Naturaleza eterna

 

 

Entre nube y nube el sol.

Entre tejado y tejado el monte enseña el sendero.

Bella naturaleza que casi siempre sorprende.

Sólo hace falta mirarla,

mirarla muy atentamente,

para apreciar sus momentos,

sus instantes de esplendor.

Así verás que son todos.

Hasta los más tristes versos,

a veces son los más bellos,

por no decir que así siempre.

Y es que la naturaleza enseña,

si estás dispuesto a aprender.

Nos enseña la belleza, la crudeza y la verdad.

A saber que todo nace,

y que después, todo muere,

y que entre medias tenemos

una vida por vivir,

algo de que disfrutar

y sobre todo sentir.

Sabia y bella creación

de la que todos tomamos

el néctar que nos ofrece.

Un regalo para dioses,

escogidos de la nada,

nacidos por el azar,

y que no obstante se olvidan,

si es que alguna vez aprenden,

que simplemente es casual,

que su vida y su existencia

sólo se debió a la nada

y a la nada volverán.

 

 

3 de agosto de 2017

 

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Distantes

​En la corta lejanía, 

me atormenta la distancia. 

Juntos, y a la vez distantes. 

En un recorrido corto 

nos perdemos sin reencuentro. 

En espacio, tiempo unidos, 

y tan lejos separados. 

Y es que ya el tiempo pasó, 

y nos pilló a paso cambiado, 

y después de tantos pasos 

se acrecentó más el cambio. 

Quizá la culpa no exista, 

sólo un error de principio.

Nuestras líneas, como todas, 

algunas curvas advierten, 

pero nunca coincidieron,

a veces ni convergieron,

y por eso,

y por momentos,

juntos, y a la vez distantes.

  


28 de julio de 2017