Poemas (II)

Una tarde,
muy aburrido,
te encontré
en aquel rincón

Nunca pensé en que alguna vez iba a escribir una poesía por pequeña que fuera.

Resulta que un día lluvioso de octubre mientras veía llover desde mi casa apareció la poesía que llamé “Otoño” (Para los que se fueron). Y apareció en un santiamén. De una vez. La escribí, la leí y me emocionó. Entonces,  me sorprendí mucho. Me hizo bien. Me hizo sentir contento y feliz.  Pensé en “mis muertos” con menos tristeza, incluso diría que con alegría. Por eso he decidido permitirme algunas licencias poéticas.

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