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Un día como otros tantos,

un paseo matinal.

Un casual cruce de ambos,

un resbalón al pisar.

¿Estás bien? -Tú me preguntas.

No podía caminar.

Entonces tú me acompañas

hasta un banco del paseo,

no paramos de charlar.

Que muchas gracias por todo

-que un placer, faltaría más.

Así es como te conocí,

de una forma muy casual.

Después de días paseando

esperándote encontrar,

no hubo suerte en el intento

y empecé a desesperar.

Otro día, como otros tantos,

cuando iba a trabajar

coincidí en el bus contigo y

aunque intenté decirte algo

mis labios paralizados

no me dejaron hablar.

Al bajar en mi parada

fue cuando oí a mi lado:

¡no vayas a resbalar!

Tú nuevamente al rescate.

¿Tienes tiempo de un café?

-¿Por qué no? Faltaría más.

21 de abril de 2019

 

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de Alberto Blanco González Publicado en Amor, Poesía