La cuesta hasta tu casa

Al otro lado del pueblo
vivía la dama querida.
El día que se marchó
se fue con ella mi vida.

No quise subir la cuesta
para acercarme a tu casa,
por eso la bajaste tú
para cubrir la distancia.

Al pasar por tu ventana
me pregunto ahora el porqué:
¿por qué me escondía al verte?
¿por qué nunca te besé?

Mi vida, contigo en ella,
era un vibrar de sentidos.
Ahora que tú ya no estás,
no me encuentro en el camino.

Por eso, y desde entonces,
ando errante sin parar,
sin ningún destino fijo.
Solo esperando el final
para despertar contigo.

Qué sentido pues, podría
encontrar en cada instante.
Qué esperanza, qué alegría.

Qué ilusión puedo tener
por desear seguir aún vivo.
Solo contigo quería
alcanzar nuevos destinos.

La cuesta ya no la subo.
La cuesta ya no la bajas.
Ya se ha borrado el sendero.
Ya desapareció tu casa.

 

12 de enero de 2021

ABG