales.
Mientras el pueblo se calla,
y algún rebaño engañado,
convencido de su agravio
se lanza contra la tapia.
Esta es la historia de siempre
que alguna vez se repite
en nuestra querida España.
Sufrimiento de una tierra
a la que no se hace daño,
ni tampoco a sus banderas.
Solo se daña a los pueblos,
a las gentes de un país,
que jamás son ofensores,
siempre sí, los que padecen
las consecuencias perversas
de los ruines intereses.
Quien engaña es quien agravia
a un pueblo que solo quiere
poder vivir sin peleas
con sus amigos de siempre.
Poder vivir libremente,
y siempre …
con dignidad.
30 de septiembre de 2017
En un furgón.
Una noche vinieron a llevarte,
descalzo y sin abrigo te subieron.
Las nubes de esa noche
no dejaban ver la luna.
Algún cachito sí, entre
los espacios libres descubiertos.
Y así, ese astro espejo
como mi alma rota parecía.
El vacío.
La nada tras la partida
del furgón oscuro de la noche.
Silencio sepulcral.
Sólo ese llanto en la noche oscura.
Sólo ese llanto en la noche
con mi alma llorosa como luna.
17 de septiembre de 2017