La más bella flor

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La flor más bella que existe,

la que siempre está florida,

sin depender de estaciones,

sin depender de los climas.

La flor que todos tenemos,

la flor que se nos regala,

al menos por algún tiempo,

desde ya antes de nacer,

para que la disfrutemos.

A esa flor que siempre está

para alegrarnos la vida,

para que reconozcamos

la verdadera belleza,

la verdadera pasión,

el sentimiento de pena

y el sentimiento de amor.

La verdad del sufrimiento

y de la dedicación.

Todos esos sentimientos

los vemos en esa flor.

La flor más bella que existe,

la que siempre está florida

y que sólo se marchita

cuando algún hijo la olvida.

La flor se llama “madre”,

y debemos apreciarla

pues en este mundo nuestro,

sin duda, es de lo que más vale.  

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30 de abril de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Homenaje

 

A MI MADRE

Cuando la noche aparece

en la mitad de mis días,

recuerdo que siendo niño

en tus brazos me cogías.

Velabas siempre mis sueños

para hacerlos realidad.

Yo casi siempre soñaba

con teneros a mi lado,

a los dos, y por igual;

a mi madre y a mi padre,

sin nunca decepcionar.

Una vida de trabajo

para que el pan y el calor

en casa nunca faltaran.

Sin transmitir nunca penas,

los dos siempre por igual;

madre y padre,

sin nunca desanimar.

Tu porfía, tu esperanza

y tu alegría;

el amor que derrochaste

siempre estarán en mi vida.

Comprendí ya desde niño

que nunca abandonarías,

que todo tu empeño iría,

en allanar el camino,

hacernos siempre de guía

y mejorar nuestro paso.

Nunca pensaste en tí,

en hacer tu vida fácil.

Siempre tus hijos primero.

Te privaste de lo tuyo

para centrarte en lo nuestro.

¡Dios mío, qué suerte tuve

de tenerte como madre!

pues hiciste el milagro

de sacarme hacía adelante

a pesar de la pobreza,

de aquella época dura.

No sé cómo reflejar,

cómo expresar mi emoción.

Intento con estos versos

transmitirte mi cariño.

Decirte madre que siempre

me acordaré de tu esfuerzo,

del amor que siempre tuve,

de lo mucho que te quiero.

 

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27 de abril de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

El lenguaje del silencio

 

“El Valle del Silencio”

El silencio empezó a hablar.
Como ya nadie escuchaba,
decidió hacerse notar:
Creó un hermoso valle
para poder reflejar,
que el tiempo se para ante él,
que allí se puede entender
lo que es la auténtica paz.
Sin palabras, sin palomas dibujadas.
Sólo sosiego absoluto,
sólo calma y armonía.

Su grandeza se percibe,
su bella naturaleza.
No necesitarás más.
No encontrarás estructuras
para poderlo expresar.
Sólo silencio. Nada más.
¿Para qué salir de allí?
Ningún lugar es mejor.
La magia en el valle está.

Los peregrinos que llegaban
con sus mochilas vacías,
regresaban a su casa
desbordantes de la vida,
y del silencio encontrado
en su andar por este valle,
y sus encantados montes.
San Genadio y eremitas
aprovecharon su tiempo,
y encontraron en silencio
su sentido de la vida.

Hoy el valle está ardiendo.
Y todo El Bierzo lo llora.

El Bierzo se va quemando
con el arder de estos montes,
con el olvido de muchos
que su ignorancia perdona.

Llora Bierzo y no te quemes.
Olvida a todos esos ingratos,
pero no olvides tu historia.
Recupera tu pureza.
La magia en tu tierra sobra.
Intenta despertar berciano
y que el silencio te ayude
a distinguir en las sombras
las palabras palabreras,
con sus formas y retóricas,
de los silencios de pueblos
y de la tierra quemada,
de las calladas de gentes
que sienten de corazón que
El Bierzo se está quemando.

Hoy el valle está ardiendo.
Y todo El Bierzo lo llora.
El silencio está hablando.
Escuchémosle;  también llora.

 

Mientras El Bierzo se quema

21 de abril de 2017

 

La canción

 

Algunas canciones permanecen en nuestro recuerdo, nos hacen revivir momentos pasados, y nos emocionan pese al tiempo transcurrido.

En una estación de tren.
En un asiento de un parque.
Sentado en el autobús,
caminando por la tarde.
Momentos de concentración,
de libre ensimismamiento.
Sólo viendo sin mirar.
Soñando siempre despierto.

Pensando si recordarás,
si te acordarás de aquello
que juramos no olvidar 
por mucho que pasara el tiempo.
Aquella noche de agosto,
bajo aquella luna llena,
prometimos siempre amarnos.

¿Recordarás la canción que
tantas veces cantábamos?
Aquella cuyo “I love you”
tan especial nos sonaba.
¿Te acordarás que a mi oído
tu siempre la susurrabas?

“Because I love you
Yes I love you, oh, how I love you”

5 de abril de 2017

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

¡Qué pena!

Principito

Imagen de “El Principito”

 

¡Qué pena!
Recuerda niño que mi alma
está llorando por ti.
Estás tan lejos ahora
que no me podrás oír.
No obstante, mi bello niño,
mi alma, siempre, junto a ti.

¡Qué pena!
A pesar del lejano exilio
te sentiré siempre aquí,
aquí cerquita, a mi lado,
ahora  y siempre junto a mí.
Siento mucho no escucharte,
ni nada poderte decir.

Sólo,
con estos sencillos versos,
desahogo mi pesar,
mi enorme pena dolida.

Sólo,
intento poder mostrar
todo,
casi todo mi sentir.

Versos 
que sé, no podrán llegarte,
pero nunca están de más.
Aquel día que marchaste,
nos dejaste un gran dolor,
una eterna amargura.
Se acabó nuestra ilusión.

¡Qué pena!
No te pude acompañar,
y te llevaste contigo
mi mitad del corazón.
La otra mitad siempre llora
recordando con pasión
tu dulzura,
tu inocencia,
tu bondad,
tu comprensión.

¡Qué lástima!
Como aquella niña guapa,
que camino del colegio
iba de muy mala gana,
y aplastaba su carita
en la ventana,
para que luego el poeta,
un León de la poesía,
su triste historia contara.

¡Qué lástima!
Ojalá pudiera ser
que en aquel lugar se vieran,
y jugaran muy contentos
por no tener que ir
a la escuela.

Sólo
asistir a alguna clase
para leer algún verso,
y así entonces el poeta
pudiera ser su maestro.

 

 

1 de abril de 2017