La solana

Un pueblo más desolado
por las gentes que se han ido.
Sus casas abandonadas,
las calles todas vacías,
sólo con algún escombro
de alguna tapia caída.
En ese solitario pueblo,
no hace mucho tiempo aún,
algunos niños nacían,
y en sus amenas solanas
se comentaban los hechos
que por allí acaecían.
Solanas de parlamento,
donde se hablaba de todo,
de la bondad de su campo,
de si el tiempo acompañaba,
de algunos que otros muchachos,
y también de las muchachas;
de las cosas de la mili,
del hambre de pasados tiempos,
de los líos de familia.
Tertulias de cotilleos,
de gentes que conocían
la vida entera de todos,
y en el parte la solana
se contaban sus desdichas,
y si estas no existían,
daba igual, las inventaban.

Sólo quedan los recuerdos,
junto a esas casas sin gente,
junto a esas tapias caídas.
Los recuerdos de paisanos,
que desde niños vivieron
el privilegio del campo,
del adobe de la tapia,
de los trigos y manzanos,
de la amapola y la encina,
del labrar con el arado.

Recuerdos de aquella época,
de su vida, la más dura,
que ahora resultan más dulces,
con el pasar de los tiempos.
Muchos de ellos imborrables,
por las personas ya idas,
por ser recuerdos hermosos.
Duros, hermosos o dulces,
pero sólo ya recuerdos
de ese pueblo abandonado.

 

25 de julio de 2017

Al amor


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Mientras hoy observo el mar 

pienso qué me ofrecerá el destino. 

Quizá te vuelva a encontrar, 

quizá sigas para mí perdido. 

En mi cabeza aún estás, 

y por eso es que te escribo. 

Para mí siempre serás 

como una historia de niños. 

De niños por la inocencia, 

por la sencillez en todo, 

por caminar sin premuras, 

por no buscar acomodo, 

por la ausencia de mentiras, 

por la ausencia de abandonos,

por la verdad de presencias, 

de las palabras sentidas;

por un compartirlo todo, 

lo mismo las alegrías, las penas,

las fatigas y los gozos.


No sé si todos lo sienten, 

pero yo sí lo sentí, 

y por eso conformarme 

es sin duda para mí, 

una triste decepción. 

Cuando tú apareciste, 

siempre fuiste lo primero; 

el resto, un segundo plano. 

Ahoro sólo, un recuerdo.  


18 de julio de 2017

III Certamen de Poesía «El Ultimo Templario del Bierzo, El Señor de Bembibre»

 

Gracias a la Asociación Caballeros Bergidum Templi por el reconocimiento a mi poema. Gracias a ellos y al Ayuntamiento de Bembibre, así como al resto de personas que nos acompañaron, por una noche mágica en memoria de Enrique Gil y Carrasco, en el 202 años de su nacimiento.

En la noche del 15 de julio de 2017 tuve el honor de leer mi poema ante la escultura de Don Alvaro y Doña Beatriz, ilustres personajes de la obra «El Señor de Bembibre». GRACIAS.

REPRODUZCO EL POEMA PREMIADO

 

El Lenguaje del Silencio
Mientras El Bierzo se quema

El silencio empezó a hablar.
Como ya nadie escuchaba,
decidió hacerse notar:
Creó un hermoso valle
para poder reflejar,
que el tiempo se para ante él,
que allí se puede entender
lo que es la auténtica paz.
Sin palabras, sin palomas dibujadas.
Sólo sosiego absoluto,
sólo calma y armonía.

Su grandeza se percibe,
su bella naturaleza.
No necesitarás más.
No encontrarás estructuras
para poderlo expresar.
Sólo silencio. Nada más.
¿Para qué salir de allí?
Ningún lugar es mejor.
La magia en el valle está.

Los peregrinos que llegaban
con sus mochilas vacías,
regresaban a su casa
desbordantes de la vida,
y del silencio encontrado
en su andar por este valle,
y sus encantados montes.
San Genadio y eremitas
aprovecharon su tiempo,
y encontraron en silencio
su sentido de la vida.

No hace mucho el valle ardía.
Y todo El Bierzo lloraba.

El Bierzo se iba quemando
con el arder de estos montes,
con el olvido de muchos
que su ignorancia perdona.

Llora Bierzo y no te quemes.
Olvida a todos esos ingratos,
pero no olvides tu historia.
Recupera tu pureza.
La magia en tu tierra sobra.
Intenta despertar berciano
y que el silencio te ayude
a distinguir en las sombras
las palabras palabreras,
con sus formas y retóricas,
de los silencios de pueblos
y de la tierra quemada,
de las calladas de gentes
que sienten de corazón que
El Bierzo se está quemando.

Hoy el valle sigue ardiendo.
Y todo El Bierzo lo llora.
El silencio está hablando.
Escuchémosle;  también llora.

