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Un día como otros tantos,
un paseo matinal.
Un casual cruce de ambos,
un resbalón al pisar.
¿Estás bien? -Tú me preguntas.
No podía caminar.
Entonces tú me acompañas
hasta un banco del paseo,
no paramos de charlar.
Que muchas gracias por todo
-que un placer, faltaría más.
Así es como te conocí,
de una forma muy casual.

Después de días paseando
esperándote encontrar,
no hubo suerte en el intento
y empecé a desesperar.
Otro día, como otros tantos,
cuando iba a trabajar
coincidí en el bus contigo y
aunque intenté decirte algo
mis labios paralizados
no me dejaron hablar.
Al bajar en mi parada
fue cuando oí a mi lado:
¡no vayas a resbalar!

Tú nuevamente al rescate.
¿Tienes tiempo de un café?
-¿Por qué no? Faltaría más.

 

21 de abril de 2019