Nublado

img_1460

Hoy amanece nublado.
El sol se esconde de mí.
Mi ánimo acompaña al tiempo.
Hoy tampoco estás aquí.
Me siento solo y dolido,
y sin embargo, feliz.

Siempre me queda el recuerdo
de aquel pasado vivido,
de aquellos bellos momentos
de todo lo que sentimos.

Nublado, solo y dolido,
y sin embargo, feliz.

Siempre nos queda el recuerdo
y también, y sobretodo,
lo que aún falta por vivir.

Mañana volverá a estar claro,
el sol volverá a lucir.

24 de julio de 2018

Poema vástagos

image_553947298019081

Escucho en la callada noche,
oigo el lamento del solo,
pienso en la gente inocente,
y de forma clara veo
esa oscura realidad.

Qué mundo despreocupado
este que vive y lamenta
pero que pronto se olvida
de la triste soledad.

Expío mis muchos pecados
con la oración comprensible
del hombre bueno y humilde,
sin pretensiones absurdas,
desmedidas e inservibles,
y con la sola intención
de allanar desde el inicio
a los vástagos su camino,
y que entiendan cuanto antes
cuál ha de ser su motivo.

Vivir de manera firme,
con la humildad del que entiende
el paso breve del ser,
para volver otra vez
a la simple inexistencia.

Como el agua de aquel río
avanzamos impulsados
por la pendiente imparable
hacia otro río mayor.

Después solo nos diluimos
entre tanto y vital líquido
perdiendo nuestro color
para al final no ser nada.

Debemos desengancharnos
de esos ruines indecentes,
salvados por la campana
de la muerte desolada
tras una vida sin más.

 

24 de julio de 2018

Te sigo amando

szJOCPOhSGqlISm1ZvsxYA_thumb_42d

Mi tembleque al verte quedó lejos.
El verano adolescente hace tiempo que pasó.
Las voces tímidas y entrecortadas
ya cesaron.

Sin embargo,
y aunque no pienso en ti en todo momento,
tu recuerdo aún me enciende el corazón …
Te añoro …

 

 

12 de julio de 2018

En tu tumba

Al acercarme a tu tumba 
tu silencio hace que llore.
El alma se me estremece 
y no me salen las voces.
Me gustaría encontrar 
alguna  palabra bella
que expresara mis recuerdos, 
que pudiera describir 
lo que ahora y siempre siento
cada vez que pienso en ti,  
cada vez que a ti me acerco.

Al visitarte en tu tumba,
al recordarte en silencio,
al plantearme la vida 
siempre pienso, 
siempre siento,
qué pena,
que te marcharas así, 
sin el reconocimiento 
que merecido tenías. 
Pero la vida es, ya sabes,
un camino pasajero
cuyas huellas más valiosas 
no son las que a veces quedan 
permanentes por más tiempo.
Ni siquiera las más grandes.   

Tú eres mi guía, mi camino 
y mi morada. 
El espejo en que mirarme,
y el alma que me acompaña. 
A veces me siento solo, 
caminante sin destino, 
peregrino hacia la nada. 
Pero enseguida recuerdo 
que tu siempre me acompañas.

Qué difícil es hacer que se nos ame. 
Qué sencillo fue hacer que se te amara. 
Siempre, y para siempre, ejemplar, 
feliz a pesar de todo,  
bondadoso y de fiar.
Tras la humillación dolida, 
tu siempre te levantabas.  
Hacías pequeño el problema 
y que nunca se notara.

No puedo romper mi duelo.
Sí acordarme de ti siempre.
Eres como ese día soleado, 
el de amanecer precioso, 
que brinda un atardecer 
deslumbrante para todos.   

Solamente con tu ejemplo. 

Tu silencio hace que llore,
pero quiero ese silencio 
sin ruido que al mismo estorbe. 

A mi padre

10 de julio de 2018

Vida II

La verdad de la mentira,

la razón de nuestra fe,

el sonido del silencio,

la luz del anochecer.

El despertar de aquel sueño.

El avanzar sin correr,

en lugar de ir corriendo

sin nunca parar a ver.

Soñar, aun estando despiertos.

Querer a aquellos que odiamos.

Hacer que el tiempo se pare.

Decírselo a los que amamos.

Dejar vivir los sentidos,

dar luz a las emociones,

enfrentarse con los hechos

para buscar soluciones

Mirar inteligentemente a la vida,

para poder apreciar

lo despreciable de mucho

que vemos como vital.

La inmediatez de lo lento,

la grandeza del finito,

la belleza de lo feo,

lo corto del infinito.

10 de junio de 2018

Ojos ingenuos

img_20180513_170952665207272.jpg

Ojos oscuros,
ojos sin base,
puertas abiertas,
laberintos de tapiales.

Casas en llanuras de amapolas,
de encinas y de trigales,
de perdices y avutardas,
de palomas y pardales.
Y los cantos,
esos ecos de calandrias.

