La ida

Imagen de René Schué en Pixabay

 

Con el umbral de aquel hilo
llegó ya mi despedida.
El hilo se quedó corto,
igual se pasó mi vida.
Cuando llegue al fin mi sueño
espero sea insonoro.
Espero no despertar
lamentos de los amados.
Solo recuerdos alegres y
cariñosos sentimientos.

Cuando mi rosa marchita
se retire del camino
deseo haya servido
para alegrar ese sitio.
Ahora allí estarán otras
con un esplendor distinto
que servirán al momento
para lograr el olvido.

En el devenir del tiempo
se espera ser recordado y
mientras formamos parte de él
caminamos.
Muchas veces sí,
con andares retorcidos,
solo pensando en lo nuestro,
sin apenas acordarnos
de aquellos que en el camino
a veces nos ayudaron.
Otras veces sí,
pensamos en los de al lado,
y estuvimos muy dispuestos
para los que nos rodearon.

 

13 de octubre de 2019