Madurez

 

En un día algo nublado,
con cierta amargura interna,
escuchas una canción,
relees un viejo poema.

Recuerdas tus días pasados,
alegres, llenos de sol.
Los sientes algo alejados,
te preguntas qué pasó.
El tiempo transcurrió rápido,
y tu recuerdo ahí quedó,
solamente tu recuerdo.

Tu juventud te abandona.
Comienzas a comprender
que no todo es el pasado,
que aún tienes cosas que hacer,
otras muchas que aprender,
y algunas para enseñar.
Aún te queda por vivir,
aún tienes que disfrutar.
Comienzas a  descubrir
que la juventud pasada,
es sólo una etapa más.

Aquella canción de amor
que nimia te parecía,
ahora te parece hermosa,
te hace sentir todo vivo.
Te emociona y te transporta
hacia el monte del olvido.
Te recuerda a tu Lucía,
a tu amor particular,
a la mujer que ahora quieres,
y a la que luego amarás.

Aquel poema que antes,
apenas te sugería,
ahora te parece nuevo,
entiendes lo que decía.
El poeta allí expresaba
la levedad de los días,
la plenitud del amor,
la merced de toda vida.

 

19 de febrero de 2017

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