 

Luna llena

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Luna llena que revives
mis recuerdos de verano,
ya hace tiempo algo perdidos,
nunca del todo olvidados.
Noches de pasar al fresco,
de verbenas en las plazas;
y en lugares emblemáticos
los conciertos, las terrazas,
esos cines de verano.

Esas noches tan calladas,
en ese pequeño pueblo,
donde el cielo se percibe
con su inmensidad de estrellas,
que te lleva a imaginar,
a viajar por tus deseos,
a sentirte muy pequeño
y a la vez afortunado.

Viendo tumbado en el campo
sobre la hierba tan fresca
todo ese firmamento,
esas pequeñas estrellas.
Tantas y tantas luces,
que descubren la grandeza
y demuestran lo que somos,
un simple grano de arena.

Imagino que aún recuerdes
cómo se nos iba el tiempo
buscando nuevas figuras
con las estrellas de agosto,
mientras prometimos siempre
recordar esos momentos
en las noches despejadas,
cuando mirando hacia el cielo
viéramos esa luna llena,
y esas luces tan pequeñas,
tan bellas, tan numerosas.

Y claro, y para que lo sepas,
y no dudes que es por ti,
nuestra bella casiopea.

 

11 de julio de 2017

El momento de la vida

 

Entre momento y momento
sentido, disfrutado, o
solamententre vivido.
Entre pesar y pesar,
se pasa el vivir tan breve,
que más tarde o más temprano
hasta el recuerdo se pierde.

La verdad se distorsiona,
no menos el sentimiento.
El hombre cree entender
la levedad de su tiempo.
Sólo acepta un hombre sabio
la cortedad de su ser.

El astro rey aparece
cada día que revive.
Cada tarde que se marcha
su puesta nos maravilla.
Las flores en primavera,
tan vivas y esplendorosas,
tan preciosas coloridas.
Luego en muy poco tiempo
se marchitan y se mueren.
Enseguida, otras nacen,
iguales de esplendorosas,
lo mismo de coloridas,
y puede que más hermosas.

La vida nace y se muere
en el mundo cada día.
Unos van, otros vienen.
Una y una, y otra vez,
desde antes, y hasta siempre.

Atesora el miserable,
roba a su vida la dicha,
no disfruta del momento.
Es una historia muy larga,
pero siempre repetida.
Y de nuevo a empezar,
aunque los de aquí no vivan.
Idiotez es el pensar
“mañana será otro día”,
idiotez, quizá,
o quizá sabiduría.

El momento de vivir,
breve, muy breve será,
pero cierto es el decir,
que tiempo nos sobrará.
Si apreciamos los tesoros
que la vida nos enseña,
disfrutaremos del tiempo,
beberemos la bebida
más rica y más refrescante,
tendremos en nuestras manos
la belleza del instante.
No nos interesarán secretos
de piedras filosofales.

La alegría por vivir,
aunque sólo sea un momento,
es el único tesoro.
La amargura de la vida,
no es más que una vida exigua
al quitarla toda risa.
No dejemos de pensar que,
aunque las flores marchitan,
aparecen unas nuevas
todavía más bonitas.

5 de julio de 2017

Amapola

Amapolas en el campo de Moral
Amapolas en el campo de Moral

 

Bella amapola  que enseñas tu rojo color al viento.

Entre todo el trigo verde luces esplendorosa.

Tu suave ligereza es envidia del terreno.

Tus sublimes movimientos

explican lo que es hermoso.

De pueblo como lo simple,

pero auténtico como el pueblo.

Linda, bella y no orgullosa.

Sencillamente perfecta,

sencillamente hermosa.

 

1 de julio de 2017

Carta

 

Hola.

Te escribo esta carta a la espera de poder contar algún día nuestra historia.

No sabía cómo, no sabía qué decirte, pero desde aquella tarde que cruce contigo la mirada, tarde de cañas, en aquella terraza con amigos, decidí que tenía que conocerte. Ya te había visto varias veces con tu gente por la zona. Desde el principio me gustaste. Siempre aprovechaba cualquier momento para disimuladamente observarte, y me parecía que, a veces, tú también me mirabas. Pero cuando nuestras miradas se cruzaron, sentí un cosquilleo en el cuerpo, junto con una sensación del que se siente aceptado. Tu mirada transmitía simpatía y acercamiento. Espontáneamente hice un gesto, al que respondiste con una leve sonrisa.

Lo que pasó después ya lo sabes. Te había prometido escribir nuestra pequeña historia, y por eso estoy intentando hacerlo. Recordarás que te dije que no siempre consigo escribir aquello que me gustaría contar. A veces, historias como la nuestra no consigo reflejarlas en palabras. Y es que es puro sentimiento, pura emoción. Puro amor.

