Ojos ingenuos

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Ojos oscuros,
ojos sin base,
puertas abiertas,
laberintos de tapiales.

Casas en llanuras de amapolas,
de encinas y de trigales,
de perdices y avutardas,
de palomas y pardales.
Y los cantos,
esos ecos de calandrias.

Muchas tapias derruidas,
algunas pocas salvadas.
En tiempos,
fuertes de teja y arcilla,
de la tierra y de la paja.

¿Dónde están los que cuidaban
de esas tierras del pasado?
Pasado no tan ausente,
pero mucho sí olvidado.

Allí descubrí la vida,
el desaire, el abandono,
la infinitud y la muerte.
El amanecer del sol,
momento que todo puede.
A imaginar el inmenso
cuando el sol desaparece.
A soñar con el destino,
con un viaje tras la luz
para conocer más mundos,
hacia una vida sin fin.

Imaginando llanuras
de grandes
y bellas tierras,
con noches llenas de luces
alcanzables e infinitas.

Ojos ingenuos,
ojos nublados.
Ojos humildes,
ojos cansados.

Ojos abiertos

13 de mayo de2018

Amapola

Amapolas en el campo de Moral

Amapolas en el campo de Moral

 

Bella amapola  que enseñas tu rojo color al viento.

Entre todo el trigo verde luces esplendorosa.

Tu suave ligereza es envidia del terreno.

Tus sublimes movimientos

explican lo que es hermoso.

De pueblo como lo simple,

pero auténtico como el pueblo.

Linda, bella y no orgullosa.

Sencillamente perfecta,

sencillamente hermosa.

 

1 de julio de 2017

El lenguaje del silencio

 

“El Valle del Silencio”

El silencio empezó a hablar.
Como ya nadie escuchaba,
decidió hacerse notar:
Creó un hermoso valle
para poder reflejar,
que el tiempo se para ante él,
que allí se puede entender
lo que es la auténtica paz.
Sin palabras, sin palomas dibujadas.
Sólo sosiego absoluto,
sólo calma y armonía.

Su grandeza se percibe,
su bella naturaleza.
No necesitarás más.
No encontrarás estructuras
para poderlo expresar.
Sólo silencio. Nada más.
¿Para qué salir de allí?
Ningún lugar es mejor.
La magia en el valle está.

Los peregrinos que llegaban
con sus mochilas vacías,
regresaban a su casa
desbordantes de la vida,
y del silencio encontrado
en su andar por este valle,
y sus encantados montes.
San Genadio y eremitas
aprovecharon su tiempo,
y encontraron en silencio
su sentido de la vida.

Hoy el valle está ardiendo.
Y todo El Bierzo lo llora.

El Bierzo se va quemando
con el arder de estos montes,
con el olvido de muchos
que su ignorancia perdona.

Llora Bierzo y no te quemes.
Olvida a todos esos ingratos,
pero no olvides tu historia.
Recupera tu pureza.
La magia en tu tierra sobra.
Intenta despertar berciano
y que el silencio te ayude
a distinguir en las sombras
las palabras palabreras,
con sus formas y retóricas,
de los silencios de pueblos
y de la tierra quemada,
de las calladas de gentes
que sienten de corazón que
El Bierzo se está quemando.

Hoy el valle está ardiendo.
Y todo El Bierzo lo llora.
El silencio está hablando.
Escuchémosle;  también llora.

 

Mientras El Bierzo se quema

21 de abril de 2017

 

El despertar

 

 

El despertar de la mañana
en los campos de mi pueblo.
El olor a tierra mojada,
a rocío sobre el suelo.

Sensación quizá expresable
con palabras en un verso.
Desde luego para mí,
un novato escribidor,
muy difícil de expresar,
aunque ponga mi ilusión.

Pero sí, lo intentaré.

Amanecer en el campo.
Parece que llega el fuego.
Una bola grande, enorme
poco a poco apareciendo.
Despejando el horizonte.
Va surgiendo a lo lejos.
Va naciendo de la tierra,
dirigiéndose hacia el cielo.

¡Cuánta gente sentirá
lo mismo que yo ahora siento!
¿Quién habrá en aquel lugar
por donde el sol va naciendo?
Qué ganas me dan de ir
caminando hacia su encuentro.

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Foto: blog de wordpress palabrasconinsomnio

La belleza de vivir en los pueblos de Castilla.
La belleza de vivir en los pueblos de mi Bierzo.
Las bellezas que se esconden en esos queridos pueblos.

9 de enero de 2016

Campos

 

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Campos de Moral de la Reina desde la última morada

Campo marrón, verde, amarillo.
Horizonte infinito.
Campo llano, extenso, frío.
Horizonte infinito.
Campo de tierra, de casas de adobe.
Horizonte enorme.
Campo llano, extenso, seco.
Horizonte perfecto.
Campo duro, seco, torrado.
Horizonte cercano.

Lejos, cerca, inmenso.
Amaneceres plenos.
Puestas de sol en la extensa lejanía.
Luna que ilumina.
Estrellas que brillan en su techo interminable.
Todo inmenso y cercano.
La vista se afianza.
Los ojos lo agradecen.
El alma se te para.

Campo marrón, verde, amarillo.
Campo llano, extenso, frío.
Tierra, tierra, tierra.
Campo, campo, campo.
Tierra, Tierra de Campos.

6 de diciembre de 2015

Estrellas

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Desde mi humilde ventana
diviso un montón de estrellas.
Puede que sean las mismas.
Las mismas que divisaba,
en esas noches lejanas,
desde mi vieja meseta.

Estrellas que nos enseñan
cuánto pequeños que somos,
cuánto poco que vivimos y,
cuánto que nos perdemos.

En los días despejados
pasemos un poco el tiempo
mirando de noche estrellas,
cometas, lunas, planetas.

Pensemos mientras las vemos.
Cuántos mundos diferentes.
Cuántas personas distintas.
Cuántos muchos pensamientos.
Cuántas vidas tan perdidas.

Qué poco nos respetamos.
Qué de poco valoramos
nuestras cortas diferencias,
nuestras llamadas rarezas.

Cuánto de más valoramos
las pequeñeces terrenas,
las pasajeras riquezas.
Cosas que desaparecen
sin dejar ninguna huella.

Cuánta inmensidad, Dios mío.
Qué de variedad perfecta.

8 de noviembre de 2015

Nuestro moral

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Prado de San Andrés,
Árbol de las Moras.
Momentos de mi ayer,
recuerdos de mi historia.
Un verano los encontré,
y me refugié en su sombra.

El aire viento se hacía.
Las hojas me susurraban.
A veces se molestaban
de las cosas que pensaba,

y a veces, también,
de las cosas que sentía.

Mi cobijo y mi sosiego,
mis confidentes pasivos,
mis testigos de amorio,
y mis amigos ausentes.

Conocí al amor de la niñez,
al amor adolescente.

Algún libro allí leí.
Algunas cosas soñé,
algunas cosas viví,
y algunas las inventé.

Un día a tí, enseñé.
Un día me acompañaste.

Nos sentamos en sus ramas.
Nos dijimos pocas cosas,
aunque sí las necesarias.
Cosas que se guardaron
en un cachito de mi alma.

Desde entonces,
nuestro árbol, pasó a ser,
y nuestro prado también.
Nuestro instante favorito,
con el que tanto soñé.

30 de octubre de 2015