Clausura

Ciudades tristes,
pueblos dormidos.
Gentes ausentes,
escondidas en sus vistas,
absorbidas por un mínimo.
La vida que resucita
en primavera venida.
Sin ya recuerdos de antaño
por ser tiempos tan remotos,
ausentes,
desde un espacio mayúsculo.
Olvidados para el hombre.
Un natural devenir
que abre paso a la vida
de una tierra afligida,
amordazada en su voz,
y harta ya de su castigo.
Con ganas de rebelión,
de vida plena de nuevo,
sin corazas transgresoras
mutiladoras de esencias,
de condiciones del ser.
A ver si sabemos ver,
que somos gentes de paso,
de escalones diminutos,
capaces de provocar
tropiezos a un devenir
imparable e inesperado
en un tiempo tan inmenso.

 

19 de abril de 2020
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