III Certamen de Poesía “El Ultimo Templario del Bierzo, El Señor de Bembibre”

 

Gracias a la Asociación Caballeros Bergidum Templi por el reconocimiento a mi poema. Gracias a ellos y al Ayuntamiento de Bembibre, así como al resto de personas que nos acompañaron, por una noche mágica en memoria de Enrique Gil y Carrasco, en el 202 años de su nacimiento.

En la noche del 15 de julio de 2017 tuve el honor de leer mi poema ante la escultura de Don Alvaro y Doña Beatriz, ilustres personajes de la obra “El Señor de Bembibre”. GRACIAS.

REPRODUZCO EL POEMA PREMIADO

 

El Lenguaje del Silencio
Mientras El Bierzo se quema

El silencio empezó a hablar.
Como ya nadie escuchaba,
decidió hacerse notar:
Creó un hermoso valle
para poder reflejar,
que el tiempo se para ante él,
que allí se puede entender
lo que es la auténtica paz.
Sin palabras, sin palomas dibujadas.
Sólo sosiego absoluto,
sólo calma y armonía.

Su grandeza se percibe,
su bella naturaleza.
No necesitarás más.
No encontrarás estructuras
para poderlo expresar.
Sólo silencio. Nada más.
¿Para qué salir de allí?
Ningún lugar es mejor.
La magia en el valle está.

Los peregrinos que llegaban
con sus mochilas vacías,
regresaban a su casa
desbordantes de la vida,
y del silencio encontrado
en su andar por este valle,
y sus encantados montes.
San Genadio y eremitas
aprovecharon su tiempo,
y encontraron en silencio
su sentido de la vida.

No hace mucho el valle ardía.
Y todo El Bierzo lloraba.

El Bierzo se iba quemando
con el arder de estos montes,
con el olvido de muchos
que su ignorancia perdona.

Llora Bierzo y no te quemes.
Olvida a todos esos ingratos,
pero no olvides tu historia.
Recupera tu pureza.
La magia en tu tierra sobra.
Intenta despertar berciano
y que el silencio te ayude
a distinguir en las sombras
las palabras palabreras,
con sus formas y retóricas,
de los silencios de pueblos
y de la tierra quemada,
de las calladas de gentes
que sienten de corazón que
El Bierzo se está quemando.

Hoy el valle sigue ardiendo.
Y todo El Bierzo lo llora.
El silencio está hablando.
Escuchémosle;  también llora.

 

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de Alberto Blanco González Publicado en Poesía