Necio

“El falso amigo es como la sombra que nos sigue mientras dura el sol.”
Carlo Dossi

No me importa lo que de mí pienses.
Es más, me preocupa que te agrade.
Ejemplos para imitar, y
aunque muchos nunca encuentran,
yo los tengo por demás.
Empezando por mis padres,
bastantes buenos maestros
de la vida y la existencia,
y algunas gentes de bien,
que muchos nunca valoran;
cegados del todo están,
con sus idas y venidas
buscando su bienestar,
buscando sin descansar,
desperdiciando su vida
de tanto buscar sin más
para nunca valorar
lo que ya tienen hallado.

Tú, por ejemplo,
con un cargo importante … (una mierda, con perdón)
te sientes más que el de al lado.
Y es que nunca entenderás,
trepador insatisfecho,
que  una persona valora
los valores penetrables,
no los de un simple carguito
por muy grande e importante
que pueda ser para un necio.
Eso solo gratifica a los seres muy ignorantes.
Por supuesto que no entiendes, ni te das por aludido:
delegado, consejero, secretario o ministro,
jefe de departamento, de dependencia o servicio.
No pretendo aconsejarte porque nunca entenderías
lo que es fácil de entender si se valora la vida.
El hecho de que te aguanten los que tú piensas que humillas,
es porque pasan de ti, y de tu próspera (podrida) vida.

27 de agosto de 2018

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de Alberto Blanco González Publicado en Reflexiones

Verano

Camino cerca del cielo
cuando veo tu mirada,
tu risa ni te imaginas,
tu cuerpo me sobresalta.
Mujer que hueles a hierba,
al rocío de mañana
en la alameda de un pueblo
de la estepa castellana.

Mujer
de aquellos primeros sueños
en la inocencia de un niño,
en un tiempo de verano,
de besos y de rubores,
de cines y de verbenas,
de poesías y canciones.

Los sueños y la inocencia
de esos tiempos soleados
con sus versos y sus letras
que se pierden de un plumazo.

Y al perderse, caminamos
poniendo los pies en el suelo,
perdiendo aquella inocencia,
sin que aparezcan los sueños,
las canciones, la poesía,
los instantes temblorosos.

Luego, como cura,
aparece el intelectual
con camuflajes externos
y tristezas simuladas.

Mujer,
¿dónde paras?
hace tiempo que te busco.
– No es verdad.

Escucha,
cuando a veces pienso en ti
es porque siento el verano.
En mi cabeza volátil,
aún siendo mis sentires breves,
tú siempre estás,
tú, mujer, siempre apareces.

Camino cerca del cielo
cuando veo tu mirada,
tu sonrisa me enamora,
tu cuerpo me sobresalta
porque desde que te vi
mi sentir siempre fue claro,
y mi tiempo, y mi estación
siempre fue la del verano.

 

23 de agosto de 2018

de Alberto Blanco González Publicado en Amor, Poesía