Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 4.100 veces en 2015. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 3 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

De mayores a pequeños

2-3-4 abril 201551

De pequeños a mayores,
un proceso natural.
De mayores a pequeños,
cuánto nos cuesta pasar.

No sé si será porque,
al crecer,
perdemos la ingenuidad.
Al crecer,
mucho dejamos perder,
no ya la virginidad.
También solemos perder
la inocencia, la verdad.

Pasamos a razonar,
a ver qué será mejor
de cara a poder triunfar.
Triunfar en lo material. 

No nos damos cuenta que,
la ingenuidad, la inocencia,
el no pensar en triunfar.
Seguro que,
mejor nos hace ser.
Seguro que,
más nos confortará.

Al final de nuestros días
valoramos lo importante.
La familia, la amistad,
nuestro sol, nuestro paisaje.
Nuestras charlas con amigos,
los paseos por un parque.
La sonrisa de aquel niño,
la belleza de un instante.

28 de diciembre de 2015

Tocar tus sentidos

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Quisiera cantarte.
Quisiera escribirte canciones bonitas.
Quisiera tocarte.
Hacer que despiertes.
Que sueñes, que vivas.

Tocar tus sentidos.

Quisiera contarte.
Quisiera escribirte con letra bonita.
Hacer que descubras algunas palabras.
Hacer que palabras de siempre
te suenen distintas.

También provocarte.
Abrir tus sentidos.
Hacer que revivas.
Hacer que pasiones de siempre
las sientas distintas.

Quisiera tenerte.
Poder encontrarte.
Tocar tus sentidos.
Pero algunas veces,
y aunque sin quererlo,
procuro olvidarte …

 

23 de diciembre de 2015

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Recuerdos de Navidad

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Nacimiento en Valladolid

Navidad en la aldea, en el pueblo, en la ciudad.
Navidad en familia, en compañía, en amistad.
Navidad del creyente, del ateo, qué más da.
Navidad recordada, y de niños, no era igual.

Navidad en mi tierra.
Navidad en el campo.
En mi pueblo que aún pequeño,
estaba algo más poblado.

Pueblo y pueblos de campos,
que con el paso del tiempo,
van quedando más yermados.
Ausencia de algún vecino
a quien siempre recordamos.

Mis recuerdos navideños:
Heladas, escarcha, frío.
“Chupiteles” en tejados.
Algunos de los mayores,
sabañones en las manos.

Las estufas de piñones
con la gente alrededor,
parloteando, mayormente,
de asuntos del labrador.
En el bar del teleclub,
en su  punto de reunión.

Manos muy frías y rojas.
Trozos de calle con hielo.
La tierra helada y muy dura.

Sin bombillas navideñas.
Pero Navidad al fin.

Con nacimiento en la iglesia.
Petición del aguinaldo
por las casas calentitas.
Saludando a tus paisanos.

La familia toda en casa
con ambiente muy hogareño.
Con la “gloria” quema y quema,
calentito desde el suelo.

Tu familia toda en casa.
Ningún añoro de niño.

De mayor es diferente.
Los recuerdos, la añoranza.
Las personas que quisimos.

Navidad de las ausencias.
De los padres que no están.
De los hermanos distantes
que quizá no volverán.

Pero, si tenemos hijos
en edad de no añorar,
disfrutemos hoy con ellos,
y así podrán recordar
la Navidad con sus padres
que ya nunca olvidarán.

La Navidad, sin dudarlo,
es la fiesta de los niños.
Los mayores disfrutamos,
si por un momento al menos,
conseguimos transformarnos
en infantes como ellos.

Que nunca desaparezca
de nosotros la ilusión,
la magia y la inocencia,
la intención de ser mejor.

De preocuparnos del prójimo,
de ayudar a los demás,
de procurar recordar
lo que se nos inculcó.

Ojalá siempre deseemos
e intentemos conseguir,
lo que todos merecemos
una Navidad Feliz.

Todos los días del año.

