Sin miedo

 

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Estoy cansado. Estoy perdido.
Desmotivado, aburrido.
Un poco harto. Ya no me encuentro.
Si no fuera por ti, cambiaría,
me iría lejos.

De puntillas, en la noche,
desaparecería.
Mientras los demás duermen
las estrellas me guiarían.
Buscaría un lugar, un espacio abierto,
una nueva forma de…
vivir… despierto.

Vivir los sueños, disfrutar del tiempo.
Pasear sintiendo, pasear viendo.
Correr, sólo lo justo,
para ver el sol, la luna, el cielo.

No es bueno el apego,
si no permite volar, ir hacia el cielo.
Pasear por la luna, disfrutar de su reflejo,
descubrir su cara oculta.
Eso quiero.
No tener miedo a perder lo que tenemos.
Si nos amamos, no lo perderemos.
Espero que decidas
acompañarme. Y entonces,
nos iremos.

10 de enero de 2017

Es Navidad también en Alepo

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Es Navidad.
Días y noches de Navidad,
tristes y alegres, pobres y ricas.
Celebradas y maldecidas.
Impías o indiferentes y devotas o festivas.
Casas calientes, casas frías.
Exiguas viandas, espléndidas comidas.
Calles con luces, calles con risas
con villancicos sonando
con alegría.
Niños con padres, con hermanos
en familia
esperando sus regalos
disfrutando de esos días.

Es Navidad.
Días y noches de Navidad.
Sin magia, sin alegría.
Ciudades devoradas por muchas  bombas caídas,
por proyectiles lanzados sin nada de miramiento.
Calles con gente asustada, con niños con sufrimiento.
Con carros llenos de vidas
ya muertas o terminadas
ya para siempre vacías.
Casas caídas, devoradas por el fuego.
Familias rotas enteras.
Es Navidad y es la guerra.
Los villancicos no suenan.
El  ruido de los aviones
y el silbido de sus bombas,
junto al llanto de los niños
es lo único que se oye.

Es Navidad.
Es Navidad en Belén y es Navidad en Alepo.
Es Navidad y persiste todo ese sufrimiento.

Quería expresar mi agradecimiento a todos los que dedican un poco de su valioso tiempo a leer alguno de estos textos que escribo, y a la vez desearles unas Felices Fiestas. Mis mejores deseos para todos.
Pero también, especialmente en estos días, quería escribir algo que, al menos, me obligara a pensar un poco en la crueldad de las guerras y del sufrimiento, que por desgracia muchísimas personas de nuestro mundo sufren, por el solo hecho de haber nacido en un lugar concreto y en un momento determinado. Las comunes de las personas, que somos casí todos, debemos acordarnos de estas otras y de su sufrimiento siempre, y procurar que en lo poco que podamos ayudar ayudemos. Por lo menos comprender su situación, y no poner más zancadillas.

16 de diciembre de 2016

Amores de para siempre

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San Juan

En un pueblo no lejano,
en unas tierras muy llanas,
en un invierno muy frío y
con mucha, mucha escarcha.
Al lado del cementerio,
en una iglesia caída,
San Juan se llamaba el templo,
allí se nos iba el día.
Entre aquellas viejas ruinas,
una tarde coincidimos,
poco a poco intimamos,
y al final nos conocimos.
Tú eras un bella niña,
yo sólo un adolescente.
Los dos unos soñadores,
seguidores de utopías,
de amores de para siempre,
de gracias y de alegrías.
La vida de cada uno
siguió diferentes vías.
Después de unos cuantos años,
otro invierno coincidimos.
Esta vez en un colegio,
donde nuestros hijos iban.
Apenas nos dijimos nada,
con las miradas valía.
Volvimos a aquellos tiempos,
de gracias y de alegrías,
y aunque sólo un momento
vivimos la fantasía.
Se nos vino a la cabeza
aquel no lejano pueblo,
y aquella iglesia caída,
al lado del cementerio.
Te ví. Y seguías siendo
aquella bellísima niña.

5 de diciembre de 2016

Solo

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Solo.
Casi siempre
solo.
Muy a menudo acompañado
por gentes, por ruidos, pero
solo.

Mejor,
muchas veces mejor,
solo.
Nadie te entiende.
Quieren hacerte ver,
y ni se enteran siquiera,
cegados del todo están.

Empapados de palabras.
Palabras y soledades.
Soledades no entendidas,
soledades cómplices,
y palabras compartidas.

Soledades y palabras.
Palabras no sentidas.
Con absurdas formas,
con forzadas risas.

Palabras de saludos,
con estúpidas mentiras,
con estúpidos diálogos.
Con ideas compartidas
y rebaños engañados.

Solamente, solamente
solo.
No sé, ni quiero  estar de otra forma.
Alguna rara vez coincido
con nadie,
contigo;
con otro como nosotros.

Apenas hablamos.
Nos comprendemos,
sincronizamos,
y en un corto momento
nos saciamos.
Después,
volvemos a nuestros adentros
y disfrutamos.

Solos.
Distintos, bellos, delicados.
Solos.

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2 de diciembre de 2016

Miradas

Sus miradas sin quererlo se cruzaron,
y el palpitar del corazón se aceleró.
No pudieron evitar su sobresalto,
la reacción irracional de su interior.

