Paseando por El Plantío

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Parque Gil y Carrasco (El Plantío) de Ponferrada

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Fotos: Alberto Blanco González

Paseando por el parque.
Entre las hojas caídas.
No paraba de llover.
La mañana estaba fría.

22 de noviembre de 2015

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de Alberto Blanco González Publicado en Poesía

Señoritos y pelotas

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¿Saben señores por qué
en la vida hay tanto idiota?
Pues es muy fácil de ver.
Porque hay mucho pelota.

Pelotas que ríen gracias.
Pelotas que se conforman
con estar al lado de …
el señorito de moda.

De moda por el dinero.
De moda por profesión.
De moda por ser el hijo
de algún insigne “bribón”.

Si cómodo quieres vivir,
quizás debas aprender,
a cómo llegar a ser
un señorito de moda,
o quizás al menos ser
una persona pelota.

Hoy en día es complicado
ser humilde, noble, bueno.
Te las dan por todos lados.

Para mí que lo mejor,
sin dudarlo ni un momento
es ser listo, honrado, bueno.
Pero si no quieres que te den,
es mejor llegar a ser,
y si puedes escoger,
un señorito de moda.

Te ganarás bien la vida.
Te harán bien la pelota.
Te ligarás… muchas tías.
Te reirán tus tontas bromas.

Lo peor de todo eso:
Puede que nunca conozcas
a los hombres de valía.
A gente que aprovecha el tiempo
valorando otras cosas.

Las cosas realmente importantes
es raro que te las den
los señoritos de moda,
y nunca, nunca te las darán
las alimañas pelotas.

La sencillez, la nobleza.
Los amigos de verdad.
Aunque sean pocos, muy pocos.
Siempre, siempre los tendrás.

21 de noviembre de 2015

Pour mes amis morts

El principito también apoya a París

Te estuve esperando …
Creí que vendrías …
Mientras, …
Fui recordando …

¿Te acuerdas cuando de niños
jugábamos y reíamos,
corríamos y saltábamos,
reñíamos, nos pegábamos?
Luego nos perdonábamos.

¿Te acuerdas?
Eramos niños.
Eramos niños amigos.
Y nos queríamos.

Te estuve esperando …
Creí que vendrías …
Mientras …
Estuve pensando …

Alguien me dijo que pagarías.
Por tu insolencia, por tu descaro.
Ahora recuerdo también que,
alguien me dijo que no vendrías.
Por tus ideas, por tus creencias.
Por sólo eso, … te matarían.

Alguien me dijo que te mataron.
¡Oh sí, que  te mataron!
Aquellos mismos niños que te querían.

¿Por qué odiamos
a aquellos con los que de niños
jugábamos, reíamos,
corríamos, saltábamos?

Eramos niños que reñíamos,
nos pegábamos,
pero que enseguida
nos perdonábamos.
Porque éramos niños que nos queríamos.

¿Por qué entonces matamos?
Matamos a semejantes.
A algunos que incluso amamos.
A los que no conocemos
¿Por qué razón los odiamos?

A nuestros niños pequeños.
A toda la gente honrada.
A tanto y tanto hombre bueno.
Que muere de forma absurda
sin nada “pa” merecerlo.

Hombres y niños matados.
Sin ningún remordimiento.
Por hombres que fueron niños,
y pudieron ser amigos 
de los que ahora están muertos.

19 de noviembre de 2015

Mi Principito

 

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Uno de mis libros preferidos

Un día de mucho calor
decidí partir muy lejos.
Partir para no volver.
Perderme en lo más adentro.

Partir hacia el horizonte,
por donde el sol reaparece.
Partir sin decir adiós.
Y dejar de estar ausente.

Ausente en mi propia casa.
Ausente con mi propia gente.
El ignorado de muchos.
Pero siempre ausente, ausente.

Con mis propios pensamientos.

Dejadme vivir en paz.
Con mis propias diversiones.
Con mis propios sentimientos.
Con mis propias emociones.

No necesito cambiar.
Ni que nadie me aleccione.
Sólo quiero ser feliz.
Y vivir mis ilusiones.

Y si alguien no lo entiende,
que se ponga en mi lugar.
Yo tampoco os entiendo,
pero tengo que aguantar.
Aguantar vuestras rarezas,
aunque sean las normales,
las típicas, las generales.

Cada uno es como es.
Y a veces sin elección.
Lo mejor, creo que es,
que me aceptéis como soy.

Con mis propios sentimientos.

Con mis propias diversiones.
Con mis propios pensamientos.
Con mis propias emociones.

Entendedlo de una vez.
Dejadme vivir en paz.
Y si no, me marcharé.

10 de noviembre de 2015

de Alberto Blanco González Publicado en Poesía Etiquetado