Gotas

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En la inmensidad del cielo buscamos nuestra razón.
Aquella gota de lluvia de entre tantos aguaceros.
Aquella pequeña gota, que junto a otras muchas más,
forman ese rocío. Leve, pasajero, casi invisible.
Rocío que refresca la mañana.
Mientras,
el madrugador amante, al despertar de su sueño,
al recorrer el camino, piensa.
Hoy, por fin, se ha hecho real.
Hoy, parece, ha cambiado el mundo.
Hoy, sin más, vuelvo a sentir la frescura.
Vuelvo a oler al despertar de mi infancia.
En aquel pueblo olvidado.
A disfrutar del rocío, en una estación de antaño.
De esas pequeñas gotas de lluvia.
Para muchos invisibles. Pero para mí grandiosas.
¡Qué suerte de mi razón!¡Que hallazgo el de esas gotas!

11 de noviembre de 2020
ABG

De nuevo tú, mi árbol

Parque Gil y Carrasco (El Plantío) de Ponferrada
Parque Gil y Carrasco (El Plantío) de Ponferrada
Tú, 
mi árbol, 
otra vez de nuevo hermoso, 
con tus bellas hojas rojas, 
destacando de entre todos. 
Ha vuelto ya tu sonrisa, 
recuperaste tus hojas.

Tú, 
mi árbol, 
disfruta de estos momentos. 
Y luego, nunca te apures, 
pues ya sabes, 
que aún siendo tu destacar breve, 
haces que nadie te olvide, 
y esté impaciente por verte 
de nuevo, y con más belleza 
en otro próximo otoño.

Cada año más radiante. 
Cada año más precioso.

ABG

Fotos ABG

Tiempo adverso

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El día nace lluvioso,
las nubes no dejan pasar al sol,
varias noches sin que pueden verse estrellas,
el tiempo no acompaña al buen humor.
Sin embargo,
tus ojos al mirarme brillan tanto
que su luz me transmite tu ilusión,
y este día contigo compartido
es tan grato
que hasta un tiempo tan adverso
y enrabietado
acaba pareciéndose al mejor.
Al más agradable y alegre
de los climas.

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20 de enero de 2019

Campos Góticos

El amanecer despierta
entre trigos y cebadas,

entre girasoles verdes
entre lentejas y alfalfas.
Campos extensos y llanos,
sin final y sin montañas,
solo con algunas lomas
que descubren las espaldas
de esos campos de secano,
de esas tierras de labranza
donde el frío del invierno
congela hasta las almas.

El rojo de la amapola
sobre el verde de las plantas
resalta en primavera
en esas tierras tan vastas,
en esos campos labrados
habitados por calandrias,
por perdices y aguiluchos,
codornices y avutardas.
Por ellos corren las liebres
como guepardos en Africa.
Ya se perdieron majuelos,
muchos de aquellos barbechos
y el sonar de las campanas
de esos viejos campanarios
donde las cigüeñas guardan
a sus pequeños polluelos.

Ya no hay tantos palomares,
aunque sí bastantes tapias
que recuerdan esas obras
fundidas con el paisaje
de esas tierras que sí, encantan,
no solo a los que allí habitan,
también a los que por allí pasan,
y perciben, sin querer,
la grandeza de esos campos,
la belleza de colores,
la pureza de la tierra,
la ignorancia del que ve
ese lugar como pobre.

Antes de irse la luz
nos regala despedida.
La tierra y el cielo juntan
su caras para bailar
y su contacto descubre
un rojo bello final
por la sonrojez de ambos
en su contacto al danzar.
Puesta que te maravilla
y que te transporta al cielo,
y si regresas y miras
descubres que es como el sueño:
es la misma tierra roja al fondo
por la que siempre caminas.

4 de septiembre de 2018