Se sentían en un gozoso trance,
del que no podían, ni querían escapar.
Sólo deseaban ¡Oh Dios mio! no acabese
esa jovial y radiante sensación.
Que el atasco de otros días aumentara,
que a aquel bus le costara progresar.
Que el momento que vivían perdurase,
que sus pasos se volvieran a encontrar.

En aquel autobús, aquel día,
sus miradas, sin quererlo, 
solamente se cruzaron,
y el palpitar de los dos se aceleró.
Descubrieron la importancia de un instante,
la felicidad indescriptible, el amor.
Sus entrañas rebosaban en su senos,
sus sentidos no sintieron nada igual.

Aún ahora, todavía se estremecen,
y se les acelera el latir del corazón,
cada vez que se cruzan sus miradas,
ya siempre queridas, buscadas,
radiantes,
y rebosantes de amor.

25 de noviembre de 2016

Monotonía

 

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Noche en Santa Uxía

Una serena noche
de dulce olor a rocío,
me sobresaltó la ausencia
de tu luz iluminando
la extraña cama vacía,
en otro tiempo repleta
de abrazos, soles, esencias.

¿Dónde dejamos los besos,
las caricias,
y el compartir de las penas?
¿Qué fue de aquel esplendor,
que sin final parecía,
hasta que poco a poco
pasó
a simple monotonía?

¿Por qué no nos enteramos?
¿Por qué no nos dimos cuenta?
¿Por qué me sorprendo hoy
de todas esas ausencias,
de todos esos momentos
perdidos sin percatarnos?

La noche huele a rocío,
la noche sigue serena.
Pero en nuestra noche faltan
los soles, los abrazos,
… las esencias.

10 de noviembre de 2016

 

Revolver

Bob Dylan: «Lo que espero es cantar lo que pienso y quizá evocar algo en los demás. No me insulte diciéndome que mis canciones tienen mensajes, sólo son conversaciones conmigo mismo»

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Ayuntamiento de Ponferrada

¿Quiénes somos, qué pensamos?
¿Tú crees que les importa?
Nos ignoran con descaro,
nos engañan.
Nos roban y nos escupen.
Luego nos utilizan,
y nosotros nos dejamos.
Así una y otra vez.

Nos sentimos defraudados,
pensamos que nos estafan,
y, ¿por qué no reaccionamos?

8 de noviembre de 2016

7 de noviembre, 8 de abril

 

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Era siete de noviembre
en un mundo muy, muy plano.
Yo ilusionado esperaba,
mientras, todo divisando
desde una simple atalaya.
Todo, hasta el fin del horizonte.
De repente muy, muy rápido
un montículo aparece.

¡Qué distinto del paisaje!
Singular, diferente.
¡Todo igual, y ese contraste!
Fantástico, espectacular.

Va acercándose,
va creciendo.
Sólo a él puedo mirar.
Se acerca,
sigue creciendo.
Intenta e intenta andar.

Es mi placer,
es mi vida desde entonces.
Es mi sueño hecho real.
Mi principito, mi esencia,
mi primera bendición.
Cada  siete de noviembre.

Luego está el ocho de abril.
Parecía que sería
otro día como tantos.
Sin embargo, se me da
mi segunda gracia ahí.

Mi rey David aparece.
La luz,
la alegría, la risa.
La raíz de los deseos.
La travesura genial,
la dulzura de los sueños,
la inteligencia mordaz.
La picaresca del niño.

Aquí el paisaje reacciona
se cambia a su voluntad,
pues David nunca se esconde
sin querer se hace notar.
Todo el entorno comprende
que llegó su rey sin más.

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5 de noviembre de 2016

El color del otoño

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Parque Gil y Carrasco, El Plantío, de Ponferrada

 

Cuando la tarde se duerme,
cuando la noche despierta.
Cuando los niños terminan
sus deberes de la escuela,
y cansados se retiran.

Es cuando me pregunto,
qué estarás haciendo tú.

Cuando ya de plena noche,
mientras los pájaros sueñan,
cuando las estrellas lucen,
y las farolas sin sombras,
desempeñan su tarea.

Es cuando puedo pensar,
es cuando intento escribir,
escribir para contar,
lo que no supe decir.

Es porque llegó el otoño.

Cuando aparece el otoño
y las hojas amarillean.
Cuando el día se achica
y la luz ya no molesta,
pero el color reivindica,
más que nunca su presencia.

Es cuando me pregunto,
cómo poder expresar
mi alegría y mi tristeza,
igual que el color de otoño
con esa facilidad muestra.

Pues quizá siendo pintor,
y no poeta.

 

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22 de octubre de 2016

 

Cobardía

 

Si hubiera más de una vida
no querría que cambiara.

Si no puedes  evocar
las vidas ya vividas,
las imágenes guardadas,
los sentimientos sentidos,
las pesadumbres pasadas.

¿Por qué cambiar de vivencia
que no puedes recordar,
que piensas,
que ha sido buena,
y crees,
no quisiste abandonar?

Pues por no ser un cobarde.

¿Cómo puedes comparar
las experiencias tenidas,
aún con hechos olvidados,
con la vida no vivida?

A todos nos convendría
vivir muchas experiencias,
tener unas pocas vidas.
Al menos, las suficientes,
pero eso sí, muy distintas,
para poder discernir
nuestra gran hipocresía.

 

29 de septiembre de 2016

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