Muchas tapias derruidas,
algunas pocas salvadas.
En tiempos,
fuertes de teja y arcilla,
de la tierra y de la paja.

¿Dónde están los que cuidaban
de esas tierras del pasado?
Pasado no tan ausente,
pero mucho sí olvidado.

Allí descubrí la vida,
el desaire, el abandono,
la infinitud y la muerte.
El amanecer del sol,
momento que todo puede.
A imaginar el inmenso
cuando el sol desaparece.
A soñar con el destino,
con un viaje tras la luz
para conocer más mundos,
hacia una vida sin fin.

Imaginando llanuras
de grandes
y bellas tierras,
con noches llenas de luces
alcanzables e infinitas.

Ojos ingenuos,
ojos nublados.
Ojos humildes,
ojos cansados.

Ojos abiertos

13 de mayo de2018

Alma

Pesando el alma
Pesando el alma

En un espacio remoto
de una tierra tan lejana,
en un tiempo sin medida,
con una mente más sabia.

Sin nada de territorios,
de banderas, ni de vallas;
de cañones, ni de guerras;
de enemigos, ni de rabias.
En compañía de gentes
en inmensidad cercana.

Qué difícil es creer.
Qué difícil de explicar.

¿Hacia dónde caminamos?
Hacia donde el alma vaya.
Si hacemos caso a la ciencia
el camino es a la nada.
Pero, si el alma existiese,
hacia donde el alma vaya.

Y hacia ese espacio remoto,
de una tierra tan lejana,
en un tiempo sin medida,
de existir,
hacia allí camina el alma.

Las almas de tantas gentes
que su vida de esperanza
fue rota en algún momento,
pero sin perder su calma.
Una calma conseguida
por la vida que da el alma.

 

31 de marzo de 2018

Sábado Santo

Tripulante, pasajero

IMG_20170718_115042

Sin musas, con apatía.
Esperando el momento,
confiado al nuevo día.
Navegando sin tormentas
por una mar de mentira.
Pasando puerto tras puerto
dejando melancolías,
guardando nuevos recuerdos
para enriquecer la vida.

Escribiendo en la bitácora
el transcurrir de los viajes.
El cuaderno algo monótono,
monótono también paisaje:
mar y bruma hacia lo lejos,
de cerca solo puntales.

El barco nunca se para,
aún con el ancla sujeta,
se mueve de un lado al otro
como pidiendo partir.
Y es que al final él espera
un cambio de personajes,
a tripulantes novatos,
que aprendan a navegar,
que descubran un mar nuevo,
y que sepan al llegar
que alcanzaron su destino.
Que no se alejen sin más
por buscar en otros puertos
lo que nunca encontrarán
al no querer apearse
y hacer frente a lo real.

9 de marzo de 2018

Feliz Navidad

En estos días de celebración de La Navidad, aprovechando que muchos estamos más receptivos, aunque deberíamos tenerlo presente todos los demás días de nuestra vida, me gustaría que recordáramos a todos aquellos que por unas u otras causas lo están pasando mal, víctimas de la guerra, del hambre, de la exclusión, de la explotación … Pensando en ellos, de uno y del otro lado del mundo, escribí hace un año este poema que  vuelvo a reproducir.

Es Navidad.
Días y noches de Navidad,
tristes y alegres, pobres y ricas.
Celebradas y maldecidas.
Impías o indiferentes y devotas o festivas.
Casas calientes, casas frías.
Exiguas viandas, espléndidas comidas.
Calles con luces, calles con risas
con villancicos sonando
con alegría.
Niños con padres, con hermanos
en familia
esperando sus regalos
disfrutando de esos días.

Es Navidad.
Días y noches de Navidad.
Sin magia, sin alegría.
Ciudades devoradas por muchas bombas caídas,
por proyectiles lanzados sin nada de miramiento.
Calles con gente asustada, con niños con sufrimiento.
Con carros llenos de vidas
ya muertas o terminadas
ya para siempre vacías.
Casas caídas, devoradas por el fuego.
Familias rotas enteras.
Es Navidad y es la guerra.
Los villancicos no suenan.
El ruido de los aviones
y el silbido de sus bombas,
junto al llanto de los niños
es lo único que se oye.

Es Navidad.
Es Navidad en Belén y es Navidad en … Alepo.
Es Navidad y persiste todo ese sufrimiento.

 

20 de diciembre de 2017

Mis compañeros de viaje

img_20161106_110617195225777.jpg

Hacia el andar más despacio
se encamina mi existencia.
La huella que voy dejando
la borran las inclemencias
del tiempo que va pasando
según recorro el camino.

A la vez que sigo andando
la gente que me acompaña,
la que a ratos va conmigo,
siempre ayuda a recordar
que a pesar de algunos baches
no es en vano el caminar.

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