21 de marzo

Mañana, 21 de marzo, se celebra el Día mundial de la Poesía.
Uno de mis poetas de referencia, León Felipe, escribió un poema que me sigue emocionando, puede que incluso más que la primera vez. En su honor me atreví a escribir estos versos:

¡Qué pena!
No te pude acompañar,
y te llevaste contigo
mi mitad del corazón.
La otra mitad siempre llora
recordando con pasión
tu dulzura,
tu inocencia,
tu bondad,
tu comprensión.

¡Qué lástima!
Como aquella niña guapa,
que camino del colegio
iba de muy mala gana,
y aplastaba su carita
en la ventana,
para que luego el poeta,
un León de la poesía,
su triste historia contara.

¡Qué lástima!
Ojalá pudiera ser
que en aquel lugar se vieran,
y jugaran muy contentos
por no tener que ir
a la escuela.

Solo
asistir a alguna clase
para leer algún verso,
y así entonces el poeta
pudiera ser su maestro.

7 de diciembre

Triste despertar el mío
lleno de dudas y sombras.
Hoy especialmente sombrío
tras la falsedad que torna.
Lleno está de hipocresía,
de mentiras y de mofas.
De gente que se cree perfecta
y que la otra le estorba.
Gente que se siente no querida
y, hasta el final de su historia,
mantiene que es despreciada
por todo el que la incomoda.
¿Por qué no se miraran adentro?
Encontrarán que les sobra,
tanto egoísmo sentido,
tanto creerse tan buenos,
tanto desprecio a personas.
Justo lo que ellos critican.
Creadores de falacias
que, se creen al mismo instante
que se emiten por su boca.
No saben ver más allá,
ni tampoco les importa.
Lo suyo es vituperar
sin pensar en el de al lado.
Pero, ojo si tú les criticas.
Harto estoy de tanto idiota.
Te demolerán a palos.

7 de diciembre de 2020
ABG

“Solanas, silencios y musas” (Introducción)

Solanas, silencios y musas

 

2018-01-10 16.07.44

Introducción

“Solanas, silencios y musas”, título para el poemario que nace del nombre de tres poemas representativos del mismo, pero que intenta manifestar algo más. Solanas, silencios, musas; tres palabras que tratan de expresar el sentir de estos cuarenta y tres poemas.

Solanas en las que, recuerdo siendo niño, en mis conocidos pueblos, principalmente los hombres hablaban y debatían. Opinaban de las cosas que en su entorno, y más allá, sucedían. Se hablaba del campo, de su labranza, por supuesto de si el tiempo acompañaba. Los paisanos comentaban las noticias que escuchaban en la radio, las imágenes que en la tele en blanco y negro aparecían. Eran las tertulias de solana, en mi opinión instructivas, poco que ver con las que ahora en algunos medios de comunicación se ofrecen por famosos tertulianos que, en demasiados casos, buscan no más que su protagonismo.
Las mujeres, y es que eran otros tiempos, también tenían sus momentos de tertulia. Comprando el pan en la tienda, o la fruta y hortalizas a aquel frutero ambulante que tocaba la bocina avisando de su llegada.
En este poemario aparecen temas que sin duda debatieron en esas tertulias de solana. Hechos, lugares y nombres distintos, pero los mismos temas de siempre. Temas como el terrorismo, las muertes de inocentes y valientes. Temas de refugiados, de fronteras y de guerras. Temas nada nuevos. Todos ellos persistentes.

Silencios que se deben escuchar, y también hacer oír. El silencio de aquel valle. El silencio de los buenos, de los pobres desahuciados. El silencio de los solos, de la gente diferente. El silencio del dolor. El silencio del camino, de nuestra existencia leve en este mundo cambiante. La vida sigue, pero la nuestra se acaba, en silencio. Solo hay que saber aceptarlo y disfrutar del instante. Disfrutar de los nuestros, intentar hacer la vida agradable para nosotros y los que nos acompañan.

Musas, gracias a las cuales compuse estos sencillos versos. Mi familia. Gente querida y amada. Desamores, recuerdos y fantasías. Lugares, naturaleza y momentos. Las marcas que deja la vida. El vivir.