Mi primer amor, y durante mucho tiempo, mi único amor para mí, fue un amor de los que llamamos platónico. No pensé que sentiría por alguien lo que sentí por quien yo llamaba “mi chica”. Aunque era un amor desde las nubes, fue la chica del primer beso, la chica que además también me amaba, y a la que idealicé, pero porque era realmente ideal. Hasta ya madura mi juventud, no empecé a pensar que debía ser práctico en esto del amor, que nunca encontraría a alguien tan especial.  Que tendría que conformarme con una mujer cuyo amor sería más terrenal, porque el otro, pensaba, sólo lo sentía gente rara como yo. ¿Por qué, si no, hay tanta gente que siempre tiene a alguien, que siempre está enamorado, que cambia de pareja tan rápidamente? Quizá sólo sea porque no saben estar solos. Para mí, mi amor era único, y no podía imaginar a nadie más. Nadie podría ocupar el sitio de mi “chica”. Si no compartía mi vida con ella, no valdría la pena compartirla con nadie.

Pero cuando estaba empezando a pensar que debía ser práctico, apareciste tú. Lograste que siguiera con mi idea platónica del amor. Me enamoré de ti, y “mi chica” ya no era mi única chica.

Nuestra historia por ahora queda sin contar. Como te he dicho no encuentro las palabras para poder explicar lo que sentimos. Lo que hicimos sin lo que sentimos no reflejaría nuestros mágicos momentos. Para nosotros un simple vino en una simple terraza, un simple paseo en bicicleta, un baile en una verbena de verano, un beso a la luz de la luna. Para nosotros, esas simples cosas, era como subir al cielo y tocar las estrellas.

Como compensación te he escrito esta carta, para que sepas que te sigo queriendo, y que sigo tocando el cielo cada vez que estás conmigo.

Un beso

Néstor de María

 

26 de junio de 2017

Buenos, malos

 

 

Interpreta e interpreta.

Sigue pensando y pensando,

que sólo tú eres el bueno,

y los demás malos, muy malos.

Júzgate alguna vez:

Quizá  andes algo errado,

quizá no interpretes bien.

Los otros también lo sienten,

y pueden interpretar,

también equívocamente.

Tú no te sientes querido,

siempre piensas que te ofenden.

¿Es que crees que a los demás,

nunca molestan tus actos?

¿Por qué crees que eres perfecto,

y que los demás dan tanto asco?

Piensa objetivamente,

analiza sin prejuicios,

y perdona alguna vez.

Nadie es totalmente bueno,

pero tampoco tan malo.

Dales la oportunidad,

que hasta el más ruin se merece.

Sólo depende de ti.

Procuran ser buena gente,

aunque a veces se confundan.

Como todos interpretan.

Y por eso, quizá, hasta se molestan

y no se sientan queridos.

Algunos, sólo algunos, sois verdad,

el resto mienten y mienten.

Intenta un poco entender:

Lo importante es ser feliz.

Se merecen comprensión.

Es necesario sentir, y tener siempre presente

lo de la voz popular,

que sabiamente nos dice:

Nada es verdad ni mentira,

todo depende al final

del cristal con que se mira.

Que las cosas son así,

y hay que saber aceptar,

que la verdad, la mentira, el sentir, la pasión,

la humildad y la soberbia, la maldad, el amor

cada persona lo siente de manera algo distinta,

pero todos se merecen un respeto en esta dicha.

 

23 de junio de 2017

Poema a mi noche

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La oscuridad de la noche nos reaviva los recuerdos. Despeja mucho las dudas que se crean en el día. Los problemas importantes la noche relativiza. De las cosas más sencillas nos enseña su tesoro. La oscuridad de la noche nos ilumina el camino. Permite ver los errores, resetear nuestro estado, y plantear el destino.

Por contra la luminosidad del día con frecuencia nos consume.

La vida se da un respiro para renacer al alba.

Hermosa y provechosa noche. Por eso es que la prefiero. Durante la noche amo, vivo y siento. En el día sólo gano el derecho a disfrutar la belleza de esa sombra.

 

LA NOCHE


Hermosa y provechosa noche.

Parte grande de la vida.

Pocas personas andando,

algunas pocas perdidas.

Caminantes solitarios,

andando más bien deprisa,

buscando ya su descanso.

 

La noche inspira a poetas,

y a muchos otros artistas;

a los que sueñan despiertos

y sobre todo de día.

Por la noche sólo viven.

La noche les da verdad,

y por eso es un misterio.

La oscuridad de la noche nos ofrece lo real,

sin engaños, sin mentiras.

Sus sombras de luz de luna, 

escasos ruidos, sonidos limpios y claros,

para algunos algo extraños,

nos enseñan a mirar,

a verlo todo por dentro, 

a saber diferenciar.

 

Hermosa y provechosa noche.

En tu soledad me abrigo,

me recojo en tu manto

y me convierto en un niño. 

Fantaseo con mi suerte,

imagino el nuevo día.

Me entiendo hablando contigo

y a mí mismo me descubro.

Hermosa y provechosa noche.

Luna llena o con lunar.

Hermoso manto es el tuyo

que me sabe cobijar.


18 de junio de 2017

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