Señoritos y pelotas

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¿Saben señores por qué
en la vida hay tanto idiota?
Pues es muy fácil de ver.
Porque hay mucho pelota.

Pelotas que ríen gracias.
Pelotas que se conforman
con estar al lado de …
el señorito de moda.

De moda por el dinero.
De moda por profesión.
De moda por ser el hijo
de algún insigne «bribón».

Si cómodo quieres vivir,
quizás debas aprender,
a cómo llegar a ser
un señorito de moda,
o quizás al menos ser
una persona pelota.

Hoy en día es complicado
ser humilde, noble, bueno.
Te las dan por todos lados.

Para mí que lo mejor,
sin dudarlo ni un momento
es ser listo, honrado, bueno.
Pero si no quieres que te den,
es mejor llegar a ser,
y si puedes escoger,
un señorito de moda.

Te ganarás bien la vida.
Te harán bien la pelota.
Te ligarás… muchas tías.
Te reirán tus tontas bromas.

Lo peor de todo eso:
Puede que nunca conozcas
a los hombres de valía.
A gente que aprovecha el tiempo
valorando otras cosas.

Las cosas realmente importantes
es raro que te las den
los señoritos de moda,
y nunca, nunca te las darán
las alimañas pelotas.

La sencillez, la nobleza.
Los amigos de verdad.
Aunque sean pocos, muy pocos.
Siempre, siempre los tendrás.

21 de noviembre de 2015

Mi Principito

 

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Uno de mis libros preferidos

Un día de mucho calor
decidí partir muy lejos.
Partir para no volver.
Perderme en lo más adentro.

Partir hacia el horizonte,
por donde el sol reaparece.
Partir sin decir adiós.
Y dejar de estar ausente.

Ausente en mi propia casa.
Ausente con mi propia gente.
El ignorado de muchos.
Pero siempre ausente, ausente.

Con mis propios pensamientos.

Dejadme vivir en paz.
Con mis propias diversiones.
Con mis propios sentimientos.
Con mis propias emociones.

No necesito cambiar.
Ni que nadie me aleccione.
Sólo quiero ser feliz.
Y vivir mis ilusiones.

Y si alguien no lo entiende,
que se ponga en mi lugar.
Yo tampoco os entiendo,
pero tengo que aguantar.
Aguantar vuestras rarezas,
aunque sean las normales,
las típicas, las generales.

Cada uno es como es.
Y a veces sin elección.
Lo mejor, creo que es,
que me aceptéis como soy.

Con mis propios sentimientos.

Con mis propias diversiones.
Con mis propios pensamientos.
Con mis propias emociones.

Entendedlo de una vez.
Dejadme vivir en paz.
Y si no, me marcharé.

10 de noviembre de 2015

de Alberto Blanco Publicado en Poesía Etiquetado

Estrellas

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Desde mi humilde ventana
diviso un montón de estrellas.
Puede que sean las mismas.
Las mismas que divisaba,
en esas noches lejanas,
desde mi vieja meseta.

Estrellas que nos enseñan
cuánto pequeños que somos,
cuánto poco que vivimos y,
cuánto que nos perdemos.

En los días despejados
pasemos un poco el tiempo
mirando de noche estrellas,
cometas, lunas, planetas.

Pensemos mientras las vemos.
Cuántos mundos diferentes.
Cuántas personas distintas.
Cuántos muchos pensamientos.
Cuántas vidas tan perdidas.

Qué poco nos respetamos.
Qué de poco valoramos
nuestras cortas diferencias,
nuestras llamadas rarezas.

Cuánto de más valoramos
las pequeñeces terrenas,
las pasajeras riquezas.
Cosas que desaparecen
sin dejar ninguna huella.

Cuánta inmensidad, Dios mío.
Qué de variedad perfecta.

8 de noviembre de 2015