Hojas marchitas/ Muerte serena

 

Hojas marchitas … nuevos caminos

Marchita la hoja resiste
por apurar su vivir.

El camino se termina
y el caminante cansado
lo abandona y se despide.

La luz del hogar se apaga
y la tertulia termina.
La familia reducida
se entristece en el recuerdo
de un tiempo que agonizó.

Aquellos ratos de antaño
quedan en nuestra memoria,
aunque,
no solo están los recuerdos
de despedidas y ausencias.

Tenemos nuevos momentos
que seguirán provocando
nuevo tras nuevo vibrar,
y así durante todo el tiempo
mientras nos dure el camino.

Momentos que mantendrán
nuestras ganas por vivir,
ganas para iniciar
caminos nuevos que abrir
que debemos recorrer
para poder terminar,
y seguro que después
volver también a añorar.

Y es que al ver reverdecer
la hoja,
en otro tiempo marchita,
entendemos,
que lo mejor de la vida
es vivir cada momento,
disfrutando de esa luz
que siempre reaparece
tras una noche que enseña
un punto de reflexión,
un silencio necesario,
que nos hace comprender
el sentido del andar,
la grandeza de seguir,
y percibir sin querer
la música maravillosa
que aún está por componer.

Muerte serena

Dicen que no te merezco,
que soy poco para ti,
que nací pobre y perdido
y que así he de morir.
Moriré como otros tantos mueren:
Solos y abandonados,
y sin la vida sentir,
pues,
cuando aparece la muerte
ni ricos, ni con cariño,
el morir es el morir.

No sentiré estar muerto,
ni ser pobre ni querido,
ni recordado siquiera.
Solo volveré a ser tierra.
Y se acabará el vivir.

¿Y mi enfado de qué sirve?
Pues de nada para mí,
ni de nada para ti.

13 de febrero de 2020