 

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Feliz Navidad

17 de diciembre de 2015

Campos

 

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Campos de Moral de la Reina desde la última morada

Campo marrón, verde, amarillo.
Horizonte infinito.
Campo llano, extenso, frío.
Horizonte infinito.
Campo de tierra, de casas de adobe.
Horizonte enorme.
Campo llano, extenso, seco.
Horizonte perfecto.
Campo duro, seco, torrado.
Horizonte cercano.

Lejos, cerca, inmenso.
Amaneceres plenos.
Puestas de sol en la extensa lejanía.
Luna que ilumina.
Estrellas que brillan en su techo interminable.
Todo inmenso y cercano.
La vista se afianza.
Los ojos lo agradecen.
El alma se te para.

Campo marrón, verde, amarillo.
Campo llano, extenso, frío.
Tierra, tierra, tierra.
Campo, campo, campo.
Tierra, Tierra de Campos.

6 de diciembre de 2015

Mi Ishtar

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Bonitas vistas de León

Quiero escribirte algo
y no sé cómo empezar,
qué palabras voy a usar,
y cómo resultarán.

Cómo resultarán
las mismas entrelazadas.
Espero a que tú me indiques
si valen la pena o no.
Si provocan emoción,
o si solamente son
un grupo más de palabras.

Como siempre cuando escribo.
Y antes de mostrarlo a nadie,
te presto el texto un momento
a fin de que tú me digas
si es una tonta osadía,
o un placer de atrevimiento

Lo que puedo prometer
es que intentaré esmerarme,
intentaré ser muy conciso,
explicar lo inexplicable,
y que se interprete bien.

Y allá voy.

Tengo …
Tengo suerte de tenerte.
Estoy contento de amarte.
Lo mismo de desearte.
Muy contento de sentirte.
Y encantado de aguantarte.

Eres …
Como buen leo, infantil,
fuerte y valiente también.
Con carácter desde luego,
y estás siempre, siempre, ahí.

Eres hermosa por dentro.
Eres bonita por fuera.
Comprensiva hasta lo más.
Responsable, noble, bella.

Al abrir tu corazón
aparecen cosas buenas.
Algunas veces te escondes.
No dejas que se te vea.

Y como sé que no quieres
que me enrolle por demás,
solamente desear
que nunca pueda decir,
que el día más triste fue
aquel en que te perdí.

4 de diciembre de 2015

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado

Incomprensible razón

2-3-4 abril 201525

Camino de Ameixida -Riveira

Nos llamó y llamó gritando.
Nadie, nadie la escuchó.
La voluntad aguanta, resiste.
Al final final cedió.

Pero pronto, raudo aparece.
Renace de su dolor.
Una gran fuerza se afianza
y rescata la ilusión.

El hombre desesperado,
renace con esplendor.
Vuelve a creer en él mismo.
Y vuelve a caer en su error.

Es un ciclo sin final,
del que nunca aprenderemos.
La razón supera todo.
El dolor, el sufrimiento,
el sentimiento, la fe.

El raciocinio domina
y debiera ser de otra forma.
La inteligencia debiera
respetar al caminante
e iluminar el camino.

Pero nunca discutir
sobre cuál es lo mejor.
Si ahorrar tiempo en el andar
o ir mirando al caminar
y disfrutar con pasión,
del camino y del vivir,
del comer y del beber,
y en catalán, del cardar.

La voluntad, el sentimiento,
lo animal ya no conviene.
La razón desvirtúa mucho
el camino hacia el final.

En una de estas será
que la fuerza no se afianze
y rescate la ilusión.

El hombre desesperado,
sin esplendor quedará.
El sentimiento se irá.
La esperanza, la pasión,
hasta lo animal caerá.

La Tierra, nuestro planeta,
al final pedecerá.

Aunque siempre hombres habrá
dispuestos a pelear.
A conseguir que con ganas,
con ímpetu, con voluntad
renazca La Tierra de nuevo
renazca de nuevo La Paz.

1 de diciembre de 2015