Solo sintiendo

 

 

 

De niño sólo sentía,

de joven solo me siento.

Tú conmigo sonreías,

yo contigo … me divierto.

Y así hasta nuestros días,

nos decíamos antaño.

Ahora, de mayor,

recuerdo sentimientos

ya pasados,

aunque siempre hay otros nuevos.

Puede que más reflexivos,

puede que menos violentos,

pero por si alguien lo duda

sentimientos tan sentidos

como cuando son de nuevo.

 

El existir nos demuestra

que el sentimiento es vital,

que el amor, cual energía,

se transforma sin final,

y perdura en nuestra esencia.

 

De niño sólo sentía,

de joven solo me siento.

De mayor solo revivo 

algunos de mis recuerdos. 

No tengo tiempo de más.

Sólo vivir.

Solo sintiendo …

 

 

Alberto BG

5 de agosto de 2020

Pedazos de cielos

INSTANTES DE GLORIA

Te escribo, te amo.
Me marcho, te olvido.
Camino que paso,
que siento vacío.
Que dejo de lado,
y ya no retomo.

Al lado del río
se ve la corriente
del agua sin pausa,
que se va y no vuelve.
Si el agua pensara …
¿querría seguir?
Puede que parara
por algún instante,
para contemplar
desde un punto fijo,
el ir de las vidas
de esos caminantes,
que pasan de largo
por este camino.

Podría observar
a gente que casi nada habla,
con gesto sombrío.
A otros que, en compañía
caminan despacio,
comentando todo,
o solo escuchando
cerrando sus ojos.

Pero el agua sigue.
Provoca el sonido
que acompaña siempre
al canto de pájaros,
al sonar de hojas
movidas por vientos
del aire que sopla.
Sonidos que así,
envuelven silencios,
y hacen que se piense
que la vida es corta.
Aunque con un solo un instante
en este camino
nos basta y nos sobra,
para poderte escribir
estos simples versos,
que ya son los de otra.

Se marcha la tarde,
regresa la aurora.
El tiempo se pasa,
la vida se torna.
Nace un sentimiento,
termina una historia,
y en el medio quedan
esperanzas rotas.
Momentos que fueron
pedazos de cielos,
instantes de gloria,
soñados de niño.

De ese niño triste
que creció en silencios
soñando con cielos,
buscando la gloria,
escribiendo versos,
componiendo estrofas.

Alberto BG

24 de junio de 2020

Día de San Juan. Tarde lluviosa

Clausura

Plaza de La encina

 

Ciudades tristes,
pueblos dormidos.
Gentes ausentes,
escondidas en sus vistas,
absorbidas por un mínimo.
La vida que resucita
en primavera venida.
Sin ya recuerdos de antaño
por ser tiempos tan remotos,
ausentes,
desde un espacio mayúsculo.
Olvidados para el hombre.
Un natural devenir
que abre paso a la vida
de una tierra afligida,
amordazada en su voz,
y harta ya de su castigo.
Con ganas de rebelión,
de vida plena de nuevo,
sin corazas transgresoras
mutiladoras de esencias,
de condiciones del ser.
A ver si sabemos ver,
que somos gentes de paso,
de escalones diminutos,
capaces de provocar
tropiezos a un devenir
imparable e inesperado
en un tiempo tan inmenso.

 

19 de abril de 2020
Tiempo de cuarentena

Hojas marchitas/ Muerte serena

 

Hojas marchitas … nuevos caminos

Marchita la hoja resiste
por apurar su vivir.

El camino se termina
y el caminante cansado
lo abandona y se despide.

La luz del hogar se apaga
y la tertulia termina.
La familia reducida
se entristece en el recuerdo
de un tiempo que agonizó.

Aquellos ratos de antaño
quedan en nuestra memoria,
aunque,
no solo están los recuerdos
de despedidas y ausencias.

Tenemos nuevos momentos
que seguirán provocando
nuevo tras nuevo vibrar,
y así durante todo el tiempo
mientras nos dure el camino.

Momentos que mantendrán
nuestras ganas por vivir,
ganas para iniciar
caminos nuevos que abrir
que debemos recorrer
para poder terminar,
y seguro que después
volver también a añorar.

Y es que al ver reverdecer
la hoja,
en otro tiempo marchita,
entendemos,
que lo mejor de la vida
es vivir cada momento,
disfrutando de esa luz
que siempre reaparece
tras una noche que enseña
un punto de reflexión,
un silencio necesario,
que nos hace comprender
el sentido del andar,
la grandeza de seguir,
y percibir sin querer
la música maravillosa
que aún está por componer.

Muerte serena

Dicen que no te merezco,
que soy poco para ti,
que nací pobre y perdido
y que así he de morir.
Moriré como otros tantos mueren:
Solos y abandonados,
y sin la vida sentir,
pues,
cuando aparece la muerte
ni ricos, ni con cariño,
el morir es el morir.

No sentiré estar muerto,
ni ser pobre ni querido,
ni recordado siquiera.
Solo volveré a ser tierra.
Y se acabará el vivir.

¿Y mi enfado de qué sirve?
Pues de nada para mí,
ni de nada para ti,
porque el morir pronto llega
y el despertar al morir
nada o poco consuela
habiendo tenido un tiempo
más grande para vivir.

13 de febrero de 2020